«Mouche» de Margarita García Alonso, Ediciones Exodus

«Mouche» de Margarita García Alonso, Ediciones Exodus

La más reciente novela de Margarita García Alonso en Ediciones Exodus, Por Angel VELAZQUEZ

‘No es el ‘fatum’ morir como espantamoscas. El semejante será siempre mosca venenosa. Abandonémonos a la soledad, porque la ciudad anda repleta de moscas mefíticas. Donde finaliza lo íntimo, nace el murmullo; y donde inicia el murmullo, se reproduce también el silbido de los grandes histriones y el zumbido de las moscas letales. Todo lo grande se aparta del murmullo y de la fama: apartados de ellos han vivido desde siempre los inventores de nuevos valores. Si no huye a la soledad, eres importunado por moscas venenosas. ¡Vete allí donde sopla un viento áspero, fuerte! ¡Vete a la intimidad! Has vivido demasiado cerca de los pequeños y mezquinos. ¡Empluma de su venganza invisible! No son otra cosa que venganza. Zumban a tu alrededor con alabanzas: impertinencia la alabanza. Quieren la cercanía de tu piel y de tu sangre’.

Novela sin igual, ‘sin atributos’. Los patrones acostumbrados se resquebrajan ante la escritura, como dice Manuel Sosa, es vertiginosa. Modelo, estilo e historia: novela de culto, exquisita, la cual engrosa la colección de narrativa de ‘Ediciones Exodus’ de ‘Ego de Kaska Foundation’.

Agradecemos a Manuel Sosa el excelente texto de contraportada. A Roger Castillejo la dirección artística del libro y felicitar a Margarita García Alonso por el honorable papel realizado como autora de ‘Mouche’. Pronto en Amazon.
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Algunos pasajes inolvidables de “Mouche”:

“Las moscas sobrevivientes se agitan mientras perfecciono una escafandra marrón rojiza semejante a la mierda. Mi vida será breve. Tengo a lo máximo un mes para provocar repulsión. Digo: “esto es una mosca” y comienza a revolotear en tu cabeza”.

“Los cuatro minutos, cincuenta y cinco segundos, espanto las moscas y analizo al hombre que viene de sentarse”.

“Estoy rodeada de moscas que zumban y desespero. Mi pupila sobrevuela la taberna. Puedo pegarles en una tira de papel, puedo encerrarles en el libro, ahogarles en un párrafo”.

“Otra vez adopto la mirada telescópica de mosca, el bosque y las casas se alejan, se acercan, movidos por un resorte invisible”.

“No tengo inspiración. Soy una mosca encerrada en la loca que carga una maleta de espíritus”.

“El aroma estremece a la bandada de moscas que ataca sin miseria mis heridas”.

“Las moscas me chupan el cerebro, se posan sobre las vendas y el pus sanguinolento. El casco de gasa es ligero, las moscas pican la raíz de los pelos”.

“Mi mosca posada junto a la estrella de David, bajo una luz blanca que obnubila. Del joven chorrea miel y mi mosca revolotea su tetilla”.

“En esta línea deben decidir: continuar o evitarme. No soy responsable si el azar nos adentra en la misma vibración del aleteo de las moscas”.

“Huele a éter, ni una mosca se desplaza por los muros. Todo lo que me llevo a casa es puro”.

“Hace tanto calor que mamá parece aplastada. Me acurruco en su pecho, bajo las moscas que zumban. En el asiento del frente, un hombre revienta una mosca con la mano. Los treinta minutos siguientes contemplo el cadáver. Es el último recuerdo que tengo de la isla”.

“Otra vez la mosca bate alas, encerrada en el laberinto de la escalera, a pocos centímetros de la cabeza. Y no hay un solo orificio que la expulse de la prisión en que ha nacido”.

“Sobre mi pelo, el universo de moscas, un ciclo de vida holometábolo: el huevo, la larva, la pupa, las adultas”.

“Soy un cementerio de moscas. A duras penas me enjuago la boca. Me siento feliz de respirar la noche cuando marcho hacia la casa de los druidas, pero al llegar al gentío, mi cuerpo se en¬cierra en la parálisis. Concho, pensé que el mal quedaba atrás”.
“El zumbido de las moscas vicia el instante. Debo apurarme, debo pegarme a su vuelo”.

“Atrás no he de¬jado nada, me persigue un bando de moscas que desbarato, a manotazo limpio”.

“Soy un coágulo putrefacto, cubierto de moscas en medio del océano. Debo ocultar lo que he devenido o estoy obligada a justificar el olor a fracaso”.

“Estoy de regreso, sentaba entre mi gente, como si fuese la mosca de la repisa”.

«Mouche» de Margarita Garcia Alonso
Ediciones Exodus (agosto de 2019).

De él dice Manuel Sosa:

«Éste es el libro de lo vertiginoso, la cámara enloquecida que repasa un escenario y otro, y no cede, y no permite pausas. Es la prosa del ojo incansable, el aleteo de una mosca ubicua que visita cada escenario improbable, vaciando su contenido y traspasando una esencia hasta colmar la próxima, sin repetirse. La literatura necesita de este virtuosismo, cuando viene, para recordarnos las muchas maneras en que una conseja puede seducir. Alguien pudiera aventurarse y decir que se narra ese vértigo (esa agonía) cediéndole protagonismo al lenguaje, que el lector será asediado por su fluidez, llevado de la mano por la sibila que resulta ser Margarita García Alonso; pero hay que mirarlo todo desde la perspectiva imagen/historia, el cómo ilustrar una trama desde la altura, un cuadro que se visualiza elevándose el artífice sobre el posible abigarramiento, para darle sentido, y agarrar al lector y decirle: “Mira”. Quien entra, no sale. Quien se involucra, no puede apartarse. Para el ser ambiguo y transferible, la carrera del disfraz omnisciente, comienza.»
(Manuel Sosa. Atlanta, agosto de 2019)

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