Lamarga

Vengo de quitar Madrid hacia la estación de cabras.

In Cuadernomar, Mis libros on 23 janvier 2009 at 5:33

Condenados trenes, bufones de rutina

me adentran en el barranco de cabras.

La estación de tus ojos inerte,

sangrando hierro, peste a encierro.

Los vagones serpentean iracundos

a la noche extendida en los rieles,

a las culebras  que mordisquean mis entrañas.

La curva  estremece  el miedo, la lujuria,

la estación de apenas una luz distante

como el agolpamiento de las piedras.

Me detengo en puebluchos moribundos,

atascada de bultos, junto a seres que escapan.

La ilusión muda la madrugada al montecillo de hachís:

mi país no  me salva  de la baraja del infierno,

tu   rostro no será mi  puerto,   la estación nunca fue hecha.

La niña de campo desata mi piedad: ella aun cree,

y mentirá un siglo que he pasado a la inmensidad.

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