Lamarga

tres poemas de Margarita García Alonso en Sub URBANO

In articulos, Cuadernomar, prensa on 20 août 2013 at 9:47

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SUB URBANO revista

Los poetas nunca pecan demasiado

 

 

 

Muchos se imaginan que conocen a Margarita García Alonso, o como suele llamarse en Facebook, Margó Reina de Groenlandia. En realidad nadie conoce verdaderamente a la escritora, poeta,  periodista, y artista plástica que esconde su sonrisa cubriéndola con su mano, y que se protege con una coraza de sargazo de ese nuevo mar que ya no es el caribeño de su infancia, ese mar frío y lejano que le ha tocado vivir en la Normandía.

En realidad Margarita es una incansable artista que lleva años construyendo una obra. Una artesana de las letras, de la plástica; que incluso ha publicado a varios poetas en sus Ediciones Hoy no he visto el Paraíso con grandes limitaciones como suele pasarnos a todos.  Falta de apoyo económico es solo el comienzo de una larga lista que nos acecha. Sin embargo esta matancera trasplantada a un mundo totalmente ajeno a sus raíces ha sobrepasado muchas carreras de obstáculos creciéndose ante cada situación y vertiendo cada experiencia en su amplia obra.

Esta ventana que me regala la revista Sub-Urbano al mundo es un lujo para mí. Un lujo de poder mostrarles a los poetas que admiro, a los que me hacen decir… me hubiera gustado escribir esto…y mi admirada poeta Margarita García Alonso a diario me sorprende con un verso, con una imagen, con un suspiro que tiene una dimensión grandiosa…y vuelvo y repito…

Margarita, me hubiera gustado escribir esto.

 

Oficio paciencia

Cuento los fósforos,

he de entretenerme hasta que pase

la nevada,

con los que han perdido cabeza

levanto palizadas

contra  la tormenta.

Escucha, no son los elementos

que golpean la ventana

es esta furia que desata en mí

la huida de mi isla,

es esta furia la que me apaga.

Estoy contando fósforos

voy por tres cajas

dos con cabezas rojas,

una de muertos,

y no me equivoco.

Oficio despedidor de horas.

He escrito  poemas en un papelucho,

he garabateado  en el borde,

más estrellas que todas las de la vía láctea

y sigo

como ciega

en la noche

en que  murió mi padre.

He quedado ausente, como si me hubiesen

otorgado visa para la niebla.

Me queda pan, aceite, olivas y vino barato.

Puedo inventar  una vida de huérfana,

tengo tiempo, no llego y si llego

no pueden reconocerme.

Oficiado aguador

El aguador está para repartir sorbos de fama,

la sed es inmensa, la aridez aplana

la callejuela donde tarda la primavera.

Viene de muy adentro la nieve que quema

he leído a Maupassant, Rilke,

Rimbaud , Céline,

a cuanto buen francés, chino, japonés,

inglés, español de letras

supo antes que no alivian.

Me he sentado en sus camas

he tocado  sus puertas,

me he inclinado en la ventana

que da al Sena

y he llorado por Hugo,

quien  escucha a su hija

ahogarse frente

a los granos de tulipa

que viene de sembrar.

Me he apoderado de energías

que deambulan en aposentos normandos,

energías que destruyen la cuerda

con que le jardinero traza

un sendero de helechos bifurcado,

a prueba de racionalidad.

Van a repartir versos,

inspirados en inviernos

que se repiten como trenes de carga,

año tras año amaestran al Hombre.

Ahora mismo el puntero escribe nieve

como si degollara un toro,

con la destreza de un soldado

que se da a la lírica.

La sangre en el recipiente

huele a crimen mal pagado.

Si se me escapa la gota que mancha

la gota que salva de la sed,

de la esencia de la muerte

arrastro un  coro de niños al

oficio del domingo

pero me da por repetir salmos

hasta que escampe.

Me consuela pensar que

si llega a ultramar este texto

podrán traducir la soledad,

podrán traducirme,

ya acepto

que no hablamos la misma lengua.

La campana de la iglesia

de Santa María de Le Havre

llama a los sedientos

han cortado flores en jardines orientales

han adornado el altar con encajes antiguos

la mano se desliza del bolsillo

a la jarra anunciadora de líquenes

putrefactos y todo en medio de escalones

que ascienden a una línea divisoria del vitral.

El vagabundo a la puerta del templo,

el sin techo en la palizada de Europa

duerme en el canto  donde reparten,

como si fuese porción bestial,

la nota del angel,

como si pudiesen abaratar la hambruna

y convocar tras el meadero público

una súbita caída de vino a tropel.

No hay mérito en vivir en esta cuadra del mundo

no hay mérito ni imaginación cuando cuento

lo que  regala  mi calle pues

el sordo organillero de la iglesia

machaca  con sus pies el instrumento

y en cada pestañeo el mendigo alza la nota.

Estoy en la fila, siempre he estado en colas

que avanzan como culebrillas por comida,

por ropa, por papeles,

por  los poetas muertos

sin inventar el himno que me salve

de esta visión apocalíptica.

Margarita García Alonso (Matanzas, Cuba). Periodista, poeta, y artista visual. Licenciada en periodismo de la Universidad de la Habana.  Master en Industrias gráficas- creación, paginación y videos, en Fodeno, Francia.  Ha publicado los poemarios Sustos de muchacha, (Ediciones Vigía, 1988), Cuaderno del Moro, (Editora Letras Cubanas, 1990).Maldicionario,  Mar de la Mancha,   L’aiguille dans la pomme,  La costurera de Malasaña, y Cuaderno de la herborista en Editions Hoy no he visto el paraíso, donde publica, además, el primer libro ilustrado sobre la obra de José Lezama Lima: Lezamillos habitados; las novelas para niños: Garganta, y Señorita No y señora sí. Y las novelas: Amarar, (también publicada en Ediciones El barco ebrio, 2012.) y La pasión de la reina era más grande que el cuadro, 2012. Ha obtenido numerosos premios en concursos literarios y otros tantos como pintora. Su obra se encuentra catalogada dentro del Patrimonio de arte contemporáneo de la Seine Maritime, y facturada en la colección « Spotlight on France », de Satchi Gallery On Line, por la curadora Rebecca Wilson. Laureada en la Taberna de poetas franceses, y publicada por “Yvelinesédition”, en Marzo 2006. Creadora de Editions Hoy no he visto el paraíso, donde ha  editado poemarios a David Lago González, Alberto Lauro, Sonia Díaz Corrales, Odette Alonso, Juan Carlos Recio, Pedro Assef, Maya Islas, Carlos Augusto Alfonso,  Jesús Díaz y ensayos a Javier Guzmán Simón. Reside desde 1992 en Francia. En Cuba fue directora del semanario cultural Yurumí y editora de Casa de las Américas.

© 2013, Manuel A López. All rights reserved

 

 

 

 

Margó Reina de Groenlandia ·  Mejor comentarista · Trabaja en Herborista

Gracias a la revista SUB URBANO y al poeta Manny Lopez por esta columna donde he recibido tan buena vibra y calor humano.

Beatriz M. Frankquez-Nodarse

A la noche voy a leerla. Ahora ando de nuevo poco por facebook.. pero leere el articulo este!. Muchas cosas buenas para ti!.
Responder · 2 · Ya no me gusta · 16 de agosto a la(s) 16:35
 
 
 

 

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