Lamarga

Bajada madrileña

In Mis libros on 23 janvier 2009 at 1:59

Sentada en un taburete imaginado que no es silla europea,

ni respaldo ni acogedor país de glúteos,

frente a una puerta en Madrid, sin ángeles, ni amigos secretos,

sentada,

sé que he perdido.

Me han arrojado restos de manzana y he marchado todo el  día

sin poder regresar a ninguna parte.

He vendido, diente a diente, hasta las encías

tratando de recordar un pan  con sabor a trapo,

a vedado y a listilla de aniquilación.

Nalgas de adolescente impúdicas y rosadas

cuando compro una chaqueta , jamás  a mi talla.

Yo abandoné la arcaica y prosaica manera

de pestañear y saltar sobre los versos,

por callar y acostarme con tarados en submundos.

Medio siglo trocando amantes por promesas

por esperas de promesas la palabra promesa

la promesa en sí.

Todo el que quise iba a partir.

Me obligué a cargar un cuerpo suspendido al pelo ,

el arcabuz, el detalle y golpeé,  violé,  aborté , abandoné , dormí

desangré, escupí  ese cuerpo.

Fue en Madrid, sentada en un pequeño canapé

junto a un ángel con el cráneo abierto

que llegué a ver mis carnes que caían

los senos que no podían resistir

los muslos dislocados en el equilibrio fatal

de la perla que resguarda la ostra del sexo.

Bebí en segundos, galones de tizanas,  tilas, manzanillas

para calmar la monstruosidad del ojo que ve

muertes imprecisas, lejanías cercanas a la muerte….

El francés en posición tres cuarto, amanerado

y sostenido a la estética,  sin meter el dedo.

Los españoles en  carrileras de galgos

corriendo por tres pesos.

Los  de mi tierra  en  hacer fortuna, hacer, hacer un regreso.

Y yo tan inútil como un estorbo

poniendo carne, manos, pecho

y a cada golpe , digitalizando  cifras inútiles,

datos inútiles, datos y bases de datos,

algoritmos que sudan el coño, la bilis, caducos al instante.

Nadie me dijo que mis ojos cambiarían hacia

un verde quejumbroso

ojos de mi madre

ojos de mi abuela

ojos de mi hija

ojos de mujer que pericia.

Nací , avance y descarté jugadas de mis semejantes

mi cuerpo presto a ser ultrajado pero  no fui de nadie

ni de mí.

Mis poetas fabulan dislexias  al despotricado pastizal

de abejas ruinosas,empercudidos con  tintas malolientes,

temen  lavarse las manos y salmonean citas,

autores bling bling posición sapiente ,

hueco relleno de  bibliotecas.

Yo cavo  túneles, no escribo versos,

no hago preguntas, no obtengo respuestas

soy  la rendija no existente visitada por  cierto ser pálido.

Los que quedan aparcados en la encumbrada tierra

de mastodontes, larvas chupa, chupa sangre

y vampiros en la habana  se adentran en el estanque japonés,

estampan piedras al grabado mientras yo archivo

datos inútiles para cualquier organismo

y en eso se me va el día

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