Lamarga

Las damas beben despacio.

In Cuadernomar, Mis libros on 23 janvier 2009 at 5:24

“Destruido por castigo, ya no era más  que un ruido, pero enorme” Henri Michaux

Me conocían por la ausencia, por beber despacio y abundante

en trenes con viajeros de tercera, quinta clase, destilaba palabras

no para archivo, simples palabrejas

de  importación dudosa, y sofocación.

Fui un espejismo, una ilusión dictadora de letras

que hacían cuchicuchi, relajo, perversión

a  una infame lista de viudez:

el que vendía relojes, el que escupía toros

el que no vino por  bordar iníciales en la sabana,

el del  cuchillo, el de  la rama.

A todos brindándole un poro, un ojo,

cualquier membrana.

Esto no puede ser que la maldita sed.

Las damas no, medias levantan y se dejan.

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