Lamarga

Confesiones entre Rimbaud, Amarar y el Barco ebrio.

In Mis libros on 29 février 2012 at 3:05

« Según iba bajando por Ríos impasibles,/ me sentí abandonado por los hombres que sirgan… » podría ser la primera frase de cualquier escritor, manuscrito a la mano en busca de un editor. Es, sin embargo, mi celo de autora, contar el viaje en el que anduve borracha de químicas oscuras durante la mitad de mi vida. La historia del amor que despotrica para dejar desnuda y saber quién soy. La novela Amarar , recién publicada en la Editora El barco ebrio es la constancia.

 Cuentan que el azar es caprichoso. No lo creo, apegada a la cuántica, avistando ecuaciones de luz por todas las esquinas, sé que es un conjuro pronunciado en un pasillo a oscuras, dicho con tal deseo que puede cambiar la genética de quienes perciben que se mueve, constantemente se mueven las particulas en el mundo. Fragmentos ínfimos de deseos que se aúnan en obra y encuentran la editora que alivia a creadores.

 Surgida en el caos de la Web, caos pequeño que se agranda y promete cambiar el cerebro, la percepción, hasta el mundo de los libros, la Editora El barco ebrio cuenta con la considerable energía de un viajero soñador, Héctor García Quintero, y un grupo de talentos especializados en la lectura, la maqueta, el diseño , la selección.

 Más de veinte libros disponibles en formatos electrónicos para PC, Tablets, Ipad, Kindle, Smartphones y el resto de dispositivos desde la web, clásicos como portadores de quimeras. Calidad y bajo precio en la venta, disponibilidad, rapidez, como anuncia: « A lo mejor todos los libros que tienen algo importante entre sus páginas escogen su propio camino para salir a la luz. »

 Fue un imposible del pasado, la idea de un grupo de amigos que « en un sitio perdido del mundo dio sus frutos, como un poema leído se desvaneció en el aire dejando su perfume. » Pero ese sitio tiene nombre, es Madrid, la tierra del talismán rarísimo que transforma a jamás a quien la pisa, la ciudad que se ama más que a un Hombre, o a una mujer. Quien no la conozca carece del sentido Amar, tal es la profunda sacudida que aporta a quienes transitan, cargados de maletas y sueños las avenidas, se adentran en el Metro y son protegidos desde los tejados por esculturas de ojo presto a detectar lo vago, lo duro, la salida.

Cuenta su creador que « La idea dejó de ser sueño, se volvió obsesión, luego proyecto hablado, y finalmente en realidad. Realidad posible porque los medios adecuados están al alcance, la tripulación está disponible… un edificio real, una arquitectura con armazón de hierro, una idea que se proyecta hacia el futuro con ansias de marcar un límite, de dejar una estaca que defina las ideas de los hechos, los proyectos de las realidades, las quimeras de las acciones. »

« Editorial El Barco Ebrio es la primera parte de una hazaña mucho mayor, un paso gigante del largo viaje, aquel de la eternidad de Lao Tse.» Ebrios y sobrios en la justa medida para emprender locuras, lo cierto es que la Editora se transforma por la grandeza del viaje, va para Centro cultural, y en un futuro no muy lejano incluirá músicos, artesanos, pintores.

 Con esas premisas he llegado al Barco Ebrio, confesando que me recoge después de veinte años de exilio, apartada de la comunidad cubana que florece en otras tierras, tras una estancia de casi tres años por Madrid que me curó  la médula, despertó los ovarios y removió mis tripas. Soy pues otra mujer , no temo narrar la locura en el norte de Francia, llevar a los personajes Maud y Tamiz referencias que pueden cosquillear los ojos de los intelectuales de la isla, novelar que no es biografía, novelando con los recursos a la mano, el estruendo de la poesía que cuando trato de callarla me maltrata el cuerpo. Se apodera del pie izquierdo y me obliga a cojear como una mendiga.

 Volvamos al poema para no fragilizar la presentación.: El poema El Barco ebrio, de Arthur, repetido, estudiado en la adolescencia, es más que el faro de Rimbaud. Una serie de claves sueltas en los versos, me convirtieron en errante en mi ciudad natal: Matanzas.

  De ese puerto salió a navegar la novela Amarar, estuvo por la Habana, Le Havre en la Normandía, en Madrid, para acabar en Barcelona, con una bajada por La rambla, que ha movido a catalanes, quienes han venido a mi socorro traduciendo la frase final de la obra: « encara t’amaguis, et trobaré » 

 « …los Ríos me han llevado, libre, adonde quería./ En el vaivén ruidoso de la marea airada,/ el invierno pasado, sordo, como los niños,/ corrí. Y las Penínsulas, al largar sus amarras,/ no conocieron nunca zafarrancho mayor.… »

 Heme pues con un naufragio, nadando hasta el Barco ebrio, donde acaba de salir Amarar, terminada de escribir en el 1992, desamarrada en los capítulos finales, en exilio, donde « La galerna bendijo mi despertar marino,/ más ligero que un corcho por las olas bailé/ ––olas que, eternas, rolan los cuerpos de sus víctimas––/ ¬diez noches, olvidando el faro y su ojo estúpido/ Agua verde más dulce que las manzanas ácidas/ en la boca de un niño mi casco ha penetrado,/ y rodales azules de vino y vomitonas/ me lavó, trastocando el ancla y el timón.. »

 No tengo pena al contarles Amarar, porque me he lavado las manos de la tinta que las manchó de tanto manosear el manuscrito, darle la vuelta y media, retrabajarlo antes de presentarlo. Sea cual sea el veredicto ya no me pertenece. « Sé de cielos que estallan en rayos, sé de trombas,/ resacas y corrientes; sé de noches… del Alba/ exaltada como una bandada de palomas./ ¡Y, a veces, yo sí he visto lo que alguien creyó ver!. Como las cartas que recibo, muchas, donde comparten visiones los lectores, donde se identifican con mi prosa que es, entre los premios, la bendición.

 Algo he tocado, no puedo medirlo, no sé si de los numerosos críticos y pensantes del patio, « alguien » la tomará en odio o en amor, « He visto el sol poniente, tinto de horrores místicos,/ alumbrando con lentos cuajarones violetas,/ que recuerdan a actores de dramas muy antiguos,/ las olas, que a lo lejos, despliegan sus latidos./

 «  Seguí durante meses, semejante al rebaño/ histérico, la ola que asalta el farallón. ¡He chocado, creedme, con Floridas de fábula… ¡He visto fermentar marjales imponentes,/ nasas donde se pudre, en juncos, Leviatán!… Isla que balancea en sus orillas gritos/ y cagadas de pájaros chillones/Y yo, barco perdido…/libre, humeante, herido por brumas violetas…» les cuento, con los recursos que quedan a este cerebro rescatado de exilios por obra de Madrid, donde no soy extranjera, el latido de mi pluma que no espera nada, pero nada de nada, ni gloria, ni entierro, solo presentarles pronto otro poemario, en breve otra nueva novela- « La pasión de la reina era más grande que el cuadro ».

 « Si deseo alguna agua de Europa, está en la charca/ negra y fría, en la que en tardes perfumadas,/ un niño, acurrucado en sus tristezas, suelta/ un barco leve cual mariposa de mayo». Amarar/ Desamarrar está a la venta, en marzo saldrá en papel bajo el cuidado de El barco ebrio.

 La defiendo con estas palabras, que no escribe mi abuela porque ha muerto creyendo que puedo, que « quien mucho brazo gasta en nadar, llega a puerto, monta en lucero o es vela para ahogados.» Agradecida. que  sea recibida, les regalo un fragmento.  

Publicado originalmente en EL PAIS

LINK permanente en Eskup.

Sobre la Editora El barco ebrio. Link permanente en ESKUP

Y el placer:

El barco ebrio

Arthur Rimbaud

Según iba bajando por Ríos impasibles,
me sentí abandonado por los hombres que sirgan:
Pieles Rojas gritones les habían flechado,
tras clavarlos desnudos a postes de colores.

Iba, sin preocuparme de carga y de equipaje,
con mi trigo de Flandes y mi algodón inglés.
Cuando al morir mis guías, se acabó el alboroto:
los Ríos me han llevado, libre, adonde quería.

En el vaivén ruidoso de la marea airada,
el invierno pasado, sordo, como los niños,
corrí. Y las Penínsulas, al largar sus amarras,
no conocieron nunca zafarrancho mayor.

La galerna bendijo mi despertar marino,
más ligero que un corcho por las olas bailé
––olas que, eternas, rolan los cuerpos de sus víctimas––
¬diez noches, olvidando el faro y su ojo estúpido.

Agua verde más dulce que las manzanas ácidas
en la boca de un niño mi casco ha penetrado,
y rodales azules de vino y vomitonas
me lavó, trastocando el ancla y el timón.

Desde entonces me baño inmerso en el Poema
del Mar, infusión de astros y vía lactescente,
sorbiendo el cielo verde, por donde flota a veces,
pecio arrobado y pálido, un muerto pensativo.

Y donde, de repente, al teñir los azules,
ritmos, delirios lentos, bajo el fulgor del día,
más fuertes que el alcohol, más amplios que las liras,
fermentan los rubores amargos del amor.

Sé de cielos que estallan en rayos, sé de trombas,
resacas y corrientes; sé de noches… del Alba
exaltada como una bandada de palomas.
¡Y, a veces, yo sí he visto lo que alguien creyó ver!

He visto el sol poniente, tinto de horrores místicos,
alumbrando con lentos cuajarones violetas,
que recuerdan a actores de dramas muy antiguos,
las olas, que a lo lejos, despliegan sus latidos.

Soñé la noche verde de nieves deslumbradas,
beso que asciende, lento, a los ojos del mar,
el circular de savias inauditas, y azul
y glauco, el despertar de fósforos canoros.

Seguí durante meses, semejante al rebaño
histérico, la ola que asalta el farallón,
sin pensar que la luz del pie de las Marías
pueda embridar el morro de asmáticos Océanos.

¡He chocado, creedme, con Floridas de fábula,
donde ojos de pantera con piel de hombre desposan
las flores! ¡Y arcos iris, tendidos como riendas
para glaucos rebaños, bajo el confín marino!

¡He visto fermentar marjales imponentes,
nasas donde se pudre, en juncos, Leviatán!
¡Derrubios de las olas, en medio de bonanzas,
horizontes que se hunden, como las cataratas.
¡Hielos, soles de plata, aguas de nácar, cielos
de brasa! Hórridos pecios engolfados en simas,
donde enormes serpientes comidas por las chinches
caen, desde los árboles corvos de negro aroma!

Quisiera haber mostrado a los niños doradas
de agua azul, esos peces de oro, peces que cantan.
––Espumas como flores mecieron mis derivas
y vientos inefables me alaron , al pasar.

A veces, mártir laso de polos y de zonas,
el mar, cuyo sollozo suavizaba el vaivén,
me ofrecía sus flores de umbría, gualdas bocas,
y yacía, de hinojos, igual que una mujer.

Isla que balancea en sus orillas gritos
y cagadas de pájaros chillones de ojos rubios
bogaba, mientras por mis frágiles amarras
bajaban, regolfando, ahogados a dormir.

Y yo, barco perdido bajo cabellos de abras,
lanzado por la tromba en el éter sin pájaros,
yo, a quien los guardacostas o las naves del Hansa
no le hubieran salvado el casco ebrio de agua,

libre, humeante, herido por brumas violetas,
yo, que horadaba el cielo rojizo, como un muro
del que brotan ––jalea exquisita que gusta
al gran poeta–– líquenes de sol, mocos de azur,

que corría estampado de lúnulas eléctricas,
tabla loca escoltada por hipocampos negros,
cuando julio derrumba en ardientes embudos,
a grandes latigazos, cielos ultramarinos,

que temblaba, al oír, gimiendo en lejanía,
bramar los Behemots y, los densos Malstrones,
eterno tejedor de quietudes azules,
yo, añoraba la Europa de las viejas murallas

¡He visto archipiélagos siderales, con islas
cuyo cielo en delirio se abre para el que boga:
––i.Son las noches sin fondo, donde exiliado duermes,
millón de aves de oro, ¡oh futuro Vigor!? .

¡En fin, mucho he llorado! El Alba es lastimosa.
Toda luna es atroz y todo sol amargo:
áspero, el amor me hinchó de calmas ebrias.
¡Que mi quilla reviente! ¡Que me pierda en el mar!

Si deseo alguna agua de Europa, está en la charca
negra y fría, en la que en tardes perfumadas,
un niño, acurrucado en sus tristezas, suelta
un barco leve cual mariposa de mayo.

Ya no puedo, ¡oleada!, inmerso en tus molicies,
usurparle su estela al barco algodonero,
ni traspasar la gloria de banderas y flámulas
ni nadar, ante el ojo horrible del pontón.

COMPRAR LA NOVELA

Laisser un commentaire

Entrez vos coordonnées ci-dessous ou cliquez sur une icône pour vous connecter:

Logo WordPress.com

Vous commentez à l'aide de votre compte WordPress.com. Déconnexion / Changer )

Image Twitter

Vous commentez à l'aide de votre compte Twitter. Déconnexion / Changer )

Photo Facebook

Vous commentez à l'aide de votre compte Facebook. Déconnexion / Changer )

Photo Google+

Vous commentez à l'aide de votre compte Google+. Déconnexion / Changer )

Connexion à %s

%d blogueurs aiment cette page :