Portada de la  Revista de Arte y Literatura Surco Sur

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AMARAR, DE MARGARITA GARCÍA ALONSO, LA NOVELA PREFERIDA DE Michita, una gata americana.

Hace unos días, mientras recogía unos libros que estoy empacando « Michita » quería escuchar el mar que se ve en la portada de Amarar.. un bello libro de Margo.

Muy recomendado, igual que su poesía, se lee muy rápido, fácil y fluido, como todo lo de esta autora Cubana-Francesa, que vive en Normandie,
Margarita García Alonso. Me gusta.. y a mi gata tambien.

Amarar… buena lectura.

Beatriz M Fránquez-Nodarse

AMARAR, DE MARGARITA GARCÍA ALONSO

Para la novela El corredor de las ninfas,  de Adán Echeverría. Portada de Margarita García Alonso.Catarsis Literaria El Drenaje. Ensenada, Baja California, México.

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Tengo el inmenso honor de haber realizado la portada de la novela

El corredor de las ninfas.

1a. Edición en Portable Document Format (PDF) en 2017. por Catarsis Literaria El Drenaje. Ensenada, Baja California, México. Cel. 646 2704993

Imagen de portada: « Encontrarse » de Margarita García Alonso.

D. R. © Adán Echeverría. D. R. © de la presente edición Catarsis Literaria El Drenaje.

Este libro no puede ser reproducido parcial o totalmente sin autorización escrita del titular del copyright.

HECHO EN MÉXICO.

Amarar, un excelente libro de Margarita García Alonso

Amarar, Sin noticias de Itaca

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Amarar en el puerto donde nacen y mueren los manuscritos del encierro . Amarar junto a seres que han encontrado protección y consuelo en un muchacho clandestino, un ángel contemporáneo que decide bordear las costas de Europa y desamarrar en los puertos a quienes intentan llegar más lejos que su supuesta destinée. La novela de la errancia interior.

Por Mabel Cuesta

Amarar/Desamarrar en Porto Matanzas

Es una novela que bien podría comenzar de este modo:

Las paredes del salón del té se desintegran. Las litografías de Matanzas, a principios de siglo XX, se agrietan con la humedad. Los muros expulsan el cemento, mientras las arcadas resisten, a duras penas, a las filtraciones del techo. La antigua cochera recibe una clientela fiel en la conspiración de versos y viajes. (García Alonso 233) Y es que Amarar/Desamarrar (El Barco Ebrio, 2012)* de Margarita García Alonso, es un homenaje a Matanzas, los viajes y los versos. O al menos así se aposenta en la lectura, en las estructuras que teje, en los laberintos a los que invita.Matanzas La ciudad trazada a partir de 1693 en torno a la bahía de bolsa en donde una vez murieran  algunas decenas de españoles en manos de nativos y que en el siglo XIX deviniera primera exportadora de azúcar en el mundo (sangre, dolor y manos negras al servicio de esta última conquista) encuentra aquí un iluminado homenaje desde el siglo XXI. Aunque el escenario que la novela recrea no es otro que el del florecimiento,  decadencia y caída de la Revolución (desde 1959 hasta aproximadamente 1992); el peso de la historia colonial matancera nos se hace esperar. Todo se reifica en sus leyendas, sus míticos personajes enloquecidos y allí muertos, en el aura majestuosa de sus puentes, ríos y claro está en su “valeriano” mar (La mer, la mer, toujours recommencée). Una vez que se ha dado vuelta a la última página de la historia, siento el lector la absoluta certeza de que a pesar de los desplazamientos a los que son sometidos por fuerza o voluntad propia los personajes, no habría otro posible escenario mayor para ellos que el de esa ciudad de nombre cruel. Queda entendido al fin ese peligroso, impresionista axioma de Vitier cuando en Lo cubano en la poesía asegura que: “la matanceridad es la luz tamizada entre irónica y nostálgica en el paisaje”.
Viajes
Signado como ha estado el sujeto cubano desde que pensó a pensarse como tal por el exilio, las diásporas y migraciones, no resulta ajeno o novedoso que Amarar… sea también una novela de viajes, desplazamientos, dislocaciones. Su protagonista Fernando Tamiz es iniciado en esta prácticas por sus padres desde sus propios orígenes. Su desembarque en la ciudad de Matanzas parece una estación natural que se convierte en el ojo desde el que la ciudad se va construyendo lenta, dormida, delirante, imposible y vívida. Tamiz-poeta-navegante-pintor es trayectoria en sí mismo. Viaja desde los viejos continentes hasta México, de ahí a la ciudad cubana y en ella hacia los paraísos ignotos que habitó José Jacinto Milanés para poder partir hacia La Habana y la muerte.
 La co-protagonista Marina (otro nombre parece imposible) matancera por carta natal, emprende junto a Tamiz algunos viajes y lo lleva dentro y de regreso hacia esas viejas ciudades Europeas en donde también la signan el delirio y una soledad que se fractura en la última línea de la obra.  Sólo así parece tener sentido el largo viaje de Tamiz. Su asimilación al cuerpo de Marina Maud es su única certeza de conquistar esos ciclos de retorno que Nietzche nos contara.
Versos
La poesía finalmente entremezcla las dos estancias anteriores. Poetas y pintores (entendamos la imagen como un verso más y también al revés) invaden estas páginas en las que sólo Matanzas puede ser telón de fondo. La enorme banda de soñadores que García Alonso nos retrata (enloquecidos o no) tienen el don de la versificación orgánica, el surrealismo inmediato, la posible naturalidad de vivir en clave poética -si se me permitiera hacer uso del anacronismo. Como antes insinuaba, casi tres siglos de historia local facilitan en la novela la formación de sus protagonistas. Bildungsroman y crónica de viaje se juntan en la epopeya lírica (revival de Homero) que sirve como marco de referencia a las vidas de Tamiz y Maud. Homenaje también a grandes hombres y mujeres de esa ciudad con brumas. Referencias que cualquier mínimo conocedor de literatura cubana sabrá apreciar.
 Por Matanzas, puerto y hogar de viajeros en estos casi trescientos veinte años de fundación, azúcar, glorias, neblinas y fantasmas. Por los poetas que Tamiz y Maud cargan consigo en esta historia, por el tiempo ido y una esperanza de futuro a la que aún nos aferramos, doy las gracias a Margarita García Alonso por la entrega y pongo una flor junto a la estatua de José Jacinto, pidiendo que pueda reconocerme aún entre los vivos*.Por Hector García Quintana:Érase una vez un tiempo sin esperanzas. Un lugar donde sólo la poesía abría caminos en el monte. Un territorio donde el futuro es el perpetuo instante de un presente que no termina.

Dos vidas, Maud y Tamiz, que se encuentran más allá del tiempo, más allá de la geografía, más allá de la realidad o la fantasía, para compartir algo que se vive sólo en las grandes historias. Como dos mundos que colapsan como una fatalidad y se mantienen unidos por lazos que van más allá del simple azar.

Todos tenemos, como Maud y Tamiz, nuestros fantasmas, nuestros eternos conflictos que nos impiden soltar las libertades que nos hacen más felices; pero a la vez esos mismos fantasmas, bien sometidos, nos ayudan a vivir

Portada y portafolio Margarita García Alonso, revista DELATRIPA, México, junio 2017

18738636_315416942225475_60160079928929079_orevista delatripa: narrativa y algo más. Con el trabajo visual de Margarita García Alonso.

 

Margarita García Alonso (Matanzas, Cuba, reside desde 1992 en Francia ) Poeta, periodista y artista visual. Autora de poemarios, novelas, cuadernos de arte, pinturas, creaciones digitales y animados. En Cuba fue directora del semanario cultural Yumurí y editora de Casa de las Américas. Dirige Editions Hoy no he visto el Paraíso.

Desde el puerto hasta Sainte-Adresse la reina, por Carlos Cuba Marchan

19046942_10155370306003119_1846679865_nPor  Juan Carlos Cuba Marchan

 

Desde el puerto hasta Sainte-Adresse la reina recorre la playa y recoge piedras de colores. Cuando se detiene traza círculos y líneas que viajan con ella desde allá lejos y desde hace tiempo. Cada piedra, cada trazo van acompañados de palabras, de las palabras viejas de su lengua materna y de las palabras nuevas, las de sus avatares…

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En el día de la poesía

Bruno F. Felipe Morales

Hoy, día 21 de marzo de 2017, día de los poetas. Por tanto, día del hacedor de escrituras, videntes de emociones, dotados de esa locura que nos llega y nos emociona. Descubrí no hace tanto a una poetisa cubana llamada Margarita García Alonso, instalada en las bravuras de la Normandia, que generó en mí una fascinación maravillosa, porque desde que tuve la oportunidad de conocer parte de su obra supe que su fuerza llena de cromatismos, su ingenio, su carácter indomable, su irreverencia y su mágica ternura me enredarían en su lectura. Felicidades a todos los poetas de este Universo, pero especialmente a Margarita García por darle magia poética a mi vida de esta forma tan especial que yo siento.
Dejo prueba de ello, de su obra El Centeno que corta el aire….

Confesiones de una vagabunda
¿Cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo?
Francisco de Quevedo
Antes de perder la cabeza
pondré sobre la mesa
la herida.
Quiero esconderme
en la plaza pública,
donde siempre he estado
al alcance,
a la mano
sin perturbar
o llamar la atención.
Quiero tener paz
al nombrar cada esencia
que me ha matado.
De nada os sirvo,
podéis cerrar el cuaderno,
quemarlo,
escupirlo
depositarlo en el bolsillo
del suicida.
De todas formas
soy culpable:
he bebido poco
he fornicado menos
pero embriago
—borracha,
no admito finuras
en carne descompuesta—
ebria de sentir
cómo olisqueas en un verso
buscáis consuelo donde no hay,
buscáis compañía
cuando huyo.
Escasea el tiempo,
me voy a traicionar,
voy a vender
como postalita
mi circunstancia.
Decorticaré cada ciudad,
cada perro,
seré breve como un rayo:
no me ha acompañado
la suerte.
Desde que partí de mi tierra
no he recomenzado,
solo cuadernillos,
mendicidad
y este breviario
de vagabunda estacada.
Me dijeron calla,
pero no he obedecido.
Aprende: no soy perla
de altar, ni manto
que busque espalda.
Quizás hasta posea
lo que necesitas,
pero puedo mancharte,
estoy sucia como una
frase de usurpación
a la deriva del Danubio.
He fallado:
quise retenerme adolescente,
quise que mi hija fuese siempre niña,
pero usé el santo que no conviene,
jugué el número que no tocaba,
usé la bárbara costumbre nórdica
de la sal
sal gruesa en la acera,
sal en la puerta
para espantar la nieve,
el mal ojo, la escasez,
la fatalidad.
Pero llueve
y sobre el nueve la lluvia,
rastrojos de mudanza,
ropa usada,
fotos en el cajón de cocina
junto a utensilios oxidados
como tú y yo,
extranjeros de especie.
Una mujer común,
con una camisola de hospicio
rasgada, amarillenta,
sin identificación.
que te confiesa
llamarse Margarita.

AGRADECIDA