Lamarga

« HAZzz » sexo con el muro de tu cocina

In Cuadernomar on 21 mars 2009 at 2:50

blanco-y-negro

Pintar una casa es un acto de extrema violencia. Durante días estará usted encerrado en su interior y desplazará la geografía intima. Una mujer que diga, “yo asumo, cambio el color”, es de temer.

Hay que preparar los más mínimos detalles para la desestructuración y saber, que debe guardar fuerzas para después acomodar, rozar la armonía con lo que quede del destrozo.

Muchas casas francesas, sobre todo en la Normandía huelen a bibliotecas, están empapeladas y han sido calentadas al fuego durante inviernos. Si evitamos el olor a queso y con mucha imaginación, tras el espesor de muros, vive una leyenda.

Empecemos por mi cocina, la he decapado, puesta al desnudo, tras quitar seis papeles diferentes: amarillo; con florecitas; con tazas y platicos a relieve; blanco muy manchado; y una belleza de Liz, seguro que de un azul muy vivo. Cada capa de papel tiene cuerpo, espalda para proteger el muro, y pegamento.

Usted quitará lo que se ve, dejará sus uñas en la espalda y se pegará al resto. Es erótico lo sé, el papel tiene esa virtud de hacerme “orgasmar”.

Se conoce la superficie pero poco el muro, el espacio sólido que te protege del frío, y de la intemperie, la estructura donde duermes, escribes, lloras y piensas. El papel es la cara que te ve en el transcurso de años, la que se acuerda de aquel desayuno al alba, donde tu novio, el de entonces, derramó su leche. Es todo, pantalla y cine imaginado. Detrás, esa capa superficial de papel acumula la historia.

Quitar el papel parece tarea de tontos. Hablo de la primera capa. Luego se pega a los dedos el testimonio. Aparecen en la segunda piel números, alguien ha medido la superficie de tu mundo para apresarlo en otra capa; en la tercera encuentras frases, antes de depositar la nueva piel, el árabe, rumano, checo, polones…-hay que ser un exiliado para ejercer en los muros ajenos-, escribió sus iniciales, dejó un mensaje a su patria, a su novia lejana.

Sigues pasando la frontera, a golpe de cuchillo, rapadora, y agua, llegas al último papel, que no ofrece resistencia, es casi muro, casi arena de tiempo, y se deshace en tus manos, te ofrece sus poros.

Como un libro maltratado yace en el suelo el papel de muro; los papeles acumulados en charco de agua engomada. Es inútil tratar de rescatarlos para proteger el suelo cuando posas brochazos,- inusuales en una mujer moderada y conservadora de instintos salvajes-; lo que te ha costado horas elevar, se abrochará con toda su alma a tus pies y, otra vez, deberás gratar mosaicos.

Cuando encierras los papeles en una bolsa, sabes que todo ha cambiado. Le has arrebatado a tu hábitat la costra y estas cansada, pero limpia de pecados. Todo lo que venga tendrá cara nueva.

capas-de-piel

Es que será el método correcto para echar cal, a un lado el cemento, a un amor de amores de amor que esperaste y amor que llegó y amor que te defraudó? Se parece en el cuento, hay violencia, y pasión. Si tu sexo está que mete miedo de tanto pedir sin que le den nada, desquítate, araña muros y que te den consuelo.

Me dirán, pero es más fácil con un consolador, o el vecinito que te chifla al pasar. Si, pero esos no dejan de ser accesorios y estoy hablando de cambios.

Has pasado por terremotos interiores, tusamis y desalientos, hasta lamentas la suerte de haber comenzado; pero ahora tienes que escoger un color, determinar el golpe del pincel, olvidar el papel, ser.

Esto de pintar es un arte masculino, establecido con normas anti- feminidad y que debes cambiar, en apenas tres horas de pintadera sostenida. Ser pintora de cuadros me ha resultado de poco merito. No hay razones para tener que quitar los tomacorrientes, cuando pueden sostener cualquier color y esconderse en la pared. Ya no vivimos en la época en que era importantísimo para el bombero entrar y saber, inmediatamente, donde estaba la prisa.

Lo del color uniforme es también de machos; un degradado de azules, hace de un muro el cielo. Pero hay que osar, dejar al visitante inoportuno con ese “voyons, margarita”, que en traducción literal significa, “veamos, margarita”, pero en realidad viene con peros y consejos, algo así como “metiste la pata, niña, no sabías que…”

Muchos objetos se han deteriorado, diríamos que de forma intencionada, pues guardaste con sumo cuidado la tacita con el asa rota de una mañana de dos en la mesa, y, sin embargo, el plato de Maripinta, la metepuñetas a la hora, ay, ese se ha manchado y saldrá a pasear al basurero.

Todo volverá a entrar en “cierto” orden,-absurdo pensar que después que se ha llegado no vale la pena intentar la diferencia- ese equilibrio entre papel, muro, pintura , objeto necesario, decoración, que te ha dictado, tu capa más profunda.

No será del color naranja, ni tendrá el ribete dorado, pero ya sabes hasta donde te llegó la fuerza, donde cogiste el segundo aire, y, sin darte cuenta, la casa, ahora tuya, te ha trasformado.

Una mujer que pinta su casa tiene deseos de saldar cuentas, de amor, de espacio agradable, de menos contaminación, y es de temer.

Todo ha cambiado, las tripas y la mirada.

Ahora les dejo, comienzo a pintar el cuarto…

mercredi 11 février 2009

femme-muro01

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