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Poesía inédita de Margarita García Alonso en EFORY ATOCHA

In AmiGos, Cuadernomar on 26 octobre 2015 at 4:30
  • Poesía inédita

    de Margarita García Alonso

    by

    • 8 octubre, 2015 • Literatura Cubana,

    Margarita García Alonso,

    Poesía • 0 Comments

    Se ve Clarita-clarita

     

    “Se ve clarita-clarita el ave que en ese momento pasaba.”

    José M. Fernández Pequeño

     

    Escribo, escribo

    y  no ensarto la aguja

    desbocada

    -en el abismo el ojo-

    des-boca-da

    me parto  los dientes.

     

    Las palabras afloran,

    poco importa

    ser caballo o mendigo

    si piso una tierra

    que no me pertenece

     

    la tierra miedo,

    la tierra de nadie.

     

    Soy la que elije

    sacrificios

     

    frente a la puerta

    desnuda

    se acumula la nieve

    en noche intensa.

     

    Si  inclino la cabeza,

    si te  enseño  a trenzar

    desencadeno temblores

    en la pelvis de Cristo

     

    y vas a  lengüetear

    la piedra calcinada

    de tu  rodilla.

     

    La hija que  tuvimos

    nació del vientre de otra

    y he sido brutal

     

    una tras otra la angustia

    suda mares en mi cabeza

     

    si la avellana cae

    sobre la roca

    me dispersa en salitre,

    en  mínimas cuentas.

     

    Todo fue  hermoso,

    todo es hermoso

    desde el agua

     

    la superficie corta el aire

    se ajusta a concéntricos

    deslizamientos de moluscos

    y  en el fondo yace la piedra,

    el  corazón encercado por

    el río profundo de la memoria.

     

    Huele a niño

    no hay forma que despegue

    su camisa de mis ojos

     

    llegué  muerta a donde iba a morir,

    estaba  solo

    tan solo que podía confesarlo

    tomé  su mano

    en infinitas vibraciones

     

    se me han agotado los dedos

    de acariciar su pelo

    en  todos los vientos.

     

    La letra vale sangre

    en correos antiguos

    pero al nombrar

    te- ti- contigo

    monta el  reflujo gástrico,

    se desmantela el coxis,

    mi  hígado se ensancha

    de materias insanas.

     

    Fue en Madrid,

    no podíamos

    estar mejor

    que muertos

    a la salida del Metro

    en la hora fatal del atardecer.

     

    Cada espiral  repite

    incansablemente

    donde quedamos

     

    cada espiral  repite:

    alma de perra,

    ojos de perra,

    uñas de perra

    arrastrada en

     

    callejuelas

    donde olisqueé

    un sin fin de coincidencias

    con  las que acostaríamos

    a desconocidos.

     

    Todo es hermoso,

    un  pájaro picotea  su frente

    y el  tatuaje   se agranda

     

    queda el hueco

    a merced de las moscas

     

    cada verano caluroso

    la entrepierna

    forma aspavientos

    de riachuelo,

     

    y yo perra

    tras el hueso desprendido,

    la fractura  donde  la ciega

    nos  reúne

     

    en su bocaza

    somos pasto

    con  pavor a esparcirnos

    en el incienso

    de catedrales bordadas

    en el susto de  vitrales

     

    frente a devotas

    de rarísima pureza

    que depositan azucenas,

    galanes de noche,

    sobre un Hombre lacerado

     

    si respiramos

    si nos miramos

    el polvillo cae sobre el haz

    de luz de la matanza.

     

    A diario he matado

    en mi pecho

    el banderín de la masacre

    tiñe de rojo las nubes.

     

    Es hermoso como descienden

    las aves carroñeras

    como desciende

    la mano del mago

    a  la capa  poblada de bolsillos,

     

    retazos,   zurrones

    de lo que es

    cadáver de esperanzas.

     

    Es hermoso,

    la muerte  me sopla

    este desaliento

    con  más fuego que todos los fuegos

    de la creación del mundo

     

    te veo caer

    y no te sostengo,

     

    caes, caes, caes

    como caía su baba

    en mi bocaza de perra

     

    pero no temo,

    me acostumbré

     

    el  lenguaje choca

    en mi diente partido

    cada vez que escapa un tren

    de cualquier estación del universo

     

    una brizna de paja

    en mi boca

     

    tu semen en mi boca

    me convierte en simiente

    de cualquier   tribu nocturna

     

    en la  frívola ciudad

    escupo la noche

    junto al camión de la basura.

     

    Cada  amanecer pegados al  moho,

    relampagueando

    la violencia infinita

    contra el apestoso mundo.

     

    Y aún sin facciones eres hermoso,

    mi poro colorea el polen

     

    tijera en la mano

    deposito mujeres

    en  la cama de mi amado

    para que me convierta

    en  anti concepto

     

    luego  bordo iniciales,

    con  el profundo ardor

    que imita su plenitud

     

    iniciales que envío a Venecia,

    de una isla  a otra perdidas.

     

    En el filo del  vaso

    la sangre  colapsa

    cuando aseguro

    que  es perfecto.

     

    La tranquilidad de las nubes

    sostiene la tormenta

     

    circunciso la lengua

    si  creo / niego

    sobrevivir

    en  la catástrofe.

     

    Me enfrento a descabellados

    planes amatorios

    de pulgas en bibliotecas

     

    pero vale más la droga o la mirra

    que la sentencia

     

    mi  amor es  la sombra,

    el  ritmo desenfrenado

    que lleva al trance

     

    lejos  de la melisa que adormece

    la hora fatal  11

     

    -nadie repita once

    o caen muertos             a ras cielo-

     

    La tinta que grabó

    el brazo de mis antepasados

    renace en  la biblioteca de Praga

     

    dos lanzas atraviesan

    mis costillas,

    el pretérito  cíclico

    tasajea al planeta

    con  hilos de acero

     

    las familias se arrastran

    en el fango de las fronteras,

     

    los niños avientan

    caballos de miedo

    mientras  ululan las sirenas

    que  detectan humano

     

    en el bosque,  abedules

    de corteza  blanca

    reflejan la dimensión

    donde serán otros

     

    Todo es hermoso y queda atrás,

    hasta mi vida.

     

    II

     

    En mi nombre,

    a partir de este instante,

    los Hombres destruirán

    cartas de racionamiento

    pasaportes, números de espera

    filas de espera, diplomas,

    cualquier  identidad

    que limita.

     

    Pronto partiré,

    -mas estoy sana y  fuerte-

    mi paso ha sido

    una infinita  despedida,

    de una brevedad sospechosa

     

    mientras canto crecen

    plantas del paraíso en tu frente,

     

    la fruta del placer

    roza con la

    partícula insumisa

    el todo  oculto

     

    bajo  la  borrasca del verano

    los   niños saltan

    a ventanas trazadas con cal

     

    en el pavimento

    ventanas que conducen

    a corredores  salpicados de galaxias

    que encuentran  redención

    en  la poesía.

     

    Cae la  lluvia

    al amanecer, al mediodía, en la tarde

    en todas las plazas depositan

    la patética  individualidad

    llamada Ser.

     

    Y yo en la fuente equivocada,

     

    -la fuente no es  donde caes,

    es el vientre

    inundado de  sangre

    que  te envuelve-

     

    he estado lejos

    como  un puntero filoso,

    reducida a  un soplo

     

    mi único amor se expande

    en una onda atómica

    e irradia  a  los pájaros

    que detienen  su   graznar.

     

    Mi ojo en su ojo

    descontrola el universo antiguo,

    inventa un orden

    donde no me responsabilizo de nada

     

    mundo ajeno

    licuado  en  la saliva

    que  meo  contra- muros

    para que no se apoderen

    de mi corazón

     

    tapizo  calles, barro  el océano,

    despierto húmeda

    por el rocío  de alcoholes

    de plantas maceradas

     

    y reaparezco  en la yema de tus dedos

     

    -esta mancha no es  la tinta

    de mis absurdos escritos –

     

    es mi vagina  que destila

    como si estuviese de paritorio

    la sofisticada

    leucemia del totalitarismo.

     

    La  vejez en mi cara

    cuando  te  lego:

    me   han usado

    en  el experimento humano,

     

    pero mi caso se ha  perdido

    en los archivos de inteligencia

    de una dictadura

     

    no puedo regresar a casa

    no puedo regresar  a mi madre

    que  amamanta

    a una paloma helada .

     

    Seré en eternidad  la  ausente,

    que fabrica  bálsamos

    sobre  una  pira de  libros

    mientras escribo

    esta camisola  que  lees

    protegido en el zurrón de  mamá

     

    envuelto ,

    como cuando eras niño.

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