Lamarga

Me siento segura de estar nuevamente enloqueciendo

In Centauro Paradis Virtus Al on 25 février 2009 at 10:33

50woolf

28 de Marzo de 1941

Querido,

Me siento segura de estar nuevamente enloqueciendo.

Creo que no podemos atravesar otro de estos terribles períodos.

No voy a reponerme esta vez. He empezado a oír voces y no me puedo concentrar. Por lo tanto, estoy haciendo lo que me parece mejor hacer.

Tú me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en todas las formas todo lo que alguien puede ser. No creo que dos personas hayan sido más felices hasta que apareció esta terrible enfermedad. No puedo luchar por más tiempo. Sé que estoy estropeando tu vida, que sin mi podrías trabajar. Y lo harás, lo sé. Te das cuenta, ni siquiera puedo escribir esto correctamente.

No puedo leer. Cuanto te quiero decir es que te debo toda la felicidad en mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bondadoso. Quiero decirte que todo el mundo lo sabe. Si alguien podía salvarme, hubieras sido tú. Nada queda en mi salvo la certidumbre de tu bondad. No puedo seguir destruyendo tu vida por más tiempo.

No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que nosotros hemos sido. »

Virginia Wolf

31-siervo

Virginia Woolf, fue y sigue siendo una de las mejores escritoras del siglo XX, capaz de llegar más allá de lo previsto. Nacida en 1882, publicó su primer libro en 1915: Viaje de ida, en el que ya se reveló su temperamento profundo y original. Pero es a partir de su segundo libro: Noche y día (1919), cuando nos muestra sus procedimientos personales de análisis y la belleza de un estilo que nos guía por el camino de lo perfecto, al desenlace de la trama.

Virginia Woolf es una escritora llena de sutilezas. Su mente es como un microscopio que va examinando hasta la parte más mínima del personaje, sacando de él lo indecible para llevarle hacia donde se propone, y la explicación de esta forma de actuar, la definió ella misma con estas palabras. “¿Es que la vida es así: es necesario que las novelas sean así? Miren hacia afuera y verán, creo yo, como la vida es otra cosa. Examinen por un instante un ser ordinario, en un día ordinario. El espíritu recibe una mirada de impresiones triviales, fantásticas que se desvanecen o se graban con la nitidez del acero. Llegan a todas partes, como una incesante lluvia de innumerables átomos. Y a medida que caen, a medida que se reúnen para formar la vida del lunes, la vida del martes, cambia también el momento importante, que hay que buscar en seguida en otro sitio…” Ella veía la vida desde muchos días y muchos lados, y vivía en cada uno de ellos el tiempo suficiente como para rebuscar la esencia y sacarla a flote, quizá porque sabía que a pesar de las apariencias, nada era sencillo.

Virginia Woolf poseía una férrea personalidad que supo mantener hasta el día de su trágica muerte, cuando cargando los bolsillos de su abrigo con pesadas piedras se arrojó al río Ouse en marzo de 1941, Fue esa misma personalidad la que imprimió a sus personajes, vistiéndoles de unas características muy especiales y por ello pretendidas, de las que no consiente nunca que se despojen. Así en su novela Orlando, a pesar de cambiarle de sexo al personaje y llevarle a través de los siglos hasta el suyo actual, lo mantiene siempre entre dos constantes: el amor y la literatura o la literatura y el amor. Orlando nunca consigue ser poeta, aunque toda su vida es una perpetua lucha por querer serlo. Y tampoco alcanza el verdadero amor, a pesar de desearlo, de imaginarlo y de creer sentirlo hacia la princesa rusa o por el caballero que siempre está navegando por el Cabo de Hornos.

Virginia Woolf trata al amor como algo sublime, casi perfecto e inalcanzable para Orlando. Y le hace sufrir por algo que nunca llegará a conocer verdaderamente, manteniéndolo anhelante, en ocasiones deprimido. Tal vez quiso que así fuese porque logró de Orlando, un personaje muy especial en el que las virtudes del cuerpo se enfrentan con las flaquezas del alma. ¿Qué mejor que mantenerlo aislado en su mundo? Y eso es lo que hizo, no permitirle salir de él nunca a pesar de proporcionarle la mejor de las oportunidades: el tiempo.

Quizá para definir el amor en esta escritora, deberíamos recurrir sin la menor duda a su teoría sobre la vida en la que dice que ésta no es una serie de lámparas dispuestas sistemáticamente, sino que la vida es un halo luminoso, una envoltura semitransparente que nos circunda desde el nacimiento de nuestra consciencia. ¿Acaso el amor cuando nace en nosotros, no nos oprime y envuelve a pesar de creerlo luminoso..?

Manuela Maciá

Publicités

Laisser un commentaire

Entrez vos coordonnées ci-dessous ou cliquez sur une icône pour vous connecter:

Logo WordPress.com

Vous commentez à l'aide de votre compte WordPress.com. Déconnexion / Changer )

Image Twitter

Vous commentez à l'aide de votre compte Twitter. Déconnexion / Changer )

Photo Facebook

Vous commentez à l'aide de votre compte Facebook. Déconnexion / Changer )

Photo Google+

Vous commentez à l'aide de votre compte Google+. Déconnexion / Changer )

Connexion à %s

%d blogueurs aiment cette page :