Lamarga

Milanes, Auden, cualquiera lo sabe….

In Cuadernomar on 28 mars 2009 at 3:30

milanes01W.H. Auden


traducción de Ramón López Ortega



Yesterday all the past. The language of size

Spreading to China along the trade-routes; the diffusion

Of the counting-frame and the cromlech; Yesterday the shadow-reckoning in the sunny climates.

Yesterday the assessment of insurance by cards, The divination of water; yesterday the invention

Of cartwheels and clocks, the taming of Horses. Yesterday the bustling world of the navigators.

Yesterday the abolition of fairies and giants,

The fortress like a motionless eagle eyeing the valley,

The chapel built in the forest; Yesterday the carving of angels and alarming gargoyles.

The trial of heretics among the columns of stone; Yesterday the theological feuds in the taverns

And the miraculous cure at the fountain; Yesterday the Sabbath of witches; but to-day the struggle.

Yesterday the installation of dynamos and turbines, The construction of railways in the colonial desert;

Yesterday the classic lecture On the origin of Mankind. But to-day the struggle.

Yesterday the belief in the absolute valué of Greece, The fall of the curtain upon the death of a hero;

Yesterday the prayer to the sunset And the adoration of madmen. But to-day the struggle.

As the poet whispers, startled among the pines,

Or where the loóse waterfall sings compact, or upright

On the crag by the leaning tower: ‘O my visión. O send me the luck of the sailor’.

And the investigator peers through his instruments At the inhuman provinces, the virile bacillus

Or enormous Júpiter finished: ‘But the Uves of my friends. I inquire. I inquire.’

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España

Ayer, todo el pasado. El lenguaje de medidas

propagándose hasta China por las rutas del comercio; la difusión

del abaco y del crónlech; ayer, la aguja del tiempo en la sombra de tierras soleadas.

Ayer, el ansia de certeza por las cartas, la vara del zahori; ayer, la invención de la rueda y el reloj; la doma de caballos. Ayer, un mundo efervescente de navegantes.

Ayer la proscripción de gigantes y hadas,

la fortaleza acechando al valle cual águila inmóvil,

la capilla en medio del bosque; ayer, la escultura de ángeles y temerosas gárgolas.

Juicios contra herejes entre columnas de piedra; ayer, el debate teológico en la taberna

y, en la fuente, la curación milagrosa; ayer, el sábado de las brujas; pero hoy la lucha.

Ayer, la instalación de dínamos y turbinas,

el trazado de la línea férrea en el desierto colonial;

ayer, la lección clásica sobre el origen del Hombre. Pero hoy la lucha.

Ayer, la fe en el valor absoluto de Grecia, la caída del telón al morir el héroe;

ayer, la plegaria a la puesta del sol y la adoración de los locos. Pero hoy la lucha.

Mientras susurra asustado el poeta entre los pinos,

o allí donde la dispersa cascada entona un canto único, o en pie

sobre el risco junto a la torre inclinada: « ¡Oh, visión! ¡Oh, dadme la suerte del marino! »

Y el investigador observa con sus instrumentos las provincias no humanas, el bacilo viril

o el colosal y exánime Júpiter: « Pero ¿y las vidas de mis amigos? Deseo saberlo, deseo saberlo ».

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And the poor in their fireless lodgings, dropping the sheets Of the evening papen ‘Our day is our loss, O show us

History the operator, the Organiser, Time the refreshing river.’

And the nations combine each cry, invoking the life That shapes the individual belly and orders

The prívate nocturnal terror: ‘Did you not found the city state of the sponge,

Raise the vast military empires of the shark

And the tiger, establish the robin’s plucky cantón?

Intervene. O descend as a dove or A furious papa or a mild engineer, but descend.’

And the life, if it answers at all, replies from the heart And the eyes and the lungs, from the shops and squares of

the city:

‘O no, I am not the mover; Not to-day; not to you. To you, I’m the

‘Yes-man, the bar-companion, the easily-duped; I am whatever you do. I am your vow to be

Good, your humorous story. I am your business voice. I am your marriage.

‘What’s your proposal? To build the just city? I will. I agree. Or is it the suicide pact, the romantic

Death? Very well, I accept, for I am your choice, your decisión. Yes, I am Spain’.

Many have heard it on remote penínsulas,

On sleepy plains, in the aberrant fisherman’s islands

Or the corrupt heart of the city, Have heard and migrated like gulls or the seeds of a flower.

They clung like birds to the long expresses that lurch Through the unjust lands, through the night, through the

alpine tunnel;

They floated over the oceans; They walked the passes. All presented their Uves.

On that arid square, that fragment nipped off from hot África, soldered so crudely to inventive Europe;


Y los pobres, en sus albergues sin fuego, dejan caer las hojas
del diario de la tarde: « Nuestro día es nuestra ruina. ¡Oh,

mostradnos la Historia, motor, y guía, y el tiempo, agua renovadora! »

Y los pueblos unen su grito, invocando a la vida
que conforma el vientre de cada hombre y modela

el terror entrañable de sus noches: « ¿No fundaste tú la ciudad-estado de la esponja?

¿No erigiste los vastos imperios militares del tiburón y el tigre, y estableciste el audaz cantón del petirrojo?

¡Interven! ¡Oh, desciende como una paloma o un papá furioso o un ingeniero afable, pero desciende! »

Y la vida, si es que contesta, responde desde el corazón
y los ojos y los pulmones, desde las tiendas y plazas de

la ciudad:

« Oh no, yo no soy el motor; no hoy; no para vosotros. Para vosotros soy

quien dice sí a todo, el compinche del bar, el ingenuo de siempre; soy lo que vosotros hagáis. Soy vuestra promesa de ser

buenos, vuestro chiste gracioso. Soy vuestra voz en los momentos serios. Soy vuestro matrimonio.

¿Qué proponéis? ¿Edificar la ciudad justa? Bien.

De acuerdo. ¿O un pacto suicida, una muerte romántica?

Muy bien, lo acepto; porque soy vuestro gusto, vuestra decisión. Sí, yo soy España ».

Muchos lo oyeron en penínsulas remotas,

en adormiladas llanuras, en islas de errátiles pescadores

o en el seno corrupto de la urbe; lo oyeron, y emigraron como gaviotas, como el polen.

Como aves, se agarraron a los grandes expresos que se lanzan por tierra injustas, y cruzan la noche y el túnel alpino;

atravesaron el océano; franquearon desfiladeros. Todos ofrendaron sus vidas.

En esa yerma parcela, ese pedazo arrancado a la ardiente África y soldado con crudeza a la Europa creadora;

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On that tableland scored by rivers, Our thoughts have bodies; the menacing shapes of our

fever

Are precise and alive. For the fears which made us respond To the medicine ad. and the brochure of winter cruises

Have become invading battalions; And our faces, the institute-face, the chain-store, the ruin

Are projecting their greed as the firing squad and the bomb. Madrid is the heart. Our moments of tenderness blossom

As the ambulance and the sandbag; Our hours of friendship into a people’s army.

To-morrow, perhaps the future. The research on fatigue And the movements of packers; the gradual exploring of

all the

Octaves of radiation; To-morrow the enlarging of consciousness by diet and

breathing.

To-morrow the rediscovery of romantic love, The photographing of ravens; all the fun under

Liberty’s masterful shadow;

To-morrow the hour of the pageant-master and the musician,

The beautiful roar of the chorus under the dome; To-morrow the exchanging of tips on the breeding of

terriers,

The eager election of chairmen By the sudden forest of hands. But to-day the struggle.

To-morrow for the young the poets exploding like bombs, The walks by the lake, the weeks of perfect communion;

To-morrow the bicycle races

Through the suburbs on summer evenings. But to-day the struggle.

To-day the delibérate increase in the chances of death, The conscious acceptance of guilt in the necessary murder;

To-day the expending of powers On the fíat ephemeral pamphlet and the boring meeting.


en esa meseta surcada de ríos,

nuestro pensamiento se hace carne: las formas inquietantes de nuestra fiebre

cobran vida y nitidez. Pues los miedos que nos llevaron a responder a anuncios médicos y folletos de cruceros invernales

se han hecho batallones invasores;

y nuestras caras, las de los grandes almacenes, la imagen pública, la birria manifiesta,

proyectan su avaricia en piquetes de fusilamiento, en

bombas. Madrid es el corazón. Nuestros momentos de ternura se encarnan

en sacos de arena y ambulancias; nuestras horas de amistad, en un ejército del pueblo.

Mañana, tal vez el futuro. La investigación del cansancio

y la actividad de los que empacan; la exploración gradual

de todas las octavas radiactivas;

mañana, el desarrollo de la mente por el control del régimen y la respiración.

Mañana, el redescubrir del amor romántico, la fotografía de cuervos; un gozo pleno

bajo la poderosa sombra de la libertad; mañana, la hora del presentador y del músico,

el magnífico estruendo del coro bajo la cúpula; mañana, el intercambio de ideas sobre la cría del terrier,

la entusiasta elección de presidentes en un súbito brote de manos levantadas. Pero hoy la lucha.

Mañana, para los jóvenes, una explosión de poesía, paseos junto al lago, semanas en comunión perfecta;

mañana, en las tardes del estío, carreras ciclistas a través de suburbios. Pero hoy la lucha.

Hoy, el deliberado aumento del riesgo de morir,

la aceptación consciente de la culpa ante el crimen necesario;

hoy el derroche de energía en grises efímeros panfletos y mítines de tedio.


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To-day the makeshift consolations: the shared cigarette, The cards in the candlelit barn, and the scraping concert,

The masculine jokes; to-day the Fumbled and unsatisfactory embrace before hurting.

The stars are dead. The animáis will not look.

We are left alone with our day, and the time is short, and

History to the defeated May say Alas but cannot help ñor pardon.


Hoy, el consuelo pasajero: el cigarrillo a medias;

en el establo, la partida a la luz del candil; el coro disonante;

el chiste de hombres; hoy, el abrazo torpe e insuficiente antes de herir.

Se han muerto las estrellas. Los animales se niegan a mirar. Nos hemos quedado solos con nuestro día, y el tiempo apremia,

y la Historia tal vez diga ¡ay! a los vencidos, mas no puede ayudar, ni perdonarlos.



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