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Archive pour la catégorie ‘Libros recibidos en Normandie’

Los cimientos de Columbié

Dans AmiGos, Libros recibidos en Normandie le 7 août 2011 à 7:24


Por Margarita García Alonso. Escrito para Project Zu, publicado inicialmente por Manny Lopez.

Ha llegado a la Normandie, todo en negro, como un conjuro, Solitar, el poemario de Ena Columbié que acaba de presentar en la Alliance Francaise, con el Project Zu, de Manny López.

Editado por Alfa Beta, en colección bilingüe. En la delicadeza de la página perfecta, del cuidadoso esmero fluye el aire y saca chispas el fuego del verso. Había leído que era un cuaderno oscuro, pero encontré luz y una voz que parece acompañar la fundación de una casa.

Verso y piedra en arenilla bien cernida, una poética de la afirmación rotunda, aquí dice y queda el lugar, la metáfora, la orilla nombrada, porque Ena ha visitado el camino y su palabra resuena en los Hombres, más allá del dedo ensalivado sobre la hoja.

Este es mi mar salado, el mar calmado, ya pasó la tormenta, parece anunciar la construcción del poema, líneas sencillas que van a la referencia porque pertenecen a un mundo – repito, cuando fundó su estética, su casa y la filosofía del ojo que avista que todo es posible si se reinventa – poco le fue regalado, afirmándose, a veces primitiva, cuando pide sea reconocida su causa .

Las cosas claras, como si le viniese de genética la sabiduría del bambú. Esto he visto y cuento. Constato que es un río enfebrecido desbordando, a veces, lo que debe haber sido un pensamiento en haïku:

Manos

Mi mano se extiende

intenta un apoyo en el vacío

tratando de asirse al simulacro

al punto necesario del requiebro.

Tu mano le grita a mi corazón

que no se asuste.

Ajena a la repercusión que pueda tener su obra, deja la temible urgencia, esa que nos asemeja, porque no gusto poemas de belleza muerta, posados en los buenos restaurantes franceses donde el marisco rosado coordina con el verde limón. Aquí quedan las trazas del mantel como un cuadro exacto de la hora donde llegó a la escritura tras la aceptación de los desastres.

La premura asalta a Ena y ella sabe dejar nota: « Estoy en el punto exacto/donde comienza o termina todo/ en el mismo borde de la nada./ Si me das una Nota/ caigo hacia la música/ o hacia el grito… »

Es un poemario poblado, mucho tiene Ena que haber cincelado el verso para que no griten los seres que aportaron laberintos a los corredores de esa casa donde debió perderse, y que hoy revolotean aquí, frente al Mar de la Manche, significando su apellido « colombier » (palomar), la construccion que desde la época medieval abriga a las viajeras.

Solitar, es la pausa del verso, escrito por una guerrera, sin dudas, en una ventana que da al mar pues en el libro resuena la arena que barre, la marejada de exilio, la resaca de mujer mujer.

Bienvenido libro, agradecida por hacermelo llegar, doña Ena Colombié de las letras cubanas.

El regreso

A mi madre

Una mujer acaba de morir

y abrió la puerta al horizonte.

En un discurso prometió el regreso

trayendo flores masculinas:

Tulipanes Claveles Girasoles

un arcoiris y una daga —dijo

que se vengará de la mentira

que acaba de matarla.

Westminster, CA/ Verano 2008

Retomado en El Exégeta   Foto de Pititi. Trabajada por Margarita García Alonso

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