Lamarga

Maldicionario, poemario de MARGARITA GARCIA ALONSO. POR Javier Guzmán Simón

In articulos, Mis libros, prensa on 6 novembre 2009 at 12:14

 

 

anuncioMaldicionario_000

 

 

 POr el poeta sevillano Javier Guzmán Simón

Ninguna buena poesía ha tenido cánones, sino que los ha construido; y puede que Margarita garcía Alonso no escriba con una intención de arte puro, el verso por el arte; pero aquellos que escribimos lo hacemos porque existimos, existimos porque sufrimos, sufrimos porque vivimos y vivimos para escribir. Alonso, como todos, conjura fantasmas con sus versos cual hechizos contra los malos espíritus; porque, como a todos, le duele existir. Rompe el sujeto poético, « el vivir en los pronombres » de Salinas; pero para qué queremos los pronombres si el amor y su poesía tienen uno muy claro, « yo y Aans ».

 Es muy posible que a los mojigatos ya les enfade Maldiccionario, el título de su poemario; no les faltará razón, pero se equivocan si creen que se trata de un eterno glosario para la maldición de Dios. Se trata más bien del diario de aquella que se siente maldita, condenada a su sufrimiento; una mujer que “Nunca había gustado la frutilla que crece en los barrancos, antes de ver sus ojos”. Su verso es a veces lánguido y lacio, excesivamente intenso; pero sus versos tienen la profundidad de la palabra de Dios… Si se conoce el sentido hebreo del concepto de palabra, se sabrá que el nombre es la esencia, es la promesa, es el conjuro. La palabra obra como el rocío, cala aunque sea desdeñable; y si es de Dios se cumple, puesto que la palabra de Dios da la existencia y la quita. Esta es la razón de la profundidad de sus palabras, puesto que no parlotea como un loro, sino que habla de esencias.

 ¿Acaso no lo ven?, al igual que el antiguo judaísmo entendía el mal físico como una respuesta al pecado del impío; Marga les pregunta a sus ancestros qué atroz pecado cometieron para que se cebara en ella generación tras generación, hasta los hijos de los hijos de los hijos y de sus tataranietos. Se siente inocente de pecado, y como aquel ciego que a Cristo llevaron, pregunta: “tengo el alma deforme de nacimiento, ¿quién cometió el mal, yo o mis padres?” Pero su mal no es físico, sino moral; si fuera impía aceptaría su castigo, mas su pecado es sólo haber nacido.

Y su huida, es como la huida de la historia del Hombre; como la historia de la metafísica, ir hollando caminos que violentan el cosmos, para huir de sí mismos. El hombre es lo más pavoroso, que produce pánico, angustia e intimida; es la violencia un rasgo fundamental de su existencia, mas se pone en camino y transciende los límites en su vivir esencial en lo pavoroso. Aquí es donde se desenvuelve realmente su esencia, en que se abre camino siempre, en todos los dominios del ente; y por ello, por enfrentarse al imperar que somete, es arrojado de todos los caminos, llegando a su único puerto: la Nada. Por ejercer esta violencia ella deviene en “sin ciudad” ni lugar, sin salida, sin norma ni límite; sin construcción ni orden, porque en cuanto creadora ha de fundar en toda ocasión el lugar para su historia. En su transgresión se atreve contra la furia de la tempestad e irrumpe violenta con el lenguaje y las pasiones: la violencia abre caminos, pero le porta a la in-esencia, que carece de salidas; sólo fracasa ante la muerte.

En sus versos se oye la universalidad de lo humano, es la maldición de la fragilidad humana; fragilidad que sucumbe a cualquier mal, pues no tiene un lugar propio en el universo, ha de hacérselo; y Marga, como tantos otros, lo creó en torno a otras fragilidades, como es amar al que del mismo barro ha sido hecho. Sometidos a toda minusvalía física, a todo mal moral, y al mal más radical: la muerte. Uno de sus mejores textos es sin duda El síndrome de Groenlandia. Más de alguno recordará ese tono que hace alrededor de noventa años llenó la literatura y la cultura de locas quimeras, de miles de ‘manifiestos’ dadá y surrealistas. Este “Síndrome” es el manifiesto que inaugura un milenio, el nuestro, el XXI. Al igual que en los anteriores, casi centenarios, una palabra se repite incesante; antes era “aullido” de libertad, de masacre, de sangre, de razón; ahora, tras el 11 de Septiembre y 11 de marzo en Nueva York y Madrid, la palabra que se repite es “miedo”; al miedo, a la vida, a la posibilidad de la muerte. Una existencia que se puede resumir en ‘temo, ergo sum’. Un miedo que ha paralizado las manos y farfulla de continuo, por si al callar dejara de ser el mundo. Es uno de esos que nos persigue como nos busca lo Santo, lo absolutamente otro, lo absolutamente desconocido. Sólo como Dios es capaz de acosarnos.

Marga tiene la capacidad de manipular la realidad, pero de una manera inaudita. Es capaz de hacer real su subjetividad, desdibujando lo real, que aparece gris y sin consistencia. Ella consigue hacer, como si de Dios se tratara, real lo que siente a cada verso. ¿Le importa a Ud. si es verdad o no? A mí me resulta absoluta y plenamente indiferente, pues a cada verso que crea su alma, crea verdad, crea bondad, y sobre todo lo crea desde la belleza ínsita en su alma

 Apología de Javier Guzmán Simón sobre el Maldicionario de Margarita García Alonso

 
Publicités
  1. Habrá que tomar esas cuatro manos y unirlas hoy en mi Sabbat , dice mi Rabin, porque adentrar , a quienes quiero mucho, en brumas, les puede traer como castigo que seres de la hipérbole humana, les tomen por igual en olvido y blasfemia y , aunque se pide en sábado quedarse a orar, puede escribirles, que es casi mi culpa, es mi responsabilidad universal, enseñarles que no hay que temer a la inercia que estanca el inseguro paso y continuar, al final esta el coro, la voz.

    Agradecida
    Así he dejado recado, en Sátiras de bio estética donde encontré el siguiente texto
    De Fra. Erasmo de la Cruz, para Javier Guzmán Simón

    http://ensayos-bio-esteticos.blogspot.com/2009/11/el-bastonazo-de-mercurio-marga-cuatro.html

    viernes 6 de noviembre de 2009
    El bastonazo de Mercurio: Marga a cuatro manos

    Intercambiando con su crítico sobre el poemario de Margarita García Alonso, Maldicionario; y éste lanza una indagación acuciosa, pregunta si la imagen de García relata lo real, si es real. Es real, como cierta era la presencia del Cristo para Santa Teresa de Jesús; que no se ve con ojos de ver sino con carne de sentir, con alma de vivir. Eso es, después de todo, la condición parabólica de toda imagen, el reflejo; que no por gusto, como especulación alude al espejo de la mente que vive y transforma su experiencia. La viñeta, como un bastonazo de Hermes, acude en un punto del mismo crítico; Javier Guzmán Simón, que en su ascendencia toledana se funde con el místico que vio la contracción de Dios para que existiera el mundo. Pues dice el sabio Simón de Sevilla que Marga, nuestro Hacedor en este caso, « en tanto creadora, ha de fundar en toda ocasión el lugar para su historia »(*); y he ahí cómo salta el diablillo, que explica la metáfora en metáfora, abrillantando la crítica en la agudeza de una fuetté excepcional. Fue por eso que el Realismo se agilizó en la narrativa moderna cuando entroncó con lo mágico como misterio de lo trascendente; porque al obviar la intención crítica y documental, logra la documentación en su más sublime perfección crítica; que la paradoja es el arma secreta de Dios, sólo lo que se oculta sobrevive hasta que pude relucirse más allá del peligro.

    ¿Cuando la Marga como Morgana funda el lugar para su historia, no cumple acaso el destino judío de Moisés; es decir, el destino semítico más que babilonio de Abraham, el destino egipcio de José, el destino romano del Cristo?. ¿No fue en un lugar así de brumoso que se inició el siglo de soledad de los Buendía, no fue ahí donde se refugió Santa Mónica para la pasión del musicólogo, no es ese el palacio del pavo real?. Es pues esa línea del sabio Simón la mejor justificación de Morgana en su avatar de García Alonso; que además, sólo vive esa contradicción de « yo y Aans », para que pueda desenrollarse este papiro que contiene de nuevo al Libro de los Muertos. Ella, como dice él, « tiene la capacidad… de hacer real su subjetividad, desdibujando lo real, que aparece gris y sin consistencia. Ella consigue hacer, como si de Dios se tratara, real lo que siente a cada verso »(*).

    (*): CF: « Apología del Maldicionario de Margarita García Alonso, por Javier Guzmán Simón », en El submarino amarillo nº III
    (http://editpar.com/Elsubmarinoamarillo-III.htm)

    Un abrazo enorme a todos los amigos que han celebrado la tercera emersión del Submarino amarillo en correos; y en mensajes face han aplaudido la labor de Ignacio T. Granados, su riesgo de publicarme; y a ese joven sevillano Javier Guzmán por prologarme, estrenando una mirada a la que estamos desacostumbrados los poetas.

    Bendito sea cada minuto donde nace una publicación, un libro.
    en Di marga code
    http://codelamarga.blogspot.com/2009/11/el-pecado-de-unirse-la-maldita.html

Laisser un commentaire

Entrez vos coordonnées ci-dessous ou cliquez sur une icône pour vous connecter:

Logo WordPress.com

Vous commentez à l'aide de votre compte WordPress.com. Déconnexion / Changer )

Image Twitter

Vous commentez à l'aide de votre compte Twitter. Déconnexion / Changer )

Photo Facebook

Vous commentez à l'aide de votre compte Facebook. Déconnexion / Changer )

Photo Google+

Vous commentez à l'aide de votre compte Google+. Déconnexion / Changer )

Connexion à %s

%d blogueurs aiment cette page :