Lamarga

Luis Marré y Fayad

In El Moro Fayad Jamis on 4 septembre 2010 at 5:52
La rebeldía de un poeta cubano
Luis Marré • La Habana
 
Luis Marré con Fayad Jamís y Nivaria Tejera

Cuando conocí a Fayad Jamís, en la feria del libro de 1951, solo había leído algunos poemas suyos aparecidos en el suplemento dominical del periódico El País; aquellos poemas estaban influenciados por la poesía neorromántica de José Ángel Buesa, y fueron recogidos en un sobrio librito titulado Brújula, que adquirí aquella misma noche de nuestro encuentro.

Aquella noche no solo conocí a Fayad sino también a otros tres poetas que en lo adelante serían mis amigos: Rolando Escardó, Carlos Galindo y Pedro de Oraá. Por primera vez conocía a coetáneos míos que cultivaran la poesía —solo había tratado a improvisadores de puntos guajiros, amigos de mi abuelo y mis tíos. La amistad que me unió a aquellos jóvenes poetas solo ha sido interrumpida por la muerte de tres de ellos: Escardó, Fayad y Galindo.

Unos meses después de la clausura de la feria, encontré a Fayad en Galiano y Reina; esperaba a su novia. Me invitó a que lo visitara en su habitación que compartía con Escardó. Nos despedimos cuando llegó la novia, una bella muchacha de ojos rasgados y piel tan blanca que me recordó la porcelana de las muñecas que entonces vendían en el Barrio Chino.

Un sábado, después de recorrer varias librerías, busqué la dirección que Fayad me había dado. Era una casa de huéspedes en los altos de una vieja vivienda de la calle Reina, casi frente al periódico El País. Fayad me mandó a pasar. La habitación era un cuarto con dos camas personales y cajones de madera como asiento. La ropa estaba colgada en la pared; los libros, pinceles, botes de pintura —Fayad estudiaba en San Alejandro— yacían sobre un cajón; una cabeza de Dante, en yeso, me llamó la atención.

—Un trabajo de clase —me dijo mi amigo.

Pronto comenzamos a hablar de nuestras obras. Fayad me entregó varias hojas escritas con una hermosa caligrafía: se trataba de sus últimos poemas. Me sorprendieron, no quedaba nada de romanticismo buesiano en lo que leía; comprendí que Fayad había logrado hallar su voz. Elogié sinceramente aquellos poemas. Fayad me prometió dedicarme el titulado “La yagruma”. Tres de aquellos poemas que leí aquella tarde aparecieron en Orígenes poco después.

Fayad volvió a publicar en Orígenes varias veces, incluido su extenso y bello poema “Cuerpo del delfín”. Lezama le dedicó un libro con una hermosa frase que definía el trabajo del joven poeta: “A Fayad Jamís, paradojalmente oyendo el rumor de aguas del fuego de su poesía”.

 

Los domingos, después de su boda con Nivaria Tejera, Pedro de Oraá y yo nos aparecíamos en su pequeño apartamento frente al parque Coyula en Almendares. ¡Cuántos proyectos quedaron inconclusos! Nos leíamos lo que habíamos escrito en la semana, intercambiábamos libros y revistas… Nivaria fue nombrada para un cargo de secretaria en el consulado de Cuba en París. Después de su partida, nos encontrábamos en el estudio de Casagrán, en la calle Cuba, donde nuestro amigo, el escultor Agustín Cárdenas, tenía permiso para trabajar en su obra. Una tarde Fayad llegó con un cuaderno mecanografiado.

—Mira esta prosita. Dime lo que te parece —me dijo, poniendo en mis manos el cuaderno.

Lo leí de un tirón. Según avanzaba en la lectura me crecía la admiración por aquellos poemas en prosa. No tenían nada de su poesía anterior. Ninguno de nosotros había escrito poemas tan rebeldes, tan cubanos… tan revolucionarios. Ese cuaderno apareció bajo el título de La pedrada. Fayad partió a París donde ya se había instalado su esposa. Vivieron varios años de penurias sin cuento. Regresó a Cuba al triunfo de la Revolución. Entre sus coetáneos, nadie como el autor de La pedrada materializó la rebeldía de un joven poeta cubano ante la época. Por eso no me extrañó que los poemas del libro que recibió el premio Casa —Por esta libertad—, al cabo de tantos años hayan tenido una nueva resonancia en la izquierda latinoamericana actual.

Homenaje de La Letra del Escriba a Fayad Jamís en el aniversario 80 de su natalicio.

http://www.lajiribilla.cu/2010/n487_09/487_12.html

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