el anonimato me va, soy libre.

DIALOGOS sobre transhumanismo y actualidad

Ileana Medina Hernández: Yo creo que ya lo comprendo. Es el paso hacia la sociedad tecnológica, hacia la robotización. Mi posición ha sido ante esto de pánico. Pero ahora estoy en una postura de mayor relativización… Está claro que es un cambio de unas élites por otras, ahora son las élites intelectuales pero sobre todo son las élites de la tecnología… los intelectuales se han puesto al servicio de las grandes tecnológicas pero es hasta cierto punto lógico, ambos trabajan con lo « inmaterial ».¿Se puede evitar? ¿Es necesariamente malo? ¿Será peor de lo que ha vivido el mundo hasta ahora? ¿Hasta aquí la evolución de la humanidad no ha sido siempre hacia más libertades y no menos? ¿Por qué habrían de ser menos ahora, aunque nos lo parezca en esta coyuntura?Si nos extinguimos como humanos, o evolucionamos hacia otra mixta, hacia « robots » fusionados con las tecnologías… ¿es eso malo? La respuesta a priori que nos impulsa es que sí, pero ¿por qué? No sé, son preguntas… ¿No es relativo todo esto?

Margarita García Alonso: AL menos, yo no me opongo a las tecnologías, su avance, y su aplicación en todos los sectores de la vida, médico, comunicación, espiritual, incluso me encanta la cuántica de lo « que puede ser » a partir de un simple cambio de visión. Algunos, por enfrentarse (que no es oponerse, por mantener un discurso de valores y ética « antiguas »), pasarán con dificultad a la nueva Era, pueden incluso morir en el transito de la recondenación.   BIENVENIDA SEA, pero que a partir de esto, que el proceso sea usado por grupos de « ideología inhumana » para borrar lo que les salga e imponer mentiras y banderolas rojas en todas las esquinas, ahhh para eso, stop, no se trata de robotización, frenan el impulso de Nueva Era con la basura que arrastran como individuos.

Ileana Medina Hernández: Estamos bastante de acuerdo… Pero los cambios tecnológicos siempre han ido acompañados de cambios de poder.. Los burgueses eran « rojos » en 1789, no?

Margarita García Alonso: ya ves, ahora solo cuenta en el poder, en la educación, en la prensa, el pensamiento oficial puritano de lo « correcto », con el color ROJO, y algunas variantes del mismo, rosadito y carmín con viso negro. Sin OPOSICION, lo que sea, esto como otro cambio, muere por su propia saliva. En el caso cubano, fuera y dentro, como se da en estancamiento y lento, lo aprecias sin necesidad de hacer estudio.

Ileana Medina Hernández: ¿En algún momento hemos tenido libertad? ¿Para qué y en qué consiste?

Margarita García Alonso: Yo siempre he sido libre, la libertad es un concepto individual, nadie la regala, se nace con ella y se pierde al querer ser reconocido en y por el sistema. Como el anonimato me va, soy libre.

Ileana Medina Hernández:  Totalmente de acuerdo! Se pierde al querer ser reconocido por el sistema, al buscar una recompensa… Me gusta esa definición…

Ileana Medina Hernández: Estamos viviendo el paso de lo material a lo inmaterial… De la Tierra al Cielo, del cuerpo a la mente, del petróleo al Sol… ¿Es eso la muerte? Siempre fue eso la Muerte para nosotros. Pero también están los que dicen que no existe la Muerte y es solo evolución.

Margarita García Alonso: No, solo que lo material cambia de mano, el ejercicio del libre albedrío se pierde, y si no estas en la élite tecnócrata y aplastadora, perdiste tu derecho a ser « individuo ». Ni siquiera la muerte importa, porque nunca fuiste nadie, a lo máximo, entras en las cifras.

Ileana Medina Hernández: Pensemos en el cambio anterior, en el de finales del XVIII… qué pasó ahí? Quiénes se quedaron sin derecho a ser « individuos »? No quiero tener la razón, me encanta la conversación y no es una conversación fácil de tener con cualquiera…Las élites siempre han existido, y los que no han estado en ella, no hemos sido ni somos nada.

Son dos ejes: el eje de la evolución temporal/tecnológica, y el eje de lo político izquierda/derecha… pero generalmente los que hacen el cambio tecnológico son los que abanderan « el progreso »… aunque luego, de nuevo se vuelve a dividir la cosa en « progresistas » y « conservadores »….La Revolución Burguesa y la Revolución Industrial fueron de la mano.La Revolución Tecnológica y ese grupo de intelectuales que perfectamente define Benegas en la cita que has puesto, quizás vaya también de la mano. Es la hegemonía de esa « clase ».

El triunfo del infantilismo. « La ideología invisible », de Javier Benegas, 

Margarita García Alonso: El cambio de Era a finales del XVIII perseguía otros objetivos, entre ellos identitarios, creación de naciones independientes, y toda una gama de valores morales que obligaron a pasar del ‘tipo en lo suyo’, a ‘ tipo social’, implicado en « avances » o formas de « gobernar » la sociedad que buscaban. El actual es maleable, destruir estructuras, fronteras,etc, etc, lo penoso, no es por « amor al reconocimiento de lo que nos une », perdona por usar un término riquiqui,  » amor como raza », al contrario, este actual se mueve mediante la incitación al odio, la división, la destrucción, lo vengativo ( como »x » quitó derecho a « y » que supuestamente era su plaza, merece, a su vez, ser barrido). Es decir, no busca una amplia plaza de convivencia, es new fascismo del que mejor manipule y venda fakes.

Las élites no siempre han existido, aunque el término las asemeje, han existido momentos de mucho auge intelectual, científico, gente que ha acumulado riquezas, y próceres, en fin, personas cuya obra, trabajo o pensamiento importaba a otros, ahora es una élite que ha invadido universidades y vende historia, la inventa para mejor sobresalir, pero en la realidad, apagas el pc, y no existen, ni siquiera la élite « influencers » importa un comino a otro que no sea sus abuelas. Su ambición ahora es el poder, el poder económico y político, vendiendo que son apolíticos y, sobre todo, que representan a los humildes, a las masas.

leana Medina Hernández: Me quedé pensando que todo cambio entraña la tentación del totalitarismo o de la libertad… Las revoluciones burguesas trajeron las democracias pero también trajeron el fascismo y el comunismo. La revolución tecnológica puede usarse también para una cosa o para la otra. Quizás ahí está el quid de todo.

 Margarita García Alonso: El quid está en la condición humana, todos los términos que manejas hasta el día de hoy han sido impuestos por uno u otro sistema ideológico. Lo ideal en el transhumanismo es que el Hombre pueda dedicarse entonces a su propia « humanidad ». Las fuerzas que violentan este cambio de Era son de por sí obsoletas, (y manejables) tropa que por creerse más inteligente, humillada, titulada, desvía el curso natural de la historia, y perecerá por su propia malignidad. Una tropa usada para llevar a cabo el CAMBIO, y la primera que quedará en el olvido porque la historia son HECHOS, no leyendas virtuales y, como al comienzo te cuento, el quid está en la condición humana, la vanidad, megalomanía y patetismo emocional, al abusar de « los sentimientos » en « sus causas », les impide mejorar.

Ileana Medina Hernández: Ok, no lo tengo tan claro llegado a este punto, pero gracias por tu paciencia para hacer avanzar el diálogo, me nutre. Un abrazo!

la Gratuidad del mal.

liana trepadora

You sent 5 septembre 2014

No deseo mantener ninguna relación con ustedes. Durante meses he estado esperando que publicaran mis manuscritos inéditos, no los libros que ya tengo en venta y que les he enviado con maqueta incluida. No siento que tengan hacia mi una amistad sana, ni siquiera profesional limpia, una especie de « dejà vu » les sostiene y me alerta que en ese terreno nunca tendré pie, ni mano franca; y vuestra editora ‘verbo desnudo’, con todo derecho y sobre eso ni comentario hago, visa a personas y grupos que evito y he evitado desde siempre, solo ando en literatura, no en columnas de fama y en sobresaltos. Bien, gracias por reeditar mis libros editados y pasan a otra cosa, ya se hicieron conocer conmigo. Lo que duele, la gota extra, durante todo agosto hemos esperado el libro de Laura. No solo nos han mentido, no lo hicieron, no les inquieta, que importa si es un primer libro, y pueden herir a la persona. El correo en Paris es excelente, incluso con el plan antiterrorista no existe ninguna posibilidad de que se pierda o no llegue un « paquete », las tropas especiales salen a buscarlo. Gracias, pero fin de colaboraciones y OLVIDEN QUE EXISTO. SUERTE

sent Hier, à 23:28

sent Hier, à 23:28

fíjate que todo lo anterior me lo he pasado por mis partes por respeto a la decisión de Gino de no responder a los ataques de este tipo, en su momento él tendrá lo que corresponde pero que te metas tú en algo que no sabes lo que lo motivó es más que suficiente para responderte, porque si algo recuerdo de ti es bondad y buena onda, pero vaya que los años te han maltratado. Margarita García Alonso tú eres una mentirosa. Ya no sólo eres la apestada de los poetas cubanos en el exilio, problemática, cizañera e insoportable (lo dicen ellos, no yo) ahora también eres una mentirosa de mierda. Déjame recordarte que tus libros sí se publicaron y fueron enviados al pueblo de mierda ese donde vives en Francia, nunca los recibiste porque nunca fuiste a retirarlos al lugar que fuera que debías ir y el cajón fue devuelto a Chile, fotos que se te enviaron con todos los detalles o es que borraste toda evidencia de ese proceso? digo el cajón porque no era un envío pequeño, en ese cajón viajaron no solo los tuyos sino también el libro bilingüe de tu hija, eso costó dinero, tanto la producción como el envío de los libros y de eso nunca te enteraste porque ahhhh claro, una de tus constantes en las redes por aquel tiempo era la lloradera de que no tenías ni un puto peso para nada. Cuando se quiere ser hija de puta parece que se pierde un poco la memoria. ¿Que se te usó para lanzar la editora? eso es mentira. Otra prueba más de tu ego enfermizo y de tu necesidad de estar en el centro de algo, aunque sea como en este caso, en medio de la mierda.. No voy a recordar aquí lo que realmente pasó con nuestra relación porque involucra a un amigo que ni te conoce ni tiene nada que ver contigo ni con lo mierda de persona en la que te has convertido o es que siempre fuiste así y solo nos utilizabas a nosotros para tus fines cualquiera que fueran en aquella época, te dejo una fotico que puede refresque tu vieja memoria y aunque maltratados un poco por el paso del tiempo son prueba de que si tú dijeras la verdad no habrían de existir esos ejemplares en el librero de mi casa. Y ahora contesta de la forma que quieras, no te pescaré, patética y ahora mentirosa, te pasaste.

sent Hier, à 23:29

Sergio Melo Muñoz sent Hier, à 23:29 y ahora buscaré el cajón famoso con tus libros de mierda le haré fotos

You sent Hier, à 23:29

mira, vayanse a la mierda

sent Hier, à 23:30

y las publicaré en cuanta red social me permita la vida

Sergio Melo Muñoz sent Hier, à 23:30 mentirosa de mierda

Sergio Melo Muñoz sent Hier, à 23:30 calladita de veías más bonita

Sergio Melo Muñoz sent Hier, à 23:30 ahora guanta

You sent Hier, à 23:31

de ustedes no quiero saber nada, se aprovechan de la gente y les dan el bate, busca todas las porquerías que tu marido riega de mí, cuando he guardado silencio todo este tiempo, sigan en lo suyo y no quiero saber nada, pero nada de ustedes, ni siquiera te voy a leer, y mis libros de mierda valen lo que valen, no porque tu lo digas, o lo diga quién sea, son solo libros, mi trabajo, desaparezcan por completo, ni les molesto ni quiero saber absolutamente nada de ustedes.

You sent Hier, à 23:31

fin y bloqueo

QUE ALIVIO SABER QUE NO FUI INJUSTA CON ESTOS.

POST INICIAL EN yero aguilar

 

“Nosotros estamos mirándote”: muchachos desafiantes e impúdicos

dibujo-margarita-garcia-alonsoNosotros

estos últimos tendones de la gran caída

del cielo nosotros los buitres

los tímidos los de la blanda mecha y la oreja sucia

nosotros estamos

mirándote

Félix Hangelini. “Los buitres”

La primera vez que visité el Museo del Prado y pude observar los cuadros de El Greco, supe y detecté que había una poética en aquellas miradas, escalas ascendentes desde una melancolía que perdura y se fortalece con los siglos. Algo semejante expresé al analizar algunas fotografías de tema grecolatino del fotógrafo español Carmelo Blázquez Jiménez. En ese texto afirmo: “hay en la mirada un hilo conductor, un organismo independiente”. Podría escribirse, creo, un análisis diacrónico del tratamiento de los ojos en el arte, una historia del arte a través de la mirada: desde las cuencas (hoy) vacías de las estatuas griegas y los enormes (y casi siempre frontales) ojos egipcios, hasta la mirada fulminante o esquiva de los superhéroes.

En el caso de la muestra plástica de Margarita García Alonso que desde el mes de julio presenta la Taberna Don Gastón en Madrid, sede social de la Editorial Hypermedia, estamos en presencia de poses, instantáneas de ciertas figuras cuyos enormes ojos parecen convocar al mismo tiempo al infinito y al abismo, o acaso estemos hablando de un mismo asunto. Hay en esas pupilas tensión y hermandad y en ese sentido son heraclitianas: contienen en su blanco y negro las dos fuerzas cósmicas enfrentadas que dan equilibrio al mundo: el eros y la rivalidad.

Hay una fauna en derredor de estas figuras (figuras cuyos cuerpos y en especial los ojos conforman el punto de fuga, el referente central de las composiciones) que es (en el caso de las alimañas) un eco expresionista de El Bosco, de Pieter Fris, de David Teniers, pero en muchos casos esa propia fauna circundante, ese entorno natural, polícromo surge de las propias siluetas humanas. Con respecto a los animalillos en miniatura que orbitan en algunos cuadros, es importante destacar que se mueven entre la inventio fantástico-infernal de un Teniers o un Bosco y la naturaleza onírica y más cándida de Chagall, por lo que son también reflejo de la dicotomía fundamental de la muestra: eros/rivalidad o vida/muerte.

Margarita logra generar belleza de la exageración, de la hipérobole ocular, del grotesco en esos ojos (que en algún momento pueden evocar ciertas escenas del más clásico cine de terror).

Consigue también con sus muchachos mezclar la libertad del color que heredamos de Gaugin, la independencia expresiva de Matisse, con una cierta melancolía que habla desde el silencio. Y precisamente sus figuras son dialógicas; a diferencia de los danzantes de Matisse, los suyos han detenido el movimiento, rompen la independencia cosmológica del encuadre, el círculo que el rojo de las figuras describe sobre el azul en Matisse y posan, de frente, más humanos, más cercanos y a la vez más frontales y dispuestos. Menudo rescate, desde nuestra contemporaneidad, de la ley de la frontalidad, propio de la escultura antigua. Desnudos, vestidos, en busto, de cuerpo entero, nada hay más definido en ellos que los ojos. Y nos miran con un prisma que va desde la indefensión y la dulzura, pasando por el hieratismo, hasta el reto y el enigma.

¿Posan? ¿Hay que tomarles una foto? ¿Nos han visto entrar a la taberna y detienen sus bailes, sus rituales? Desde ese cosmos multiculor, estos muchachos nos observan, y la mirada es precisamente lo que rompe la cuarta pared, lo que permea el escenario de ellos con respecto al nuestro, y viceversa, lo que comunica espacios, dimensiones.

Otro referente de estos cuadros, como ya había dicho, es Chagall. Las dos primeras muchachas tienen sobre sí, desprenden, generan otro mundo, pequeñas figuras de humanos, plantas y animales que orbitan armónicamente entre el cuello y la cabeza, que las habitan. Nótese también en el grupo de jóvenes, en los cuadros del fondo de la taberna, cómo la naturaleza parece más bien un manto que surge de ellos y los cubre al mismo tiempo. El paisaje está hecho a la medida de ellos, a su misma estatura. Al mismo tiempo conforman un divertimento paródico de Desayuno sobre la hierba de Monet. Y en esta ocasión no solo las féminas están desnudas, sino también los másculos que, como ellas, lanzan, desafiantes, una mirada hacia el espectador.

Hay una lectura lineal (propósito sin dudas expreso del secretario de la muestra y de la propia pintora) que nos conduce desde los bustos solitarios y cósmicos, pasa por el nudismo grupal y regresa, en estructura anular, a la figura exenta: va, por tanto, de los primeros retratos femeninos (núcleos atómicos, planetarios y vivos) a la muchacha sentada con su vestido amarillo en medio del campo que nos mira con la mano cerca de una flor y que ya aparece de cuerpo entero. Luego una pareja que, vestidos aún, nos miran con las manos tomadas. Y seguidamente los grupos sin ropa: tres chicos en uno, cuatro en otro y cuatro más en estos cuadros centrales donde las miradas y la desnudez invitan a la provocación y a la franqueza absoluta. Matices y escalas del blanco en los cuerpos que retan al espectador y que rompen con los azules, verdes y amarillos explosivos del entorno.

Aparece entonces, en otra pieza, una pareja donde la muchacha, bailarina nata, ensaya un passé, y el chico parece estar listo para hacer un attitude. Después un grupo de muchachas con postura y rostro desafiantes y finalmente la figura exenta otra vez, que cierra en ring composition con vestido amarillo (como aquella que descansaba sobre la hierba cerca de una flor) que esta vez sostiene un ave en las manos y otro ave está en pie a su lado. Nada, ni los animales, ni las casas al fondo, tienen el tamaño de estos pájaros. Pájaros que son ojos con ojos (órbitas con órbitas), que son metáforas de esta galería de miradas. Ninguna de las figuras sonríe, toda la expresividad está en el blanco y el negro nuclear de las pupilas. Ojos que nos conducen de la soledad a la desnudez y otra vez a la soledad. Una desnudez y una soledad que aparecen contenidas en todas las pupilas, que se encarnan en esos mundos oscuros enmarcados sobre el rostro.

Candidez, misterio, hermandad, diálogo y al mismo tiempo mutismo, desafío, suspenso, abismo, enigma. Sedentes, de pie o en fila, a cuerpo entero o en retrato de busto, practicando nudismo o haciendo del vestido tierra fértil y habitable, estos muchachos nos miran. Interrogan, desean algo, con todo el peso de sus ojos exigen, piden, cuestionan. Hay en esas miradas una belleza que se confunde con agujeros negros, con la negra noche homérica, con la muerte, en contraste con la naturaleza y la policromía circundantes. Ellos, sin pedir permiso, han tomado esta taberna y nosotros, en algún momento, o tendremos que preguntarles algo, o habremos de alejarnos y dejarles, dueños de todo.

Yoandy Cabrera

Don Gastón, Madrid, 24 de julio de 2013

[Presento las imágenes en el orden en que han sido expuestas

en la sede social de Hypermedia]

 

“Nosotros estamos mirándote”: muchachos desafiantes e impúdicos

Últimos años en la vida de Fayad Jamís relatados por Margarita García Alonso.

Margarita y el MAESTRO, en Oncuba,Últimos años en la vida de Fayad Jamís relatados por Margarita García Alonso.

Margarita y el MAESTRO, en Oncuba,Últimos años en la vida de Fayad Jamís relatados por Margarita García Alonso.

Ilustraciones y poemas para Ellas escriben a La Habana en su 500 aniversario. compilación PREPARADA por ALEX FLEITES

Gracias a Alex Fleites Rodríguez por preparar esta hermosa y laboriosa compilación de versos escritos por mujeres y dedicados a La Habana. Un regalo muy especial por el cumpleaños de la ciudad, a través de OnCuba. Gracias a Margarita Garcia Alonso por su obra gráfica, su entusiasmo y su poesía. Y a cada una de las dueñas de estos versos. Milena Recio.

Ilustraciones y poemas para Ellas escriben a La Habana en su 500 aniversario.

compilación PREPARADA por ALEX FLEITES

Gracias a Alex Fleites Rodríguez por preparar esta hermosa y laboriosa compilación de versos escritos por mujeres y dedicados a La Habana. Un regalo muy especial por el cumpleaños de la ciudad, a través de OnCuba. Gracias a Margarita Garcia Alonso por su obra gráfica, su entusiasmo y su poesía. Y a cada una de las dueñas de estos versos. Milena Recio.

Bendito Maldicionario, por Jorge Tamargo

Bendito Maldicionario, por Jorge Tamargo en Encomio de la imagen

Leí recientemente la obra poética de Margarita García Alonso. Lo esencial de ella, quiero decir, en una compilación preparada por la propia autora con poemas seleccionados de nueve de sus libros. Sé que esta obra no me necesita como comentarista (ya se explica y justifica a la perfección por sí misma) pero debo comentarla para vosotros. Primero, y perdonad el abuso, porque lo necesito yo. Segundo, porque cualquier obra poética, incluso (especialmente) si llega a este altísimo nivel de calidad, precisa voceros militantes que ayuden a su difusión. Entonces froto la lámpara, y, con vuestro permiso, pito.

Llegué con tardanza a la poesía de Margarita. Apenas la había leído en algunas antologías, y antes de esta zambullida en su obra, sólo leí íntegramente “El centeno que corta el aire”, gracias a la gentileza de nuestro común amigo, el poeta y editor de Betania, Felipe Lázaro, que me lo envió con una entusiasta llamada de atención. Ya veis, leo y releo, también poesía, y todavía me permito el “lujo” de tales carencias… Bueno, llego tarde pero aquí estoy. Me abruman la obra y su extensión, así que en este primer pitido convocante me abstengo de entrar en toda ella para centrarme en uno de sus pliegues. Pude hacerlo en otros, pues todos tienen similar interés, pero escojo Maldicionario.

Si Margarita hubiera estado en casa de Agatón aquel día, a los postres de la célebre comida que tan brillantemente reprodujo para nosotros Platón, y en la que algunas de las principales cabezas de Grecia especulaban sobre Eros (es mucho suponer, claro, ella no hubiera sido invitada; para su suerte, pues un animal poético tan hembra nunca es proclive a la mayéutica masculina, pero supongámoslo); si hubiera estado allí, digo, y no en alguna Casa de Hetairas, espantando con todas las poéticas posibles el cáustico aburrimiento a que estaban condenadas las canónicas Nikés de Atenas; en el momento exacto en que Diótima, por boca de Sócrates dijo que Eros “es siempre pobre, y lejos de ser delicado y bello, como cree la mayoría, es más bien duro y seco, descalzo y sin casa, duerme siempre en el suelo y descubierto, se acuesta a la intemperie en las puertas y al borde de los caminos”; en ese mismo momento, estén seguros, Margarita habría esbozado una sonrisa cómplice y habría abandonado la sala para escribir Maldicionario. Pero si a pesar de su empeño hubiera sido retenida bajo cualquier pretexto por un Adonis pensante, llegado el momento en que Diótima (Sócrates/ Platón) dijo que Eros por encima de todo resulta un “impulso creador”, Margarita hubiera roto el dominó, y ya sin poder aguantarse, se habría encaminado a su libro exclamando: “toda ecuación del mundo está en el sexo”. Así de segura, y a la vez de femenina la imagino en aquel trance, porque de tales materias está construido su libro: Amor y erotismo (suponiendo que no sean uno, sino palo y astilla respectivamente) como base de un tremendo impulso creador.

Maldicionario es un poemario de amor donde, además, se ajustan cuentas con el pasado. Del pasado emerge un escepticismo amargo, pero Margarita no lo acepta mansamente. Su capacidad de amar y su inspirada locura le permiten pretender una redención que, aunque se ve postergada de continuo, jamás se da por imposible. Margarita cae y se levanta engallada una y otra vez. Siempre que es “violada por un hombre sin rostro” (qué terrible episodio) “navega su miedo” y rehace su himen poético para seguir adelante. “Yo menstruaba por el ojo de la desolación”, dice la poeta. “Aans te «vaginaré» demencias”, se rehace lúcida y esperanzada, con una confianza en sí misma que paraliza, que nos contagia y abduce porque está cargada de verdad poética.

No hay en este libro un solo verso falto de poesía. Su nivel es altísimo y homogéneo. Margarita, que se me antoja una síntesis perfecta (aunque isleña) de la Pizarnik y la mejor Andreu (Blanca), maneja un verso ambicioso y canalla a la vez. Pero su ambición es siempre femenina, tiene la gravedad justa, y su decir canallezco nunca es académico. Sí, cuántos supuestos antipoetas, que vendieron y venden bisutería a fotutazo limpio, se acartonaron, se hicieron catedráticos escondiendo su flojera tras un colegueo pueril, volátil y estéril… En Margarita, sin embargo, todo es verdad, o sea, mentira de la buena buena. Su verso, aunque sagaz y nada encopetado, tiene tal vuelo poético, que nos engancha estemos donde estemos, seamos quienes seamos, para catapultarnos después a su personal universo. Pues, aunque “el sol se [haya ido] a putear al fondo de las nubes/ después de hacerse nulo en los acantilados”, “es triste renunciar a un putillo, si es Madrid y enero”. Putillo el sol que se olvida de los caribeños cuando no a-islan, y putillos de la mejor estirpe los versos de Margarita; para todos los Madriles, para todos los eneros. Putillos que te placen sin saciarte, que te sacuden las entendederas y te penetran las tripas.

No hay nada solemnemente resuelto en esta poesía. Nada está cerrado a cal y canto. Cero sentencias. La imagen abre en ella sin cesar. Cuando creemos estar llegando a un oasis para remolonear un poco, Margarita nos aguijonea, nos desampara de nuevo para que sigamos buscando. “Encuentro el horizonte terno”, nos dice. Y vuelven a caer sobre nosotros todas las preguntas, vírgenes y libidinosas: fértiles. Otra vez a bregar, a esperar la santa penetración, venga de donde venga, porque “da igual el santo que te penetre si trae yerba”. Todo vale, incluso la marihuana, la cocaína, si cohabita el espacio donde señorea la Gran Jerarca (su poesía), si se pliega a ella para encantarnos.

Hembrísima esta autora. Con una fuerza endiablada. Pura verdad poética. Ya quisieran muchos biendecir como maldice ella… Ahora, bueno, tocaría ponerme serio y señalar algunas tonterías formales, algunos despistes irrelevantes. ¿Qué libro no los tiene? Pero callo porque debo hacerlo, porque la poesía cuando tiene esta dimensión áurea ha de celebrarse por encima de todo. Así que escucho el acusmata pitagórico y con él repito: “No interrumpas a una mujer cuando danza para darle un consejo”.

Maldicionario, recuerden, de Margarita García Alonso.

El libro en Amazon

Bendito Maldicionario, por Jorge Tamargo en Encomio de la imagen

 

Alberto Garrido Rodríguez, Moscas, zumbidos, para Margarita García Alonso

Alberto Garrido Rodríguez, Moscas, zumbidos, para Margarita García Alonso

Muchas gracias, Alberto Garrido Rodríguez

Moscas, zumbidos
Para Margarita García Alonso

La mosca espera su momento
para posarse en la carne.
Despliega sus alas, cuenta cada segundo. Espera.
Cuando la sangre deja de latir
y huye el alma
(ella escucha el zumbido de un alma cuando muere),
entonces se abalanza.
Lame, perfora, chupa.
Su vida será breve,
pero este es su triunfo sobre hombres y bestias.
(Del poemario Una casa llamada Sueño, inédito)

Alberto Garrido Rodríguez, Moscas, zumbidos, para Margarita García Alonso

María Elena Cruz-Varela entrevista a Margarita García Alonso para RADIO TV MARTI

María Elena Cruz-Varela entrevista a Margarita García Alonso para RADIO TV MARTI

ENTREVISTA

La pintora, escritora, poeta y periodista cubana Margarita García Alonso desde su exilio en Francia
septiembre 25, 2019

Desde Francia, llega a Dile que pienso en « Ella », Margarita García Alonso, La Maga, para quienes la conocen bien. Poeta, pintora, periodista cubana que, desde su exilio europeo se mantiene en contacto con « todas sus cubas », sus demonios y sus ángeles también.

¿Cuál fue el detonante que te impulsó a marcharte de Cuba?

No me marché, me “marcharon”. Gané un concurso de pintura en Normandía, el premio consistía en una exposición en el Museo du Prieuré, en Harfleur. En los noventa se entregaba el pasaporte en la embajada de Cuba en Francia, se recogía para el regreso y el mío nunca apareció. Me costó meses en el limbo, sin posibilidad de entrar a la isla o de hacer trámites para quedarme, y mientras el apartamento en La Habana fue ocupado, mis pertenencias desaparecieron y fui borrada de los registros.

¿Qué esperabas encontrar del “otro lado”?

Del otro lado siempre estaba el universo. Personas con suerte y otras desafortunadas, pero individuos que escogen desde la comida, los zapatos, el lugar de vacaciones, hasta el Presidente de la nación.

¿Qué encontraste?

Me encontré. Me visioné ignorante, con una masa de certitudes falsas. Me habían convertido en un Ser desvalido, desarticulado, entre sentencias sobre “buenos&traidores”, y toda la retahíla que inhibe relacionada con los miedos que meten en el subconsciente: me moriría de hambre, sin asistencia médica, bajo un puente, y mi hija no podría estudiar. Todo falso, chapita de concreto, aguja en la sangre. Encontré a los poetas rusos, a otros escapados, y un saber escamoteado por el totalitarismo absurdo. Encontré a Oriana Fallaci y supe que ese era el periodismo que llevaba en mi título; tropecé con un deber tan grande como mi pena: testimoniar que mienten.

¿Qué has aprendido durante el proceso?

Ha sido una iluminación, desglosé la ideología que destruye, vestida con pintoresco traje de hazaña de pueblo y cachondeo cíclico, mezcla de bagazo con pluma de aura tiñosa tras el Patria o muerte. La patria no pertenece a quien gobierne, ni a ellos ni a otros, y la muerte parece una marca de champú para lavar cabezas, un verdadero sabotaje a la inteligencia y a la capacidad del individuo. Aprendí que el lenguaje es fundamental, tanto, que he escrito un manual sobre el proceso de desintoxicación tras sobrevivir a una dictadura.

¿Qué es para ti La libertad?

Es poder sentirse solo e intacto, sin necesidad de justificar absolutamente palabra o acto. Sentirse sano, que es respeto, no dañar a nadie, escuchar, poner la mesa, ofrecer, recibir, caminar sin vigilancia, abandonar la tercera persona del plural para opinar.

Cuadro de Margarita García Alonso
Cuadro de Margarita García Alonso

Para mi libertad pasa por regresar a la sociedad, emigrar a otro lugar, estoy cansada de tropezar con franceses abducidos en el mito 59. El viejo continente se estropea con leyes dictatoriales de la Comunidad económica. No estoy segura que lo logre.

¿Las experiencias vividas han cambiado en ti el concepto Patria? ¿Piensas a menudo en “Ella”?

Sí y mucho. « Ella » es mi madre, Clara, quien me trajo al mundo muy joven.

Pienso todos los instantes en Cubas, en plural, como si fuesen cubas repletas de mangos y/o de mierdas imposibles. La Cuba de abusadores que intimidan y deben quitar del puesto porque no mejoran tierra ni habitante, oxidada tuerca que no integra la isla al mundo y discrimina a ciudadanos con su flatulencia.

La Cuba de los intelectuales de izquierda, numerosos en el exilio, con la cantaleta del “socialismo bueno”, convertida en élite con grants y subvenciones…

La Cuba de estrellitas de la disidencia que se queja de secuestros y prohibiciones grupales, entra, salen, se paran delante de la Cuba humilde, levantan muro elitista. Con ejercicios recreativos de oposición desvían el problema, aquello es una dictadura, no hay democracia. Si quieres una Cuba libre sé clandestino, no figura principal de esta tragedia colectiva. El movimiento civil no se logra con inventos y falsos influencer, eso es cohete virtual, fake, bluf. Influye el que mueva a la gente y desate el turbillón.

La Cuba robótica de los fidelistas de hace seis décadas.

La Cuba de Miami, nostálgica como toda aglomeración de recuerdos, penas, esperas, con buenos amigos que encontraron camino.

La Cuba de los muertos sin poder abrazar a sus muertos, las cubas de apagones, hambre y ese cansancio de saber que ahora mismo, en la isla escasea todo y el “mayimbe” se conecta a una central de mantras maléficos pero no siembra malanga.

Las cubas que intentan borrar la historia desde tribunas, la cuba de bitongos de buena familia, allá y en otras aguas, enchufados para constituir capital o hacer carrera literaria y/o artística… como ves, es un truco que no resuelve un buen mago y doy por sentado que se sientan ofendidos los que se benefician de esta desgracia, pero no acepto como posibilidad otra sociedad de “intocables”.

Pero sobre todo pienso en « Ella », en Clara. Estoy tan lejos y sola que poseo una puerta cuántica, cierro los ojos y llego al patio de mi madre, junto a los cactus y gatos, saludo a los vecinos, incluso a los que se han ido o han fallecido- a la larga es lo mismo, exiliados. Me siento cada tarde junto a mi madre, ella no me ve y miro sus manos, me gustaría abrazarla y tiemblo, la muchacha que ella conoce ha muerto, soy solo una señora mayor que llora.