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Archive pour la catégorie ‘El Moro Fayad Jamis’

De cómo el poeta de la Grafica William Ríos libera a otros poetas…

Dans AmiGos, El Moro Fayad Jamis le 20 décembre 2010 à 6:11

 

 

 

OBRA GRAFICA DE  William RIOS

Hubo un tiempo,  a finales del 1988 comenzó, en que el Estado, los Ministros, los funcionarios, los herederos a destiempo querían la estancia, el cuadro, el libro,  el canapé y enviaban papeles sellados con cuños de abogados internacionales que solo reciben pagos en dólares, quienes ensuciaron la casa, la terraza, el aire. Hoy William Ríos, nos ha liberado, quedamos donde  deben estar  los poetas, entre floripondios, el cielo y  el mar. Agradecida.


Nada puede ser más incierto

Dans Cuadernomar, El Moro Fayad Jamis le 18 octobre 2010 à 9:47

Nada puede ser más incierto

Escrito para BELKIS CUZA MALE, publicado en

LINDEN LANE MAGAZINE, VOL 29 No.3, Otoño 2010

GrAfica  de William Rios

 

Nada puede ser más incierto que mi encuentro con Fayad Jamís. Años de elucubraciones no me han permitido identificar  si la historia que contaba el Moro realmente ocurrió. Desbaratada por un proceso en que fui borrada de haberle conocido, y después,  durante décadas, por mejunjes que corroían las puertas de escape, dejándome sola y encerrada con el muerto en un altísimo hospital frente al malecón de la Habana, he resguardado celosamente las invocaciones que  han llegado a la Normandía de testigos de época.

Fayad contaba que me había visto corriendo sin zapatos por el Kilómetro 101 en Matanzas y para sonrojarme añadía que iba en “blumercitos”, bastante churrosa  y llena de piojos, lo que sin dudas no es una buena entrada amorosa y menos literaria para un poeta de su rango.

En el orden de mi memoria fuimos presentados unas quince veces; las cinco o seis primeras pecaminosas, pues desde el instante en que sus ojos negrísimos se posaron en los míos- debe ir en singular, pues fueron miradas de lado- se  estableció un pacto que arruinaría la paciencia de muchos narradores.

Sin dudas, le vi por vez primera  en el mal de la infancia, entre seis y diez  años. Mis padres se ocupaban  de otras vecindades, mientras  me daba al poético oficio de replicadora de teatro  con mi vecino Rogelito; o mataperreaba  con los hermanos Tony y Luis Marimόn, con quienes realizaba   experiencias medievales, pintaba chivas de verde, robaba caña, y emprendía  furtivas y secretas  excursiones a la ciudad de la Habana.

Es cierto que tenía inclinación por el viaje, no contaba nada que sucediera, no era capaz de emborracharme, y devolvía, sean cuales fueran las circunstancias,  a mi compañero de salida, sano o arrastrado hasta el barrio.

Luis Marimón llevaba mi educación a tal extremo que me olvidaba en las Cuevas de Bellamar tras el cierre de las rejas, pero prestaba mucha atención a que leyera en tres meses la biblioteca de hadas, duendes, caperucitas y barbas azules… pues me imponía Whitman, Poe, Yeats, Vallejo… sin menoscabar  las andanzas por casa de Carilda,  María Esther Ortiz, Samuel, Mirita, Estévez, Luis Lorente, Yovani Bauta…o la domadora de leones del circo de la ciudad.

El tren de Jersey era nuestro transporte oficial. No recuerdo qué nos llevo al ISA o a la ENA, si que fue en una escuela de arte, donde  el Moro marchaba junto a un grupo de alumnos y yo dejé caer lo que tenía en las manos impresionada por aquel hombre de paso seguro. Luego nos presentaron.

Estos viajes duraron hasta bien entrada la adolescencia, así como las famosas presentaciones a Fayad -en el Taller de la grafica, luego por el Vedado; en otra ocasión por Infanta-. Nunca nos delató, nos daba la mano y sonreía. Recuerdo una vez que no teníamos dinero para regresar después de múltiples pérdidas catastróficas.  Marimón había extraviado un zapato en los marabúsales, al sacar  el pie por la ventanilla del tren; creo que se trataba de una boda porque estaba de traje ajustado y tenía un lazo en el cuello o quizás era una lectura en la casona de la UNEAC, lo cierto es que cualquiera de las dos destinaciones perdía sentido en la facha en que andábamos y se apareció el Moro, deslindo  a los conocidos, nos llevo a comer arroz frito a no sé qué restaurante  y luego nos embarcό en la lanchita de Regla.

Luego sucedieron varias visitas de Fayad a Matanzas, venía “como escapado”,  y regresaba con el mismo chofer, en un taxi de los cincuenta; siempre me regalaba libros- en doble los suyos-dedicados, y en una ocasión me trajo puntillitas de chocolate del parque Lenin.

Para mi era el señor de Los Puentes, quien había descolgado a un ahorcado en el café Bonaparte y a quien le  prometí hacer un libro con fotos de esos lugares de la ciudad de Paris.

Decía que era imparable, que si yo  hablaba con extraterrestres, brincaba cercas y sobrevivía en aquel desastre, sería grande, para lo cual  me enseño a comer con cuchillo y tenedor.

El siempre tenía una historia de adulto atravesada, bien un divorcio, una amante o un librero que se rompía, pues era nulo al extremo para las manualidades, salvo para cortar cartones, tarea que me desarregla de solo mencionarla. Yo conducía cualquier carro y no entendía  por qué no lograba su permiso de conducir, ni por qué se ponía nervioso cuando me hablaba.

Cerca de los 17 años hice mi última excusión con Luis a la Habana, pues comencé a estudiar  en el Hotel Sevilla, sede de la escuela superior de turismo donde me diplomaría de guía y traductora de alemán. Entre espiaderas a Lezama, noches en el Prado, excursiones por  la isla, tuve al Moro espantándome amoríos, pero muy condescendiente con mi ignorancia. Fue entonces que  nos presentaron otras cinco o seis veces, siempre el mismo ritual con los literarios, me daba la mano y sonreía, como si no hubiésemos pasado la tarde leyendo.

Marimón vio de muy mal ojo esta cercanía- atareado con los hijos que tuvo con Miriam, el recién matrimonio con Sarita y su embarazo, que le haría por tercera vez padre- amenazo  con dar escándalos en las esquinas;  y fue precisamente, escondiéndonos entre portalones, que el Moro me cerró contra su pecho y  me conocí, mirándole, ebria de un retumbar extraño.

Luego todo fue más difícil. Acostumbraba darme cita con Luis Rogelio Nogueras, pues su casa estaba a dos pasos del albergue donde dormíamos los futuros guías de turismo.  Wichy era un ente excepcional, interesado en que fuéramos pelirrojos  y por la leche de escardon  con la cual desaparecía mis pecas y que me descarnaba el rostro. Me recuerdo, sentados en el parque, hablábamos de su hija  Ámbar, vestía un impermeable inglés, de buen corte, extraño para ese paraje y nos desbocábamos en la novela negra.

Ese día el Moro decidió terminar el círculo de las presentaciones interminables y todo fue más incierto. Me daba espina este señor Jamís,“comme il faut”, inmensamente abordado, si ahora mismo quisiera saludar a los que frecuenté a su lado, debería revisar un extenso listado de nombres a partir de las antologías de poesía y narrativa cubana, y latinoamericana,  o las exposiciones de artes plásticas de aquellos años… pero, independientemente de algunos bien simpáticos, yo  encontraba denso el jaleo de  hablar citando siempre a alguien importante, cuando apenas ganaba concursillos y  encuentros talleres y me  dedicaba a la niña que acababa de tener.

Fíjense si la historia es incontable, que de pronto recuerdo que estuvo en el 75 cuando escale el Pico Turquino, y también en una ocasión en que estuve por Tarara, en Alamar, pues había ganado concurso con un cuento tristísimo que hablaba de  un caracolito que viajaba en el bolsillo de un hombre. Quizás termine dándole razón al Moro, de amores e historias humanas sabía bastante.

Desde el 82 comenzaron los preparativos de la posible juntadera, mientras entamaba divorcio, y me presentaba a Tomas Álvarez Ríos, como su “hermano” de Guayos. Fue Rafael Alcides, el primero en hacer notoria nuestra relación, cual inspector había estado atando rumores y una noche de tertulia en el Palacio de Junco me soltó “tú eres la novia del Moro” , como si viniese de descubrir el santo grial de los secretos.

Se acababa el exilio diplomático, regresaba a la Habana, colgaba guayabera, terminaba con la  importación de  columnas en maderas, talladas a la mano, por indios  mejicanos.  Yo subía  el trillo de 27  hasta la escalinata de la Universidad de la Habana, me dedicaba a diplomarme como periodista, y a  apilar cajas de cerámica, cajas de fotos, cajas de libros, cajones de  botellas de vino, instalándome, entre la lámpara echa añicos y las sabanas de enormes óvalos, sacudiendo de tiempo en tiempo las telas que Nivaria Tejera había tijereteado por Paris, el mismo año en que nací.

Le gustaba el mito del maestro y margarita, el olor a tinta, el castillito del malecón bastante destruido que  quería comprar. Le encantaban las presentaciones, hasta en el hospital, cuando preguntaban sobre nuestra visible fusión… y le agradaba que  me horrorizaran las personas que cuentan pormenores de  famosos cuando mueren.

Durante cuatro años de innobles procesos, a  raíz de su partida en noviembre de 1988, escuché el cuchillo raspar los recuerdos, la lejía horadar, pues reinterpretaron y vejaron hasta la sombra de lo que fuimos.  Pagué el pecado carnal como una Eva del totalitarismo: mi país me abandono en el extranjero, sin derecho a regresar…luego  me perdí.

Creo que  la única forma de que no me arrebaten a este hombre, es mantenerlo secreto. Le menciono  porque  conocí a un jovenzuelo que amé por Madrid, tanto que pude comprender la forma del Moro de  respirarme en el pasillo; entendí pues lo que me dio en herencia: el polvo, la pedrada,  los palos que dañan.

Lo hago por Belkis Cuza Malé, quien sabe poner bálsamos, y con quien,  quizás, me atreva a terminar con el fantasma de un poeta que me zarandea en ciertas madrugadas. Que más da, en definitiva, nada puede ser más incierto, si no nos presentan otra vez.

Le Havre, Normandía, 25 de agosto 2010.


COMPRAR lINDEN lANE m

 

SOBRE ESTE NUMERO DE OTOñO…

Este número de otoño agrupa a grandes escritoras y artistas cubanas: nuestra querida Carmen Karin Aldrey, cuya pintura Ciudad futura engalana nuestra portada,Margarita García Alonso, Maya Islas, Rita Martin y Zoé Valdés. Todas y cada una de ellas, diversas y excelentes en sus estilos.

Y como si fuese poco, la lista se completa con la presencia deRoberto Luque Escalona, Orlando Ferrand, Heriberto Hernández Medina, L. Santiago Méndez Alpízar /Chago, David Lago González, Ariel González Calzada, Juan Cueto-Roig y yo, con entrevista a Eduardo Manet.

Quiero aprovechar para enviar un mensaje a los lectores, a los interesados en la cultura cubana: necesitamos la ayuda de todos . Necesitamos que compren Linden Lane Magazine, que no se limiten a echarle una fugaz mirada y salir corriendo, como he visto que se hace la mayoría de las veces.

Linden Lane Magazine es el fruto de un trabajo muy serio que ya ha cumplido 28 años. Mientras enviábamos gratis los ejemplares hasta la puerta de sus casas todo estaba bien; mientras repartíamos gratis en Miami más de 500 ejemplares cada vez que salía el número, todo estaba bien, teníamos algunos suscriptores y algunos pequeños anunciantes. Cuando nos *modernizamos* y comenzamos a publicar en esta nueva forma, a todo color y con papel de brillo, los poquísimos anuncios desaparecieron, las subscripciones también, y nadie, por lo que veo, compra la revista (ni en nuestra redacción, ni en la imprenta).

Esta es la verdad de lo que está pasando hoy con la gente. Y no es un fenómeno aislado de los cubanos del exilio, es un problema de la calidad de vida: se vive comiendo comida basura, viendo programas de televisión basura, oyendo música basura, y llenando la mente de más basura. Como consecuencia de todo esto, no tenemos vida espiritual, ni cultural, ni nada que se le parezca.

Linden Lane Magazine es un esfuerzo único, del que me precio, y en esto no soy humilde. Es una misión que Dios me ha encomendado desde 1982, a solo tres años de poner los pies en USA. Linden Lane Magazine no se va a rendir porque tenga que trabajar para ciegos, sordos e indiferentes. Dios sabe lo que hace.

Sólo les invito a que reflexionen y piensen que comprar un ejemplar de LLM es a la larga una inversión, porque su precio irá en aumento con los años. Una colección de LLM costará miles. Ya cuesta miles. Piensen en esto.

Hay dos formas de comprar un ejemplar de LLM : enviando $12 a esta redacción, o comprándola directamente a la imprenta MagCloud, cuyo enlace aparece aquí. Los que se quieran suscribir y recibir los cuatro números del año pues deberán enviar cheque o money order por $50 a esta redacción. Para obtener la dirección, por favor, enviar email a Belkis Bell@Aol.com

Espero que secunden esta obra de Dios, que hace posible que los escritores y artistas cubanos viviendo mayormente fuera de Cuba, puedan tener un sitio donde publicar. Un sitio que no les exige más que calidad.

Belkis Cuza Malé

 

 


 

papeles rotos

Dans El Moro Fayad Jamis le 4 octobre 2010 à 11:29

ilustraciOn tomada a  William Rios

Andres Castillo Bernal No ubico kien eres

 

Margarita Garcia Alonso ah, tengo ventaja…

 Andres Castillo Bernal Bueno pues si y pues no. Solo ke solo hace tres años k llegue a la vida de Fayad, por todos sus valores que si, ciertamente, conoces a profundad. Que bueno. Ya he vistio tu blog.

Lissette Bustamante Lissette Bustamante Marga, me parece que Andrés no tiene ni idea… Espero que comprenda y que ejercite la tolerancia. Un besote para un próximo sábado de pueblo…

 Margarita Garcia Alonso Besos mi santa, quizas exista un metodo para recuperar paginas arrancadas… te quiero

idea de que. Todos debemos ser tolerante. No se pk dices eso, porque no creo les haya dicho nada indebido. Si fuera asi.. DISCULPAS. No kiero hacer conjeturas. Nunca pense que el hecho de que un dia como HISTORIADOR, decidiera hacer un tra…bajo sobre Fayad, fuera tan complicado. Llevo exactamente escribiendo 41 años sobre historia de Cuba, mas bien sobre la Historia del Ejercito Rebelde, de Fidel, del Che y jamas habia visto algo similar. A mi solo me intereso ayudar a dar a conocer a Fayad en Mexico y aportar un granito de arena para el conocimiento de su obra. Mas nada. Pienso que lo importante es que todo akel que sepa sobre el, hable sobre el, sobre Fayad. El es la figura.
 

Andres Castillo Bernal Creo k esto es lo importante.Los padres y algunos tios de Fayad, claro supongo que tu y lissete conoceran estas fotos y las de mas abajo, incluida su inscripcion de nacimiento. No tengo dudas de ello. Yo solo llevo tres años invadiendo su vida.

Margarita Garcia Alonso No sé Lissete, Andres, porque la conozco por internet y no vivimos en la misma ciudad. Si la conozco, es extraña y hermosa, toda una epoca. La tenia por el blog, pero vuelvo a guardarla, usted sabe, con lospc rotos, se pierde todo.

Andres Castillo Bernal Casa donde nacio, bueno uds saben que fue en Ojocaliente, Estado de Zacatecas

Margarita Garcia Alonso hermosa foto, gracias enormes/

Andres Castillo Bernal Paginas del libro de registro de la inscripcion de nacimiento

Margarita Garcia Alonso paginas de inmenso valor Andres, a ver si un dia pueden figurar, al menos una copia, en el pequeño museo de Guayos…

Andres Castillo Bernal Asi se entregan las incripciones en Mexico. Para mi es importante dar a conocerla, pk historicamente todos los k han escrito de Fayad dan como su fecha de nacimiento el 27 de octubre cuando en realidad es el 28. Alli esta la prueba. Espero que lissete vea estas fotos, pos no se conmo subirla a su pagina.

Margarita Garcia Alonso si, es un caso, gracias; el mismo Fayas jugaba con eso y decia que habia nacido entre el 27 y el 30 de octubre…

Andres Castillo Bernal Supongo k uds tambien conocen este tio de Fayad, Roberto k tiene 98 años

Margarita Garcia Alonso No, de la familia en Mexico, solo conocia y por fotos a Mustada, a quien Fayad queria mucho y de quien me hacia muchas anecdotas, porque es un tronco de hombre muy parecido a Junes… el resto de las chicas, vi por la foto qu eson bastante jovenes… y al tio, no lo recuerdo, pero tambien han pasado años, se ve en buena forma para su edad.

Andres Castillo Bernal Bueno y por supuesto de Mustafa, hno de Fayad. Muestra una pintgura de Fayad, hecha especialmente para la esposa de de Mustafa.

Margarita Garcia Alonso Andres, por favor, que ese dibujo lo conozco es una serigrafia qu ehizo en el 1988, delante de mi, aqui la tengo con dedicatoria y todo y en ella esta ligada un viaje a Nicaragua… puede usted decirme, por qué hacen esto de atribuirse cosas? a mi me da mucha pena, el Moro murio solo conmigo, en mi presencia como pueda decirse, despues de dos años de enfermedad y no huno un tio que le tirara un cabo o enviara una carta…la soledad de las soledades…

Andres Castillo Bernal El boceto de Elenita, tb sabran kien es.

Margarita Garcia Alonso

desgraciadamente no es un boceto de Elenita, es un dibujo que me hizo y guardo el boceto inicial en papelito de recorte. La señora Elena solo es una viuda bandida que se opuso a que se ralizaran los deseos postumos de Fayad, utilizando todo…s los recursos y la manipulacion que pudo junto a la otra viuda, la viuda del martir. Estas dos mujeres y sus respectivas yuntas, con el apoyo del aparataje que formaron han ensuciado la historia del Moro, a punto que osaron borrarme definitivamente de sus ultimos años, por intereses mesquinos ligados a la herencia.
Elenita se contento rapido con otro marido, uno de los mejores amigos de Fayad, pues hasta ahi llego para tener testimonioshizo uso del cuerpo.
Lo que pensaba el Moro de sus divorcios respectivos estaba claro para ellas, y creo que despues que Fayad encontro a Elenita con otra mujer en pose intima, se limitaban a pura guerra y cuchillo. Los implicados lo saben, quizas un dia se limpie todo esto. Lo nuevo es que se atribuya dibujos que no le corresponden, o tendre que ponerle la foto de esos años mia ? … saludos y no lo tome a mal, como historiador le deben encantar estas aclaraciones puntuales.
El colmo es que una mujer tenga necesidad de tergiversar la historia, y hacer tanto mal, solo para figurar en una HIstoria… aleluya, que poco respeto.
ah , por cierto amigo Andres, me gustaria mucho tener una foto de donde esta enterrado Fayad, si usted pudiera hacerla porque por culpa de estas dos señoras mencionadas, a mi no me dejan entrar a mi pais. Se lo agradeceria mucho, al menos para ponerle flores virtuales.
y de paso, quizas podria ayudarme, ya que el interes de figurar y la mezquindad inmensa de las “ex divorciadas viudas” naturalmente influyentes y politicamente correctas para un estado de cosas ajeno a las verdades, podria pasar el recado …que “no fui, no soy , ni sere jamas viuda de nadie”, no pretendo quitarle trono, – oiga , hasta cuando le cuento por arribita suena a falsa comedia la que armaron- solita me basto como poeta y tengo, gracias a los santos de mi pais, el apoyo de Fayad muerto y su poesia para seguir, ya sabe, con tantos palos y el tiempo que pasa, la vida sigue siendo hermosa.Su labor es tremenda, espero que lo humano siempre prime cuando se hable de poetas. Abrazos.

Andres Castillo Bernal La pintura, realizada sobre SOBRE y se encuentra como uds saben en la galeria de arte Fernandez Morera, de mi pueblo, Sancti Sopiritus

Margarita Garcia Alonso Sabe usted, Andres, que soy la muchacha de ese dibujo?

Andres Castillo Bernal Familiares de Fayad, su tio roberto y algunos primos residentes, en Ojocaliente, Zacatecas, Mexico. Rodas estas fotros forman parte de la exposicion Fayada Jamis Bernal su familia, sus amigos, sus pinturas, k ha recorrido 7 ciudades de Mexico

Andres Castillo Bernal Una seccion de trabajo en Chihuahua, Mexico, con su hermano Mustafa. Alli apaarece la sobrina de Fayad, hija de Mustafa Jadiye

Andres Castillo Bernal Mustafa, sus hijas, una nieta y una de sus nueras, el otro creo k soy yo…Alguna de estas imagenes forman paerrte del documental Fayad Jamis Bernal entre fuegos y pasiones…Todo esto esta hecho con amor, que es lo importante, lo demas es boberia..Lo k importa es Fayad. Ojala que uds, si consideran que estas fotos tie…nen algun valor la usen en otros espacios, reitero si entienden k tiene valor. Los que hicmos este trabajo,, somos aficionados, yo por lo menos es la primera vez que hago algo en elmundo de la cinematografia, pues toda mi vida la he dedicado a escribir sobre la Revolucion Cuba y la lcha guerrilera de lo cual me siento bien orgulloso, de mis 15 libros de loscuales he publicadio 8 en cuba y en el extranjero 5 de ellos.

Andres Castillo Bernal Mas.. se me olvidan. estos son familiares tambien.. Acto celebrado en el 2008, en ocasion del 20 aniversario de su muerte en Ojocaliente, Zacatecas.

Andres Castillo Bernal La compañera Julietta Maristany, directora de la Biblioteca de la Embajada, quien fuera secretaria de Fayad, cuando el ejercia como Consejero Cultural en Mexico y el Presidente del Gobierno de Ojocaliente, inauguran una tarja en la puerta de la casa de Fayad

Andres Castillo Bernal Un momento entre los familiares

Margarita Garcia Alonso lo que me resulta extraordinario y te lo digo con toda bondad, es que todas estas personas que tanto quieren a Fayad hayan estado ausentes durante su enfermedad y aun, en el plano personal, que jamas me hayan preguntado como fueron sus ultimos años, sus ultimas horas, qué dijo, qué pensaba, qué queria , y menos como fue qué partio… no sé, me parece lo menos que se hace por un ser querido, porque despues todo evento, sin sustento de como fue, sin ese ultimo aliento, me deja triste por Fayad.

Andres Castillo Bernal Hola margarita…muy interesante tantas cosas k me dices..en honor a la verdad coincido en muchas cosas contigo en otras no. Ya estaremos en contacto. Noblemente te digo, y tu lo sabes bien, lo mas importante es Fayad. Me gustaria, si kieres me des tu correo y nos escribimos, y hsta podriamos chatear. Ando en una feria del libro, y esta noche salgo a gdl, por eso no he podido responderte mas largo. Pero lo hare.

Andres Castillo Bernal Ahhhhhhhhh y te enviare la foto de donde s encuentran sus resto en el cementerio de colon, en el panteaon de los trabajadores cinematograficos. Estamos luchando o se esta proponiendo llevarlos para el cementeroo de Guayos o de SS. De que parte de Cuba eres?

Margarita Garcia Alonso

Andres, el Moro supo en vida quienes eran los integrantes de la familia Mas Ibarlucea, tengo aqui, delante de mis ojos, los bretes de la tal Maria Elena hasta para quitarle el carro despues del divorcio, tengo los chanchullos en que queria… esa persona despojarle de su propia creacion, él solo les califico de “gentuza”, nunca los he publicado por respeto hacia Fayad, pero si esta persona continua tergiversando y detras de todo eso , le juro que no lo entiendo como mujer, no veo el interes de querer declararse viuda o ultima esposa de alguien despues de un divorcio y tanta malsana separacion, me vere en la obligacion de publicarlos. No se puede seguir pensando que nadie, sea un neo burgues del MINREX se pueda atribuir el derecho de borrar la historia de un hombre o completamente echar lejia sobre sus ultimos años porque se enamoro de una guajira sin dote y, en camada, trastornarme con tantas vejaciones. Basta de ese escandalo. Y menos que en complicidad con Marta Jimenez, la viuda de Fructuoso Rodriguez, me borren y dejen con mi hija pequena en el extranjero. Creo que ya se acabo el castigo medieval.
En el 96 cuando fui a Cuba me expulsaron en el aeropuerto por llevar pasaporte frances y no me dejaron ver su tumba. Pensé que hasta lo habian sacado de la misma, que determiné junto a Retamar para que fuera en la fosa de arte y espectaculos, donde estan los artistas del circo. Me gustaria mucho saber, al menos para que no este sola, como solo estuvo el Moro en vida. Seria muy bueno que se realice ese Museo de pequeño formato en Guayos, el Moro ya tenia la maqueta y todo. El pobre Tomas Alvarez, ya muerto, estaba muy entusiasmado, y en él debe figurar pues era su hermano poetico y de travesuras, me parece que seria rendirle homenaje y cumplir sus deseos.
Le pudo enviar copia de los documentos mencionados. Buen dia. y Gracias.
Soy de Matanzas, se me habia olvidado. Otra persona que bien pudiera hablar de Fayad es Nivaria Tejera, una novelista y poeta enorme que compartio matrimonio por “los Parises”, en aquellos años en que todavia yo no habia nacido…he leido cuando habla del Moro y le situa en su dimension humana y poetica con la gracia que el corazon sanado le otorga.
Andres Castillo Bernal Otra vista del acto
Andres Castillo Bernal Finalmente, por el momento, me complace c omunicarles, que luego de varias gestiones con los organizadores de ka Feria del Libro de Guadalajara, logre que Fayad tengo un espacio para recordar el 80 aniversario de su nacimiento, algo k nunca antes habia ocurrido. Me parece que es un granito de arena, en ayudar a promove…r y dar a conocer su obra, a pesar de que entre en su vida solo hace tres años. Habra muchas cosillas que no se, pero para mi lo mas importante es lo k he logrado hasta ahora, y uno nunca lo sabe todo, en tanto el conocimiento es infinito. Se que muchismas personas me llevan muchisima ventaja, pero me resulta insignificante. Cada quien hace lo k puede, y lo k vale es hacerlo con pasion, con amor. Y para mi lo mas importante o una de las cosas mas importante es que estara presente en la FIL de GDL, tal vez la segunda feria del libro mas trascendental del mundo, dicen los entendidos.
Margarita Garcia Alonso Andres, me parece excelente todo lo que se pueda hacer por Fayad y su obra, y que sus poemas se lean y recuerden con cariño y admiracion. Usted sabe que tiene mi espacio web a su disposicion y , estaria encantada con poder apreciar ese documental, espero que se pueda subir, al menos, una version a youtoube. Cuente conmigo para esta noble labor. Abrazos.
Belkis Cuza Malè Belkis Cuza Malè Por Dios, conocí bastante bien a Fayad Jamís, fui su amiga y siempre estuvo solo, solo en su juventud, y luego en los años que lo vi en Cuba. No había familia, ni él la mencionó jamás. Así que esta desinformación que está llegando a ti ahora, Margarita, tiene un propósito. Ese señor vestido de charro, que se abroga …derechos de promoción fajadjamista y lleva camisetica del Che y se hace acompañar de supuestos familiares, huele mal. Fayad fue Fayad y como dices, murió solo, contigo.
Y para que conste: fue un gran poeta y un gran ser humano.
Bendiciones amiga.
Margarita Garcia Alonso Me ha dado mucha tristeza por el Moro, gracias Belkis. Bendiciones.
SEGUNDA JORNADA EN FACEBOOK
ACB/ Tarja en la puerta de la casa de Fayad, este entorno sera pronto un parque dedicado a Fayad, para los niños y la poblacion de Guayos
ACB:
Vista de su tumba en el cementerio de Colon
Andres Castillo Bernal Estas fotos fueron tomadas por otro compañero que se ha interesado por la obra de Fayad y darla aconocer. Eso es lo mas importante y por eso tenemos que k luchar con el mismo amor que el hacia su poesia revolucionaria, sus pinturas, sus trabajos y todo lo que hizo por la Patria y la Revolucion
Andres, le agradezco mucho las fotos, no he podido subirlas pues estoy sin pc en este momento. Pienso llevarlas a una pagina del blog cuando pueda. Quisiera pedirle un favor, que cuando hagamos intercambios sobre Fayad no hablemos de politi…ca porque no nos vamos a poner de acuerdo, estoy profundamente convencida del estado de injusticia que hay en Cuba y de las violaciones elementales de los derechos de los ciudadanos, es decir que a lo que usted llama Rev. yo le digo Dictadura, y eso nos traeria enormes disgustos porque no creo que ninguno de los dos cambie frente a este fenomeno eterno y que parece nunca acabar y que pasa en Cuba. Saludos y otra vez, inmensas gracias por las fotos.
y cuando es que lo llevaron para ahi? pues no recuerdo ese mausoleo, estaba en una tumba a ras del suelo, como las primeras que se ven en la foto…
Nota: no he podido subir todas las fotos, porque aunque aparecen en mi pc como imagenes bmp, despues no se suben al blog. desde que arregle photoshop actualizaré   el post.

homenaje al Moro en la Jiribilla

Dans El Moro Fayad Jamis le 4 septembre 2010 à 8:15  
Con Fayad, París-La Habana

Jaime Sarusky • La Habana
 
Me parece verlo todavía en el cafetín de la rue de l’ Odéon, adonde íbamos algunos domingos por la noche a comer perros calientes con papas fritas… Era el sitio más asequible a nuestros bolsillos en aquellos tiempos de la década de los 50 en París.

(…) Sin embargo, si alguien en aquellos años 1957 y 1958 tenía sobradas razones para estar optimista y alentado desde la perspectiva profesional, ese era Fayad Jamís.

 

(…) Las relaciones que estableció con algunos connotados surrealistas —Breton, Benjamín Péret y Tristán Tzara, fundador del Dadaísmo, entre otros—, que reconocieron desde el primer momento los valores de su poesía, le permitió publicar varios poemas en diferentes ocasiones en las revistas de aquel movimiento, aunque en ese entonces sin los ímpetus y la extraordinaria influencia que ejerció en la década de los años 20 y hasta la de los 30. Poeta puro, pintor puro o casi puro, Fayad era en tiempos tales la estampa de la pureza que se desprende del hambre. Por ello no es extraño que su poesía en aquellos tiempos nos resulte sumamente reveladora al aproximarnos a la raíz de su existencia, de sus avatares. Se hace más explicable su actitud y su estado de ánimo cuando a la sazón escribía, como náufrago a la deriva: “Yo no comprendo mucho/ pero me siento un poco Robinson Crusoe/ Robinson de esta terrible hermosa grande ciudad que se llama París… ”

Muchos de aquellos poemas también eran los de un francotirador rebelde, pero no un rebelde de una sola pieza, sino donde se amalgamaban marcadas dosis de una sensibilidad individualista, romántica, existencial. Todavía más: clarifica la carga de desencanto y frustración que dejaron huellas y cicatrices en su espíritu. Todo ello se traslucía en algunos poemas de ese tiempo. Un día le confesé, entre bromas y risas, que el nombre de uno de los personajes de La búsqueda, novela que a la sazón yo estaba escribiendo, era un homenaje a él.

Fragmento de un texto publicado en Revolución y Cultura, no. 1, 1995.

http://www.lajiribilla.cu/2010/n487_09/487_07.html

Fotos del homenaje utilizadas en

http://www.lajiribilla.cu/index.html

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el ser humano

Dans El Moro Fayad Jamis le 4 septembre 2010 à 8:00  
Siempre el ser humano
Mercedes Santos Moray • La Habana
 
“Con tantos palos que te dio la vida

y aún sigues dándole a la vida sueños.

Eres un loco que jamás se cansa

de abrir ventanas y sembrar luceros.

Con tantos palos que te dio la noche,

tanta crueldad, frío y tanto miedo.

Eres un loco de mirada triste

que sólo sabe amar con todo el pecho,

fabricar papalotes y poemas

y otras patrañas que se lleva el viento.

Eres un simple hombre alucinado,

entre calles, talleres y recuerdos.

Eres un pobre loco de esperanzas

que siente como nace un mundo nuevo.

Con tantos palos que te dio la vida

y no te cansas de decir: ‘te quiero’.” 

El poema es emblemático…, incluso ha llegado al punto de perderse su autoría… porque son versos compartidos, apropiados, en ese proceso de retroalimentación que se produce, más allá del tiempo, entre la mano del escriba, sus sentimientos más íntimos y cuantos lo leen, más allá de las diferencias de épocas y de circunstancias… es el hecho mágico, el que permite navegar a don Antonio Machado por encima de los Pirineos, y dejar el pueblecito oscuro de la frontera donde todavía están sus cenizas, y no en su tierra natal, y multiplicarse… pienso que el Moro también disfruta de esa secreta paz, de esa armonía que lo deja latiente, entre otros seres, mientras se sonríe, como solía hacerlo, y mira desde sus intensas pupilas negras, hacia el horizonte en el que, seguramente, ocupa un espacio… 

Fayad Jamís, o el Moro, como se le llamaba con el cariño, la admiración y el respeto que infundía en cuantos se le aproximaban, fueran o no sus amigos y compañeros de cofradía, y él se dedicaba entonces a escuchar, con una extraña capacidad de oír a sus interlocutores, sin importarle mucho los minutos, las horas que consagraba a esos diálogos fuera de tertulias o de cenáculos, en los que descansaba del diario acontecer, de las tensiones de su propia obra, esa que ocupó escenarios entre imágenes y palabras, entre sonidos y silencios, ya por la vía del verso y la escritura, de la propia oralidad o del óleo y las espátulas, en ese oficio suyo de abrir la verja, tirar las pedradas, y transitar por los puentes… 

El Fayad que tradujo a Paul Éluard, el que fue joven a París, y allí se nutrió de vivencias, de cultura, de raíces y de otras razones para vivir, el mexicano hijo de libanés, el que tuvo la infancia en Guayos, poblado de Sancti Espíritus que lo tiene como hijo propio, el que estudió Artes plásticas y luego fue maestro, para trasmitir sus conocimientos y, sobre todo, gestar inquietudes, motivar a otros, entonces tan jóvenes como él lo fue un día… aunque si pensamos que solo vivió 58 años… en verdad, casi no conoció de lo que ahora eufemísticamente se nombra como la tercera edad. 


“Búcaro en negro”, monotipia y tinta/ papel

El Fayad que estuvo en la prensa y el diarismo, el editor y también el que asumió responsabilidades diplomáticas o fue ocasionalmente funcionario de la cultura… pero siempre, el ser humano, el poeta que nos dejaba asombrados entre figuraciones de marcado acento expresionista y sus abstracciones espléndidas… el pintor que descendía a los infiernos, con la angustia milenaria del hombre ante su propia existencia y gritaba versos como los de aquel libro suyo que le premiaron en el Casa de las Américas, Por esta libertad… como el de la profunda reflexión filosófica de Los puentes, en el centro de la cultura y del arte, o los golpes intensos de La pedrada o Vagabundo del alba y de Abrí la verja de hierro

Ese Fayad que no ha sido laureado ni con el Premio Nacional de Literatura ni con el Premio Nacional de Artes Plásticas… el poeta inmenso de la generación de los 50, el que sabía escuchar el silencio y disfrutar de las pausas, para aprehender la sustancia mítica del verbo… el artista que recibió tantos golpes, como ese cáncer que fue minándole y que dolía, dolía mucho ver ya marcándole el rostro aceitunado… Fayad Jamís… “un loco de mirada triste que solo sabe amar con todo el pecho,/ fabricar papalotes y poemas/ y otras patrañas que se lleva el viento”.

http://www.lajiribilla.cu/2010/n487_09/487_01.html

Otros articulos en el Homenaje de la Jiribilla,

Cómo me encontré con Fayad Jamís

Jorge Alfonso Sierra Quintero* • Costa Rica
Fotos: Archivo personal de Andrés Castillo Bernal
Confesiones

Andrés Castillo Bernal • México
Fotos: Archivo personal del autor

Vuelve Fayad Jamís
Testigo de tanto universo minucioso

Pedro de Oraá • La Habana

El cartucho de Fayad, Alfredo Zaldívar

Dans El Moro Fayad Jamis le 4 septembre 2010 à 7:45  
El cartucho de Fayad
Alfredo Zaldívar • Matanzas
 
 

Fayad Jamís había venido mucho a Matanzas cuando, en 1987, Jesús Calaña curó para la Galería de Arte de la ciudad aquella mítica exposición Fayad Jamís sí tiene quien le escriba. Dibujos, acuarelas, temperas, tintas, sobre los sobres de la correspondencia que recibió durante gran parte de su vida y, más aún de su estancia como diplomático en México. Andaba Fayad en los trajines de aquella exposición cuando descubrió que en la casona de al lado unos poetas jóvenes hacíamos libros artesanales que tanto tenían que ver con la poética de su muestra y aquella vocación de “editor alternativo” que siempre le acompañó.

Hacía dos años ya que había surgido Ediciones Vigía. Sueltos impresos en un viejo mimeógrafos, pequeños cuadernillos amarrados con un cordel de yute, pergaminos anillados con algún otro papel de estraza, y hasta un librito, Bajo el hongo, de Digdora Alonso, —aquella muchacha que lo acompañó en sus primeras incursiones poéticas, en un lejano 1947, en El País Gráfico, y a quien siempre visitaba con especial admiración en sus viajes a la ciudad.

Fayad quedó tan entusiasmado que perdió su habitual parquedad. Le obsequié algunos de aquellos impresos rasgados e iluminados a mano, numerados uno por uno, con dibujos originales de pintores jóvenes y textos nuestros, de Vallejo o canciones de Marta Valdés.

Margarita García Alonso, la marga, poeta y periodista matancera, tan cercana a Vigía, era su noviecita y fue su último gran amor. Entonces vivían un intenso romance que contagiaba a todos. Quizá ese estado de gracia propició una inesperada propuesta: Fayad Jamís quería publicar en Vigía. 

Fayad no sabía que era nuestro paradigma. Era el poeta de La pedrada, de “El ahorcado del Café Bonaparte” y de Abrí la verja de hierro. Pero también el editor e ilustrador de aquellas pequeñas ediciones de La tertulia; conservaba, aún conservo como un tesoro, un minúsculo y raro impreso con poemas de Cintio Vitier editado e ilustrado por él con finas viñetas. Su diseño del Muestrario o Libro de  las maravillas de Boloña, de Eliseo, era una Biblia. Yo atesoraba unas bellísimas ediciones artesanales que me regalara cuando compartimos el jurado del Concurso Milanés de poesía.

El poeta, pintor, diseñador, editor que tanto admirábamos iba a publicar con nosotros. Fue el poeta y artesano José Artiles, que ya lo conocía de antes, quien coordinaría aquella edición.

Tuve entonces el desenfado —a los veintitantos uno es así de arrogante— de decirle:

-Maestro, yo quisiera que fueran poemas inéditos.

Él ni siquiera se viró para mirarme:

-Yo no escribo poemas inéditos —me dijo secamente.

Me río cada vez que recuerdo aquella respuesta, pero en aquel momento  pensé que todo había acabo allí. Hubo de pasar mucho tiempo para que comprendiera que nadie escribe poemas inéditos. Pero nada terminó.

Fayad escribió en su propia máquina, directamente sobre los esténcils, los poemas —una selección hecha por él mismo bajo el título Con tantos palos que te dio la vida y otras canciones, y diseñó varios recuadros para cada página, realizó los dibujos y la caligrafía de la cubierta. Luego de que imprimimos en papel de estraza cada texto y en un cartucho de bodega corriente la cubierta, Fayad firmó, numeró e iluminó a mano cada uno de los 200 ejemplares. La edición se presentó en la propia apertura de la exposición.

Aquella noche, Ediciones Vigía, que ya había cumplido dos años (fue fundada en abril de 1985), comenzó a ser vista de otra forma. Éramos hasta entonces “unos  locos que hacían libros con papelitos ripiaos”. Luego vinieron Eliseo Diego, Fina García Marruz, Cintio Vitier, Roberto Fernández Retamar, Carilda Oliver, Antón Arrufat, Gastón Baquero, José Kozer, Nancy Morejón y más; pero fue Fayad el primer gran escritor reconocido que publicó en Vigía.

Hace poco me contaron que Margarita García Alonso, que vive hace mucho tiempo en París, comentó en un bar de Madrid, ante un grupo de amigos que conocen muy bien la historia, —quizá con ese habitual deseo de provocar que le es propio, y que siempre me gustó—, que Vigía era de Fayad Jamís. Sé que alguien le ripostó. Pero la Marga lleva razón. Vigía es de Fayad, solo que él nunca lo supo.

Aquellos sobres sobre los que pintó, sus libros de El mendrugo, hechos en México con cajas de embalaje, todos sus plaquettes, los múltiples impresos que diseñó e imprimió en papeles desechables y cartones reciclados, son Vigía. O mejor, Vigía es todo eso.

Años después de su muerte, la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), convocó a un concurso de diseño del libro —creo que tuvo una única edición— con el nombre de Fayad. El conjunto de libros presentados por Vigía obtuvo el Premio Especial del Jurado. El Fayad premiaba a Fayad.

Cierta vez, en México, cuando acompañamos a Eliseo a recibir el Premio Rulfo, al comentar las ediciones que le habíamos hecho, refiriéndose a Vigía, oímos al poeta decir: “una editorial que hizo Fayad Jamís en Matanzas”. 

No quedan dudas. Muchos lo aseguran. Fayad Jamís nunca supo que fundó Ediciones Vigía.  

2 de septiembre de 2010.

http://www.lajiribilla.cu/2010/n487_09/487_22.html

Pablo Armando Fernández y Fayad

Dans El Moro Fayad Jamis le 4 septembre 2010 à 7:34  
¡Abramos las puertas!

Pablo Armando Fernández • La Habana
Foto: Cortesía de Luis Marré
 
 

Debo, como tantas otras aproximaciones al arte y las letras, a Harold Gramatges y Manila Hartman, mucho de cuánto ha guiado mis pasos desde muy temprano, en plena adolescencia, hasta el presente. Mi primer encuentro con Fayad Jamís se realiza con la incesante búsqueda de mi ser cubano en la antología Cincuenta años de poesía cubana de Cintio Vitier que Harold puso en mis manos para que conociera a quienes me precedieron en la poesía.

Poemas extraídos de un libro inédito Los párpados y el polvo, seleccionados por Cintio, sitúan a Fayad  “decididamente en lo más valioso y penetrante de nuestra lírica”. Aquel encuentro me condujo a conocerle personalmente. Le comenté cuán cercano nos encontrábamos, tanto que me sorprendió: “Si abro esa puerta nada se fugará”, verso suyo abrazado a uno mío: “Si abrimos esa puerta / habremos penetrado otros dominios”.

Mas, Fayad clama: “Tengo miedo. / Aquí en lo oscuro, en lo cerrado… No. Abriré, no, no abro; tengo miedo / de que algo imprevisto salte y se confunda entre las cosas que no amo”. De esa desesperada, angustiosa situación surge y se publica Los párpados y el polvo.

Nacido en 1930, en Ojocaliente, Zacateca, México, padre libanés y madre mexicana, emigran hacia Cuba. En Guayos edita su primer libro Brújulas. En 1949 viene a La Habana para estudiar en la Escuela Nacional de Bellas Artes San Alejandro. Aquí, la soledad, la pobreza, el miedo se instala en su ser y su poesía. Esos reencuentros en La Habana reafirmaron nuestra humana, amistosa, fraternal relación, pese a que él partía hacia París, casado con la poeta Nivaria Tejera y yo regresaba a Nueva York, donde residía. En 1956, acogido por la Luz que me ha guiado, contraje matrimonio con María Julia González (Maruja).

En 1959, la Revolución triunfante devolvía a casa a un grupo de poetas, escritores, artistas plásticos de nuestra generación, dispersos por Madrid, París, Nueva York; México, Caracas. Entre ellos regresamos Fayad y yo, la poesía estrechó aún más nuestros lazos familiares, para ese entonces habían nacido nuestras hijas, la suya, Rauda, en París, y la mía, María Angélica (Geca), en Nueva York. Ya en La Habana con su fraterno Roberto Fernández Retamar “Cástor y Pólux  de la nueva poesía cubana”, seleccionan y publican Poesía Joven de Cuba, que reúne a poetas de nuestra generación de Escardo a Baragaño.

En 1960, acompañados por un grupo de intelectuales y artistas visitamos China y la Unión Soviética. De los 10 que iniciamos ese fabuloso recorrido, solo Fayad y yo permanecimos allá, decisión que nos permitió visitar Kiev en Ucrania, Bakú en Azerbaidján y Leningrado en U.R.S.S. Ya en Cuba compartíamos reuniones vinculadas a nuestras labores intelectuales y artísticas, encuentros amistosos en los que compartíamos ideales y empeños por fortalecer nuestros medios creadores: la UNEAC, la Casa de las Américas, relaciones con escritores y artistas amigos, conocidos en países visitados y encuentros en provincias.

El Moro, como solíamos llamarlo sus amigos más cercanos, no ha dejado de acompañarme, un hermoso lienzo que fija zonas de la infinitud se mantiene en casa, todo color, composición, textura que emana de la Luz. En 1959 inicia su Colección Centro en la que aparece “Vagabundo del Alba”, poema dedicado a Nicolás Guillén, que como él ha recorrido las calles y plazas de París. Su libro Los Puentes, animó, fortaleciendo mi espíritu y me entregué a seguir sus pasos, su mirada, su sentir y saber. Permítaseme recurrir a mi texto sobre ese libro: “Dijimos que Fayad Jamís había actualizado con su poesía una línea de la sensibilidad poética cubana; la que surge de la intimidad del hombre como un puente entre la geografía y la cultura, entre los sentimientos y las ideas, entre el mal por ignorancia o conocimiento y el bien por sensibilidad o disciplina; entre las estaciones de la vida y la muerte… En Fayad Jamís lo cubano está en las reminiscencias, suyas o ajenas, y la condición de la luz nuestra, de mostrarlo todo, casi impúdicamente, sin reservas, sin contención… Libro de unidad temática, Los puentes maneja discretamente los grandes temas de la poesía de todos los siglos: la libertad, el amor, la muerte en un verso delicado y casi siempre hermoso, peligro al que el poeta arriesga muchos de sus logros más auténticos… Poemas como “El ahorcado del café Bonaparte”, (que felizmente me fue dedicado) y “Por una bufanda perdida” sitúan a este poeta entre los más serios y auténticos de nuestra poesía. Fayad Jamís acaba de trascender los límites de lo nacional”. 

Celebramos festivamente con toda el alma, el Premio Casa de las Américas, que obtuvo ese año espléndido para su poesía, con Por esta libertad. Atendamos a uno de los miembros del jurado, el ilustre Juan Marinello: “En Por esta libertad sentimos la sugestión de la poesía verdadera; pero en las páginas que siguen, el mensaje ha cobrado vitalidad y hondura, como el río que, siendo el mismo, encuentra a su paso obstáculos a nivel de su fuerza y su destino. Creo que en estos poemas levanta la frente un poder lírico de mucha altura y que desde ellos puede saludar nuestra poesía las señales más altas de otras tierras afortunadas”.

En 1983, me proporciona el regreso a un sueño añorado por décadas México, su suelo natal. Asisto al encuentro de Poetas en Morelia. Con su obra, su fidelidad a su espíritu encarnado en la poesía, Fayad reafirma lo expuesto por Cintio en aquellos días de nuestra juventud: “Señalamos en él una mirada poética muy sagaz para intuir la imagen que salta venturosa de lo cotidiano a la memoria,  y un pulso creador que nunca lo aparta demasiado de las vivencias reales inmediatas”.   Acá, unos días antes de su despedida hablamos de cuánto hemos de conservar: las puertas abiertas. ¡Abramos las puertas! ¡Sí, hermano del alma, tu obra nos ayuda!

http://www.lajiribilla.cu/2010/n487_09/487_06.html

Luis Marré y Fayad

Dans El Moro Fayad Jamis le 4 septembre 2010 à 5:52  
La rebeldía de un poeta cubano
Luis Marré • La Habana
 
Luis Marré con Fayad Jamís y Nivaria Tejera

Cuando conocí a Fayad Jamís, en la feria del libro de 1951, solo había leído algunos poemas suyos aparecidos en el suplemento dominical del periódico El País; aquellos poemas estaban influenciados por la poesía neorromántica de José Ángel Buesa, y fueron recogidos en un sobrio librito titulado Brújula, que adquirí aquella misma noche de nuestro encuentro.

Aquella noche no solo conocí a Fayad sino también a otros tres poetas que en lo adelante serían mis amigos: Rolando Escardó, Carlos Galindo y Pedro de Oraá. Por primera vez conocía a coetáneos míos que cultivaran la poesía —solo había tratado a improvisadores de puntos guajiros, amigos de mi abuelo y mis tíos. La amistad que me unió a aquellos jóvenes poetas solo ha sido interrumpida por la muerte de tres de ellos: Escardó, Fayad y Galindo.

Unos meses después de la clausura de la feria, encontré a Fayad en Galiano y Reina; esperaba a su novia. Me invitó a que lo visitara en su habitación que compartía con Escardó. Nos despedimos cuando llegó la novia, una bella muchacha de ojos rasgados y piel tan blanca que me recordó la porcelana de las muñecas que entonces vendían en el Barrio Chino.

Un sábado, después de recorrer varias librerías, busqué la dirección que Fayad me había dado. Era una casa de huéspedes en los altos de una vieja vivienda de la calle Reina, casi frente al periódico El País. Fayad me mandó a pasar. La habitación era un cuarto con dos camas personales y cajones de madera como asiento. La ropa estaba colgada en la pared; los libros, pinceles, botes de pintura —Fayad estudiaba en San Alejandro— yacían sobre un cajón; una cabeza de Dante, en yeso, me llamó la atención.

—Un trabajo de clase —me dijo mi amigo.

Pronto comenzamos a hablar de nuestras obras. Fayad me entregó varias hojas escritas con una hermosa caligrafía: se trataba de sus últimos poemas. Me sorprendieron, no quedaba nada de romanticismo buesiano en lo que leía; comprendí que Fayad había logrado hallar su voz. Elogié sinceramente aquellos poemas. Fayad me prometió dedicarme el titulado “La yagruma”. Tres de aquellos poemas que leí aquella tarde aparecieron en Orígenes poco después.

Fayad volvió a publicar en Orígenes varias veces, incluido su extenso y bello poema “Cuerpo del delfín”. Lezama le dedicó un libro con una hermosa frase que definía el trabajo del joven poeta: “A Fayad Jamís, paradojalmente oyendo el rumor de aguas del fuego de su poesía”.

 

Los domingos, después de su boda con Nivaria Tejera, Pedro de Oraá y yo nos aparecíamos en su pequeño apartamento frente al parque Coyula en Almendares. ¡Cuántos proyectos quedaron inconclusos! Nos leíamos lo que habíamos escrito en la semana, intercambiábamos libros y revistas… Nivaria fue nombrada para un cargo de secretaria en el consulado de Cuba en París. Después de su partida, nos encontrábamos en el estudio de Casagrán, en la calle Cuba, donde nuestro amigo, el escultor Agustín Cárdenas, tenía permiso para trabajar en su obra. Una tarde Fayad llegó con un cuaderno mecanografiado.

—Mira esta prosita. Dime lo que te parece —me dijo, poniendo en mis manos el cuaderno.

Lo leí de un tirón. Según avanzaba en la lectura me crecía la admiración por aquellos poemas en prosa. No tenían nada de su poesía anterior. Ninguno de nosotros había escrito poemas tan rebeldes, tan cubanos… tan revolucionarios. Ese cuaderno apareció bajo el título de La pedrada. Fayad partió a París donde ya se había instalado su esposa. Vivieron varios años de penurias sin cuento. Regresó a Cuba al triunfo de la Revolución. Entre sus coetáneos, nadie como el autor de La pedrada materializó la rebeldía de un joven poeta cubano ante la época. Por eso no me extrañó que los poemas del libro que recibió el premio Casa —Por esta libertad—, al cabo de tantos años hayan tenido una nueva resonancia en la izquierda latinoamericana actual.

Homenaje de La Letra del Escriba a Fayad Jamís en el aniversario 80 de su natalicio.

http://www.lajiribilla.cu/2010/n487_09/487_12.html

Víctor Casaus:Estas palabras a estas alturas

Dans El Moro Fayad Jamis le 4 septembre 2010 à 5:42  
Estas palabras a estas alturas
Víctor Casaus • La Habana
 
El hombre está hablándonos en estos poemas de Fayad Jamís. Para nuestra suerte, está hablándonos el hombre contemporáneo y concreto (pero no de concreto) en estos versos que trazan su arco de casi 30 años entre la tierra de la miseria y la alucinación personales y colectivas hasta la magia cierta de la libertad, bella como la vida, por la que siempre habrá que darlo todo, si fuese necesario hasta la sombra y nunca será suficiente

Esa es la primera certeza y la primera alegría que nos aguardan al entrar en este monte de palabras que el poeta —y también seguramente el pintor y el periodista y el hermano y “el Moro” que habitan en Fayad— ha ido armando con el paso del tiempo y de la vida, como una de sus viñetas deslumbrantes donde se mezclan los grabados antiguos, las flechas indetenibles, los rostros de los héroes y hasta la misma letra segura y elegante con que se han escrito estos poemas, estas palabras salidas de una fuente que, también, por suerte, ya nos pertenece. 

De esa fuente salieron, allá por la década de los 50, los primeros poemas de Fayad que entonces pertenecieron a un libro hermoso, lleno de sinceridad y de misterio, que se llama Los párpados y el polvo. Poesía de atmósfera, de alucinación, de incertidumbre, participaba ciertamente de aquel afán de trascendencia —rechazo de la realidad hueca y corrompida, propuesta y dispuesta por la seudorrepública para sus ciudadanos— que animó, a través de formas y matices diferentes, la obra de los poetas de Orígenes. Pero más allá —o más acá— de aquel rasgo definidor general, los poemas de Los párpados… poseen ese poderoso balance interno —capaz aún hoy de estremecernos— entre los sentimientos terribles de la soledad, la alucinación y la fuga y la suma concreta y real de miserias, sueños y memorias que conformaban a aquel joven que los escribió recordando, soñando y sufriendo, mientras se definía así mismo en su “Ronda del desvelado” con esta frase casi palpable: 

Yo soy un jarro de sustancia humeante, llena

   de presentimientos y de olor a locura 

Frente a aquellos textos “neblinosos de sueño” ya es posible adelantar esta verdad que es igualmente válida para toda la obra artística de este poeta y que el verso alumbrador del viejo Whitman ayuda a sintetizar con un golpe de humanidad: “este no es un libro, quien lo toca, toca a un hombre”. 

El hombre que escribió esos poemas —después de una infancia y una adolescencia trashumantes por esos pueblecitos de Cuba, siguiendo el rumbo azaroso de la nave familiar— se fue, como pudo, a ese “sitio muy grande y lejano y otra vez grande” que se llama París, para decirlo con las palabras de aquel peruano enorme —universal por peruano y por poeta—, y que sirvieron precisamente de entrada al libro que Fayad traería cinco años después bajo el brazo a la tierra de la libertad ya conquistada. 

El libro se llamaba —se llama— Los puentes y es, para decirlo bien y pronto, a nuestro juicio, uno de los libros más deslumbrantes y atrayentes de la poesía cubana. 

En sus textos se conjugan, bella y eficazmente, el destino personal del poeta y el entorno social donde se mueve. Es el tránsito imaginativo y amoroso del “horizonte de un hombre al horizonte de todos”, como había pedido (y realizado) en su tiempo Paul Éluard. 

Lo que da la medida justa de este poeta verdadero es precisamente la manera sincera, auténtica, dramática con que asume el nuevo espacio y la nueva circunstancia que habita. Desde el polvo de los pueblecitos cubanos, ha arrastrado su soledad y sus sueños a la gran ciudad —vieja y astuta metrópoli del arte… y del colonialismo. La mayor riqueza de este libro se afinca, sin duda, en la autenticidad de ese descubrimiento: el amor convive en la bruma de París con su contrario: 

Así es París yo te lo digo a veces sueño que

     recorro un mundo muerto

después de la última bomba muerta hasta la

         esperanza 

La poesía de Los puentes, que deja de hacer uso de los signos de puntuación para guiarnos a través del ritmo de sus encabalgamientos y del fulgor de sus imágenes, inaugura, a su manera, el camino de la poesía social —de la poesía— de estos años en que se funden creadora y eficazmente las vivencias “personales” del hombre y la realidad “social” en que se mueve. Las comillas quieren poner en duda, en esta frase, el carácter absoluto de esos calificativos: ¿qué crítico, qué catalogador, por obcecado que sea, puede tirar una línea divisoria tajante entre el hombre y su medio, sobre todo cuando ese medio ha perdido tan inocuo nombre para llamarse Revolución, como ha sucedido desde hace más de dos décadas en Cuba? 

Los textos de Los puentes revelan, claramente, cómo esa frontera fue arrasada por la poesía de Fayad, transitando de los rumores misteriosos y las sombras inapresables de Los párpados… a la certeza de que “detrás de todas esas paredes hay hombres que respiran, roncan y sueñan”. Su poesía se llena aquí de gentes: un soldado que pasa “con una maleta enorme / rumbo a la Gare de Lyon rumbo a Egipto la muerte”; “una mujer en bicicleta” que “va a su trabajo / cuando el sol está a la altura de las rodillas como el trigo”; y mendigos y niños y muchachas acompañan al vagabundo en su recorrido del alba. 

Del alba y hacia el alba. Porque la poesía de Fayad, pasando por el discurso desesperado y hermoso de “El ahorcado del Café Bonaparte” y el “Lamento del joven soldado Jean-Pierre Lepetit en las montañas de Argelia”, culmina este momento de descubrimientos y reafirmaciones con una advertencia y un llamado: 

Mañana aunque usted no lo quiera señor general

                                                                     [señor

comerciante señor de espejuelos de alambre

                                                              [y ceniza

pronto la nueva vida el hombre nuevo levantarán

                                                    [sus ciudades… 

Fayad regresó bien temprano a su Isla, cuando la Revolución triunfante comenzaba a levantar las ciudades anunciadas en su poesía, y se incorporó hasta el sol de hoy —y el de mañana— a esa construcción en su sentido metafórico y en sus aspectos más concretos. Periodista pintor, diseñador, realizó, sin duda, la obra editorial de perfil más nítido y artístico a través de las múltiples colecciones que dirigió y animó por aquellos años. 

Su poesía, que parece moverse al ritmo de “la gran respiración de las cosas y el tiempo”, nos ha dejado también ese inventario de la rabia y la ternura que se llama La pedrada, “serie de pequeños poemas en prosa (…) que escribí casi de un tirón (…) a fines del año 1954, y sin saber a ciencia cierta por qué”. 

Aunque es relativamente fácil aventurar, con la perspectiva del tiempo, este tipo de interpretaciones, voy a lanzar un posible por qué: porque La pedrada —escrita en lo esencial a golpes de rabia y ternura en dos días de trabajo— era una especie de explosión de tanta miseria y tanta alucinación acumuladas. Y quizá en muchas de sus líneas puedan rastrearse la decisión y la voluntad que llevarían al poeta a los caminos complejos, alumbradores de lo social a través de la vivencia más íntima del hombre, que después recorrería en Los puentes

Por lo menos, así he leído siempre esta imprecación poética, cargada de cólera y de belleza: 

¡Pártele la madre a la soledad y arrea tu alma

hacia el viento, hacia el humo, hacia el día! 

Hacia el día enfiló Fayad su poesía cuando en 1962 ganó el Tercer Concurso Literario Hispanoamericano de la Casa de las Américas con su libro Por esta libertad. Libro escrito en el tiempo de los himnos, sus poemas asumen el reto de cantar la victoria de Playa Girón, a la vez, con la suavidad de sus “martianas”; con ese formidable eco contemporáneo de La pedrada que es el poema “Los innombrables”; con el ritmo solemne de una cantata, y con el lirismo avasallador que el poeta despliega para dejarnos dicha esta verdad que compartimos con él todos los días: 

No habrá más poema sin la violenta música de

la libertad. 

En medio de esa música, participando de esa libertad que a la vez ha ayudado a construir, la poesía de Fayad ha crecido en estos años, acentuando ese arco de que hablábamos al principio: de la frase aquella en que se agazapaba la incertidumbre personal y colectiva (“Si abro esa puerta nada se fugará”) a la certeza con que, desde el título mismo de un libro —Abrí la verja de hierro—, el poeta declara, intensa y hermosamente, las maravillas del mundo que lo rodea: 

…Y de pronto llegaron hasta mí otras voces;

iban cantando cosas imposibles y bellas, iban

                                                      [encendiendo

la mañana, recordaban besos que se pudrieron

                                                           [en el río,

labios que destruyó la ausencia. Y yo no quise

                                                          [decir nada

más: no quiero hablar, acaso en el chirrido

de la verja rompí cruelmente el aire de tu sueño.

Qué importa entrar o salir o desnacer. Me quito

         los zapatos

y los lanzo ciego, amorosamente, contra el

                                                                [mundo. 

Ha sido necesario dejar correr la cita, hasta el mismo final del poema, para que quede aquí, en su propia letra, el testimonio de la autenticidad y la sinceridad de este poeta nuestro. Esos han sido, sin duda, los rasgos que más fuertemente han incidido en la presencia y la influencia que ha tenido la poesía de Fayad entre nosotros: su tránsito de un territorio al otro —de la alucinación a la certeza; de la incertidumbre a la libertad— no ha pasado por la premeditación o el facilismo. Él mismo nos lo ha dicho alguna vez: “Prefiero la vida con todas sus contradicciones, gatos y estrellas.” Y en ese verso mismo —en la presencia simultánea de estrellas, gatos y contradicciones— se expresa la complejidad de la vida que este poeta ha testimoniado hermosamente para nosotros.
 



Estas palabras a estas alturas

Sobre la niebla poderosa de mi país te escribo

a 20 mil pies sobre el nivel de tus pies

suspendido como un loco entre el cielo y la tierra

ahora atravesando una tormenta tropical

una bruma que envuelve por minutos al lliushin

pero dejemos eso mejor para decirte

estas palabras a estas alturas Fayad

aquí al reverso de tus letras en el fondo

             de tu libro

donde relinchan y cruzan las yeguas de tu infancia

las miserias y las lágrimas de entonces

y desde donde ves los soles violentos

de la Revolución que compartimos y nos reparte

por esa superficie azulosa que se extiende

              allá abajo

por esos rectángulos que resultan ser granjas

por esas líneas amarillas que vienen a ser

             las carreteras del país

y por esas sombras que no dudo sean las guásimas

que he visto en tus poemas

 Por sobre soles marchitos y sobre todo

sobre lágrimas angustias ruinas

de nuestro pasado peor

sobre mentiras y despojos
 Prólogo a la Antología de poemas de Fayad Jamís, Editorial Letras Cubanas

http://www.lajiribilla.cu/2010/n487_09/487_21.html

Tintas de Fayad Jamís

Dans El Moro Fayad Jamis le 4 septembre 2010 à 5:16  

Tintas de Fayad Jamís
 
“Fayad es poeta; Jamís es pintor; Fayad Jamís es a un tiempo uno y otro y maestro por tanto de ambas artes. Ha armonizado las dos agrias terquedades que escandalizaron al Renacimiento con su vocerío en torno a quién era más, si la creación pictórica o la poética…”Eliseo Diego

(Catálogo de la exposición Zona Postal 4. Museo Nacional. Palacio de Bellas Ar­tes, La Habana, 1977)  


“Las gozosas variaciones sobre la Zona Postal 4 y el misterio siempre renovado del Intermedio mexicano han sido los más recientes disfrutes que nos ha otorgado la pintura de Fayad Jamís. Ante ellos, nos sobrecoge como desde hace un cuarto de siglo, el poder de evocación, la fuerza expresiva del artista que, en ocasiones con el lenguaje de la poesía, en otras con el de los colores y líneas, ha tenido siempre el don de la creación hermosa y necesaria”.

Adelaida de Juan

(Catálogo de la exposición retrospectiva (1956-1977) de F. J., Galería L, Universidad de La Habana, 1978)
 


“En la obra pictórica de Jamís la luz no requiere siempre color. Muchas veces la luz fluye por anulación del color. Él prefiere cambiar las veladuras y transparencias académicas por subyacencias. Tras sus masas sombrías se ocultan, como en un ocaso, masas multicolores que sólo han servido para constatar su inutilidad expresiva”.

Raquel Tibol

(Catálogo de la exposición Zona Postal 4, Casa del Lago, México D.F. 1976)


“La gran tela de Jamís [en el 130 Salon des Réalités Nouvelles, Musée d'Art Moderne de la Ville de Paris], visión de un espacio devorado por el fuego, acusa un temperamento pictórico poco común”.

Luce Hoctin
(Arts et Spectacles)  


“Los cuadros de Fayad Jamís constituyen una exploración de gran alcance de la materia telúrica, a la vez en su estructura interna, volcánica, y en sus afloraciones (chorros de lava). [ ... ] esta red venosa y arterial de metal derretido, irriga con su humedad sustancial las profundidades subterráneas, donde se sienten las sacudidas, las pulsaciones sordas y periódicas que anuncian la proximidad del fuego central, el corazón del mundo”.

Jacques Senelier
(Catálogo de la exposición de Fayad Jamís en L’Etoile Scellée, París, 1956)



“Fayad Jamís [...] ‘ve rojo’ en la luz orgullosa de México y de Cuba, en este nuevo mundo virgen que él busca más allá del muro de las apariencias, en la imperiosa palpitación de la juventud”.

José Pierre
(Referencia anterior)
 



“En estas pequeñas obras que nos entrega hoy y que serán ‘murales’ mañana, este poeta nos propone una visión del mundo que es el suyo, hecha de ternura y de pasión, de fantasmagoría y de razón… Agradecemos a Fayad Jamís por esta dimensión que nos da y que concretiza.

Mohammed Khadda

(Catálogo de la exposición de F. J. La estrella del Che y otras obras en la galería UNAP, Argel, 1973)



“… y Fayad Jamís, cuya vigilante y hasta belicosa militancia en el abstraccionismo cubano lo ponderan como uno de sus adalides, con un contenido más dramático, con abstraccionismo libre, de corte romántico, exacerbado en el color y en la expresión de formas sin relación programática entre sí, en las cuales la improvisación juega un papel importante”.

Diario El Nacional
(Caracas) 

Fuente: Fayad Jamís. Tintas. PREMIA editora de libros s.a. México, 1980.

http://www.lajiribilla.cu/2010/n487_09/487_02.html

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