Lamarga

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Los versos que le cuadran a Denis Fortun

In AmiGos, Cuadernomar, Mis libros, prensa on 28 juillet 2016 at 3:09

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Por Denis Fortun
Doral, Floride, États-Unis ·

El 22 de julio del 2010, luego de que leyera una reseña que le hiciera Juan Carlos Recio a « Maldiccionario », cuaderno de Margarita Garcia Alonso, Margo Reina de Groenlandia, decidí crear en formato digital mi propia antología que recogiera las voces que habitan fuera de la Isla, sin importar razones -en su mayoría similares-. Para tal empeño abrí un blog unos días más tarde, que nombré de la única manera que podía: « Los versos que me cuadran en la diaspora ». Los dos primeros poemas publicados pertenecen a Margarita Garcia Alonso, la de Groenlandia, la Reina; y luego le sigue Joaquín Gálvez. Así, durante dos años, estuve posteando los textos de más de medio centenar de poetas que tan sólo uno de sus versos me cuadraban, y créanme que lo disfrutaba enormemente y además me proporcionaba una invaluable enseñanza. Gracias a todos los que están…


Huidas, de Margarita García Alonso

No me he hecho, me han hecho.
Goethe.

Huí de lo que representaba esfuerzo y sobre todo de esa ventana
donde vi pasar a Madame Bovary, al perro,
al descendiente de vikingo
con el pelo rojizo en las axilas.

Huí del óleo que da látigos a mi vientre,
envenena las manos y salta a los muebles,
se enmaraña en mi pelo como una legión de enemigos.

Huí del aguarrás que come iris, vista, desvelo

Huí de la cola de conejo que seca, mata, e impone
esta imagen de drogada que deambula
hasta el estante de cigarrillos negros.

Huí de la palabra que doma,
del frasco en que piensa la gente,
del murmullo que desmiembra si mi nombre no parece
en la sección de conocidos locales,
autorizados o negados poetas que chocan dientes
en el interior de pequeños envases donde depositan la herencia.

Huí del campo donde jamás asenté cabeza
en noche silenciosa, sin grillo, luna,
huí de donde perdí el gusto por la charla,
enfundada en botas de cuero rustico, enlodadas
por la marcha en el bosque, vi el reflejo
de todo lo que vendrá al humano.

Huí del barranco en el que solía ser Mer de la Manche
sin interesarme el último estreno.

Huí de mi apego a rumiar pasiones despiadadas,
huí de mi madre que cuenta el pulso,
desde la sombra me retiene en muchacha.
Huí de mi hija, huí pavorosa arrastrando el mantel,
la alivié de mi inútil presencia con mi
carreta desvencijada por los viajes que no puedo hacer
a cierta isla, y los largos inviernos.

Huí de las cajas repletas de cartas,
veinte años de exilio en sobres amarillos,
sellos de mariposas de un país que encierra
al Hombre en un friso que nunca acaba.

Huí del indolente, del acuchillador
con la herida redonda del ombligo
la tripa colgando, enredándose en los caminos.

Huí del pasajero incierto que toma vino
en la despedida aclaré que no hago promesas.

Huí de mí que era la muerte y la escasez
de recursos.

No existe aún una sola razón para quedarme.
Publicado 31st August 2010 por Denis Fortun
Etiquetas: Margarita García Alonso (Maldiccionario)

Cinco poemas de Margarita García Alonso en Signum-Nous

In AmiGos, Cuadernomar, Mis libros, prensa on 8 juillet 2016 at 9:48

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Cinco poemas de Margarita García Alonso en Signum-Nous

Signum-Nous
Junio 2016. Número 8

Cinco poemas de Margarita García Alonso

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Balada de la regente.

No he tenido que matar,

mis esposos han muerto

de viejos, de cáncer,

de exceso de droga,

no cuentan,

copié versos de muchos poetas

en la esquela mortuoria

insistí en los vivos: “vengan a casa,

copulen mientras duermo,

quiero despedir a mis esposos”

pero fue pretexto para fiesta.

Nadie sabe

a quién dedico textos,

si son míos.

Iré a quejarme,

nadie comprende que

en cualquier momento

suprimo la palabra humano.

Fertilizaré la cabellera

de los ausentes, cortaré cabezas,

siempre corto el pelo

a quien amo,

antes de que sea gris y apeste a

cocaína de novato

que perfora coños

y vende boletas de podredumbre.

Dejaos de celebrar

no escribo para entretener,

me suda la loca,

soy la puta sílaba,

sobre la goma pegajosa que ensucia

la hoja y deja un ciclé

semejante al culo de una perra.

Me voy a ver mis pastizales de vaca,

plastas de mi poder

soy I’ am

la que ha nacido para perder.

Diario del pájaro

I

Pájaros azules revolotean

la ausente primavera.

Exasperan de frío

cantan a los Hombres

creados para destruir

al bosque lujuriante.

Han construido casas

en la ciudad,

la rama, la piedra,

el pájaro estorban

a la ceremonia.

Sobre el montículo de basura

se reposan las aves.

Las migajas de pan coronan

la insolente yerba

donde el perro vive el infierno

de perseguir la bandada,

hasta convertirse en siervo

del Hombre que pregunta

si toda la vida estará

infestado de alas.

Le es prohibido al Hombre

despellejar los deseos,

y el Hombre chifla

entre edificios,

como un insulto

desgaja a las muchachas

que envían mensajes

a la ciega encerrada

en la caseta de la lotería.

Nada asusta más

que un pie suspendido

en la bronca de subsistir,

desanimado por ángeles

que han sido expulsados

de un jardín común.

Nada asusta más al Hombre

que el indigente,

cuando abre la boca,

deja de ser desconocido.

Estoy tras el trigo,

compongo melodías celestes,

que arañan el pecho

y ese hombre teme

que le confundan conmigo,

con este pájaro de paraíso,

que recompensa a los cazadores

que necesitan trinos.

II

Como antaño,

el hombre saca el auto,

que le convierte en jefe

afectuoso de la tempestad.

El trigo se aparta,

el hombre baja el rostro

hasta la rueda y aplasta.

En el viñedo, una tribu

de alcohólicos de pueblo

busca corazones secos

un grano de embriaguez

contra cualquier bondad

la yerba en trance

acaba de golpear

como si fuese un hacha

marchan desgajando

abrigos, carteras

desde el montículo,

los pájaros envían mensajes

a la ciega encerrada

en la caseta de la lotería

una verdadera afección

por el número

sostiene al destino

en el puesto de la ciega

escucho a los pájaros,

niego de cabeza,

si pudiera despellejarme

el deseo de hombre

estoy tras el trigo

que corta las frases

con ruido metálico

necesito un trino

necesito los pájaros azules

que revolotean

la ausente primavera.

L’ Uficcio Divino

Breviario de obligaciones

repetidas hasta el cansancio

deberes con causa desconocida,

donde pierdo casa, pierdo amor,

y me traiciona la angustia.

Oficio ordinario:

cuidar hermanos,

cuidar a ancianos,

cuidar a enfermos,

cuidar de los castigados,

cuidar la limpieza,

cuidar la bata,

cuidar los zapatos,

cuidar de escupir,

cuidar el himen,

cuidar cuidar cuidar

lo insano.

Vigilancia extrema

aunque no quiera faro,

como una autómata

respondo sí

presto, presto

mientras no descubran

que regreso

de un callejón sin salida,

me he convertido en junco

de tallo flexible

que traspasa la fe.

Decir, siempre decir sin

pronunciar discursos,

acariciar el gajo

como si fuese

el que salva del accidente,

disponer testamentos:

nada más ofrezco,

un canto breve

ilegal como una

flor muerta en el ramo

de una novia.

Dime si te soy fiel,

si he enrojecido tu nariz

cuando corro como bestia entre rieles,

si me alcanzas

donde el viento eriza a la oveja.

Dime si mi péndulo

te equilibra cuando dudas,

si puedes salir al sol

a leerme.

Yo enfilo pestañas,

una a una las deposito

en el pecho

para que se abra el ojo

del corazón

y bebas mis visiones.

Yo, la guardiana de vacas,

he perdido la sombra bajo

los manzanos.

En un bar holandés

He olvidado mi lengua,

escrupulosamente anoto

dispersas sensaciones

en un bar holandés.

Medianoche de efluvios,

pongo cara de maestra en papiros,

de neurótica correctora de

la Real Academia española,

cuando dicto leyes ortográficas

que solo retiene el barman

si me pagan el mojito.

Nadie se salva,

mi acento provoca

una catástrofe sexual.

Estoy esdrújula, confundo

canales con piscinas,

el puerto con alguna laguna,

el cigarrillo a la mano

por si se animan a tomar fotos.

Siento, eso sí, resiento,

gatos que maúllan

café que reverbera,

tripas que ronronean

vacas que no hacen ruido

pues están lejos y escucho

respirar a mi abuelo Gerardo,

la mecedora

donde mi abuela Luisa

teje al croché,

silencio

la mecedora chirría

-chirría no es poético,

dice Don pantalón

del oficio que me maltrata-

pues la mecedora de abuela

hace un ruido

poco poético,

como si pidiese

que regrese

pero ha muerto

y tampoco sé

cómo se dice

madeja que cae al suelo

-¿mina, explota, desarticula?-

Tras las rejas gritan

marchan, apoyan, manifiestan-

o simplemente ladran

los perros del rey.

La lluvia ácida en mi rostro,

no reconozco las calles,

el relámpago es solo un neón

de la casa de putas.

Me hace la vida imposible

esta libertad aparcada

frente a una banda

que repite buenas noches.

De todas las cosas

un cuerpo

un cuerpo sin nombre,

incapaz de extraerme

del cóctel de drogas

donde he olvidado

que soy vieja.

Tengo la impresión que este hombre

me ha conocido en todos los tiempos.

Es hora de abreviar la palabreja,

al menos que me prive de pecado y

decrete correcciones al escriba

-los que hablan se guarecen

donde escampa,

poco sufren el salpullido

genital de los academicistas-

Si le beso, todos los ruidos

dejarán de existir,

y le beso

sobre el lienzo difunto

de los pretéritos.

Amanece, las tulipas

bendicen mi bolsillo,

respiran el iluminado sudor

de esta criatura perfecta

que me ha penetrado

sin saber que se suicida

el Occidente.

Pero aún persiste el léxico,

la culpa , el abandono de mis muertos,

tan solo queda el olor de meadero,

el tufillo de orina que se escapa

e instala en mi nariz.

Apuntes meteorológicos de la herborista.

Cielo

Llueve sobre la playa de Deauville,

de la arena al casino una nube

se consuela con las sombrillas

que han decidido seguir cerradas

como si fuesen pájaros alicaídos

se posan en el cuerpo que sombrea.

Aire

Me han decepcionado los Hombres,

podré sembrar, recortar la pelusa

esperar el fruto

al ave que emigra

donde crece el verde,

la plantación infinita de eucaliptos.

Sol

Un rasguño en el acantilado

y aquel cuerpo germina.

Cultivos secos

Traza la ola su pirueta graciosa

desdibuja a la gaviota

que come en mi mano

las palabras no dichas,

escritas en papeluchos de puerto

donde me han prohibido la entrada.

Tiene el diente de perro el rojo

tinto de la sangre que beben

cuando me arrancan la piel,

y me bautizan loca.

Siembra milagrosa

La leche de florecillas

de bordura de mar,

en el gusto de su boca

que ensaliva mi lengua

mi lengua provocando la savia

de cien árboles airados.

Planta

La semilla encuentra el cause

en la barahúnda de la entrepierna.

Mala yerba

El hacha reposa junto a la tijera,

poda cuerpo, tala hoja

sobre el verde antiguo de La Mancha.

Ángel mío, sin ti soy un trapo de piel

que en nada se parece a la creencia,

el zurcido mal echo,

no tengo fuerzas para remendarme.

Las cosas leves caen pesadas en el alma:

te nombro y voy a morir esta noche.

Autor: Margarita Garcia Alonso
Margarita Garcia Alonso
Margarita García Alonso. Matanzas, Cuba. Periodista, poeta, y artista visual. Autora de diez poemarios, novelas y cuadernos de arte. Licenciada en periodismo por la Universidad de la Habana. En Francia obtuvo el Máster en Industrias gráficas. Posee numerosos premios de pintura, artes visuales y literatura. En Cuba fue directora del semanario cultural Yurumí y editora para Casa de las Américas. Dirige Editions Hoy no he visto el paraíso. Desde 1992, reside en Francia.

Poesía inédita de Margarita García Alonso en EFORY ATOCHA

In AmiGos, Cuadernomar on 26 octobre 2015 at 4:30
  • Poesía inédita

    de Margarita García Alonso

    by

    • 8 octubre, 2015 • Literatura Cubana,

    Margarita García Alonso,

    Poesía • 0 Comments

    Se ve Clarita-clarita

     

    “Se ve clarita-clarita el ave que en ese momento pasaba.”

    José M. Fernández Pequeño

     

    Escribo, escribo

    y  no ensarto la aguja

    desbocada

    -en el abismo el ojo-

    des-boca-da

    me parto  los dientes.

     

    Las palabras afloran,

    poco importa

    ser caballo o mendigo

    si piso una tierra

    que no me pertenece

     

    la tierra miedo,

    la tierra de nadie.

     

    Soy la que elije

    sacrificios

     

    frente a la puerta

    desnuda

    se acumula la nieve

    en noche intensa.

     

    Si  inclino la cabeza,

    si te  enseño  a trenzar

    desencadeno temblores

    en la pelvis de Cristo

     

    y vas a  lengüetear

    la piedra calcinada

    de tu  rodilla.

     

    La hija que  tuvimos

    nació del vientre de otra

    y he sido brutal

     

    una tras otra la angustia

    suda mares en mi cabeza

     

    si la avellana cae

    sobre la roca

    me dispersa en salitre,

    en  mínimas cuentas.

     

    Todo fue  hermoso,

    todo es hermoso

    desde el agua

     

    la superficie corta el aire

    se ajusta a concéntricos

    deslizamientos de moluscos

    y  en el fondo yace la piedra,

    el  corazón encercado por

    el río profundo de la memoria.

     

    Huele a niño

    no hay forma que despegue

    su camisa de mis ojos

     

    llegué  muerta a donde iba a morir,

    estaba  solo

    tan solo que podía confesarlo

    tomé  su mano

    en infinitas vibraciones

     

    se me han agotado los dedos

    de acariciar su pelo

    en  todos los vientos.

     

    La letra vale sangre

    en correos antiguos

    pero al nombrar

    te- ti- contigo

    monta el  reflujo gástrico,

    se desmantela el coxis,

    mi  hígado se ensancha

    de materias insanas.

     

    Fue en Madrid,

    no podíamos

    estar mejor

    que muertos

    a la salida del Metro

    en la hora fatal del atardecer.

     

    Cada espiral  repite

    incansablemente

    donde quedamos

     

    cada espiral  repite:

    alma de perra,

    ojos de perra,

    uñas de perra

    arrastrada en

     

    callejuelas

    donde olisqueé

    un sin fin de coincidencias

    con  las que acostaríamos

    a desconocidos.

     

    Todo es hermoso,

    un  pájaro picotea  su frente

    y el  tatuaje   se agranda

     

    queda el hueco

    a merced de las moscas

     

    cada verano caluroso

    la entrepierna

    forma aspavientos

    de riachuelo,

     

    y yo perra

    tras el hueso desprendido,

    la fractura  donde  la ciega

    nos  reúne

     

    en su bocaza

    somos pasto

    con  pavor a esparcirnos

    en el incienso

    de catedrales bordadas

    en el susto de  vitrales

     

    frente a devotas

    de rarísima pureza

    que depositan azucenas,

    galanes de noche,

    sobre un Hombre lacerado

     

    si respiramos

    si nos miramos

    el polvillo cae sobre el haz

    de luz de la matanza.

     

    A diario he matado

    en mi pecho

    el banderín de la masacre

    tiñe de rojo las nubes.

     

    Es hermoso como descienden

    las aves carroñeras

    como desciende

    la mano del mago

    a  la capa  poblada de bolsillos,

     

    retazos,   zurrones

    de lo que es

    cadáver de esperanzas.

     

    Es hermoso,

    la muerte  me sopla

    este desaliento

    con  más fuego que todos los fuegos

    de la creación del mundo

     

    te veo caer

    y no te sostengo,

     

    caes, caes, caes

    como caía su baba

    en mi bocaza de perra

     

    pero no temo,

    me acostumbré

     

    el  lenguaje choca

    en mi diente partido

    cada vez que escapa un tren

    de cualquier estación del universo

     

    una brizna de paja

    en mi boca

     

    tu semen en mi boca

    me convierte en simiente

    de cualquier   tribu nocturna

     

    en la  frívola ciudad

    escupo la noche

    junto al camión de la basura.

     

    Cada  amanecer pegados al  moho,

    relampagueando

    la violencia infinita

    contra el apestoso mundo.

     

    Y aún sin facciones eres hermoso,

    mi poro colorea el polen

     

    tijera en la mano

    deposito mujeres

    en  la cama de mi amado

    para que me convierta

    en  anti concepto

     

    luego  bordo iniciales,

    con  el profundo ardor

    que imita su plenitud

     

    iniciales que envío a Venecia,

    de una isla  a otra perdidas.

     

    En el filo del  vaso

    la sangre  colapsa

    cuando aseguro

    que  es perfecto.

     

    La tranquilidad de las nubes

    sostiene la tormenta

     

    circunciso la lengua

    si  creo / niego

    sobrevivir

    en  la catástrofe.

     

    Me enfrento a descabellados

    planes amatorios

    de pulgas en bibliotecas

     

    pero vale más la droga o la mirra

    que la sentencia

     

    mi  amor es  la sombra,

    el  ritmo desenfrenado

    que lleva al trance

     

    lejos  de la melisa que adormece

    la hora fatal  11

     

    -nadie repita once

    o caen muertos             a ras cielo-

     

    La tinta que grabó

    el brazo de mis antepasados

    renace en  la biblioteca de Praga

     

    dos lanzas atraviesan

    mis costillas,

    el pretérito  cíclico

    tasajea al planeta

    con  hilos de acero

     

    las familias se arrastran

    en el fango de las fronteras,

     

    los niños avientan

    caballos de miedo

    mientras  ululan las sirenas

    que  detectan humano

     

    en el bosque,  abedules

    de corteza  blanca

    reflejan la dimensión

    donde serán otros

     

    Todo es hermoso y queda atrás,

    hasta mi vida.

     

    II

     

    En mi nombre,

    a partir de este instante,

    los Hombres destruirán

    cartas de racionamiento

    pasaportes, números de espera

    filas de espera, diplomas,

    cualquier  identidad

    que limita.

     

    Pronto partiré,

    -mas estoy sana y  fuerte-

    mi paso ha sido

    una infinita  despedida,

    de una brevedad sospechosa

     

    mientras canto crecen

    plantas del paraíso en tu frente,

     

    la fruta del placer

    roza con la

    partícula insumisa

    el todo  oculto

     

    bajo  la  borrasca del verano

    los   niños saltan

    a ventanas trazadas con cal

     

    en el pavimento

    ventanas que conducen

    a corredores  salpicados de galaxias

    que encuentran  redención

    en  la poesía.

     

    Cae la  lluvia

    al amanecer, al mediodía, en la tarde

    en todas las plazas depositan

    la patética  individualidad

    llamada Ser.

     

    Y yo en la fuente equivocada,

     

    -la fuente no es  donde caes,

    es el vientre

    inundado de  sangre

    que  te envuelve-

     

    he estado lejos

    como  un puntero filoso,

    reducida a  un soplo

     

    mi único amor se expande

    en una onda atómica

    e irradia  a  los pájaros

    que detienen  su   graznar.

     

    Mi ojo en su ojo

    descontrola el universo antiguo,

    inventa un orden

    donde no me responsabilizo de nada

     

    mundo ajeno

    licuado  en  la saliva

    que  meo  contra- muros

    para que no se apoderen

    de mi corazón

     

    tapizo  calles, barro  el océano,

    despierto húmeda

    por el rocío  de alcoholes

    de plantas maceradas

     

    y reaparezco  en la yema de tus dedos

     

    -esta mancha no es  la tinta

    de mis absurdos escritos –

     

    es mi vagina  que destila

    como si estuviese de paritorio

    la sofisticada

    leucemia del totalitarismo.

     

    La  vejez en mi cara

    cuando  te  lego:

    me   han usado

    en  el experimento humano,

     

    pero mi caso se ha  perdido

    en los archivos de inteligencia

    de una dictadura

     

    no puedo regresar a casa

    no puedo regresar  a mi madre

    que  amamanta

    a una paloma helada .

     

    Seré en eternidad  la  ausente,

    que fabrica  bálsamos

    sobre  una  pira de  libros

    mientras escribo

    esta camisola  que  lees

    protegido en el zurrón de  mamá

     

    envuelto ,

    como cuando eras niño.

DOS POEMAS DE MARGARITA GARCIA ALONSO en La Balsa de la Musa El blog de Armando VALDES-ZAMORA

In AmiGos, Cuadernomar, Margarita Garcia Alonso on 22 octobre 2015 at 11:35

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2 mars 2014

DOS POEMAS DE MARGARITA GARCIA ALONSO

LA DEL VELO 

Yo voy con el velo a todas partes

y regreso con el velo y una manta a casa.

En el índice, el dedal

acoteja manzanos bajo un cielo

desesperado de grises

que desde el faro,

sobre toda la Normandía,

promete rasgarse.

En el bolsillo, un libro descarnado

me adentra en el país que huyo.

Un libro que crece

como una flor carnívora

se alimenta de mi matriz

y mancha de rojo coral a la paja.

Coral que en el puerto

convierte el dique en isla

a merced de mi velo,

de mi encierro sin éxtasis.

Liviana como una tablilla

de copos de trigo

suspendida sobre la cabeza

como un viejo manuscrito

prometo derrumbarme en polvo

de todo lo que falta.

 

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OFICIO AGUADOR

El aguador está para repartir sorbos de fama,

la sed es inmensa, la aridez aplana

la callejuela donde tarda la primavera.

Viene de muy adentro la nieve que quema

he leído a Maupassant, Rilke,

Rimbaud , Céline,

a cuanto buen francés, chino, japonés,

inglés, español de letras

supo antes que no alivian.

Me he sentado en sus camas

he tocado sus puertas,

me he inclinado en la ventana

que da al Sena

y he llorado por Hugo,

quien escucha a su hija

ahogarse frente

a los granos de tulipa

que viene de sembrar.

Me he apoderado de energías

que deambulan en aposentos normandos,

energías que destruyen la cuerda

con que el jardinero traza

un sendero de helechos bifurcado,

a prueba de racionalidad.

Van a repartir versos,

inspirados en inviernos

que se repiten como trenes de carga,

año tras año amaestran al Hombre.

Ahora mismo el puntero escribe nieve

como si degollara un toro,

con la destreza de un soldado

que se da a la lírica.

La sangre en el recipiente

huele a crimen mal pagado.

Si se me escapa la gota que mancha

la gota que salva de la sed,

de la esencia de la muerte

arrastro un coro de niños al

oficio del domingo

pero me da por repetir salmos

hasta que escampe.

Me consuela pensar que

si llega a ultramar este texto

podrán traducir la soledad,

podrán traducirme,

ya acepto

que no hablamos la misma lengua.

La campana de la iglesia

de Santa María de Le Havre

llama a los sedientos

han cortado flores en jardines orientales

han adornado el altar con encajes antiguos

la mano se desliza del bolsillo

a la jarra anunciadora de líquenes

putrefactos y todo en medio de escalones

que ascienden a una línea divisoria del vitral.

El vagabundo a la puerta del templo,

el sin techo en la palizada de Europa

duerme en el canto donde reparten,

como si fuese porción bestial,

la nota del ángel,

como si pudiesen abaratar la hambruna

y convocar tras el meadero público

una súbita caída de vino a tropel.

No hay mérito en vivir en esta cuadra del mundo

no hay mérito ni imaginación cuando cuento

lo que regala mi calle pues

el sordo organillero de la iglesia

machaca con sus pies el instrumento

y en cada pestañeo el mendigo alza la nota.

Estoy en la fila, siempre he estado en colas

que avanzan como culebrillas por comida,

por ropa, por papeles,

por los poetas muertos

sin inventar el himno que me salve

 

de esta visión apocalíptica.

Del poemario, El centeno que corta el aire, Betania, 2013

 

Ilust: Margarita García Alonso, Destination Paradiso

tres poemas de Margarita García Alonso en Sub URBANO

In articulos, Cuadernomar, prensa on 20 août 2013 at 9:47

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SUB URBANO revista

Los poetas nunca pecan demasiado

 

 

 

Muchos se imaginan que conocen a Margarita García Alonso, o como suele llamarse en Facebook, Margó Reina de Groenlandia. En realidad nadie conoce verdaderamente a la escritora, poeta,  periodista, y artista plástica que esconde su sonrisa cubriéndola con su mano, y que se protege con una coraza de sargazo de ese nuevo mar que ya no es el caribeño de su infancia, ese mar frío y lejano que le ha tocado vivir en la Normandía.

En realidad Margarita es una incansable artista que lleva años construyendo una obra. Una artesana de las letras, de la plástica; que incluso ha publicado a varios poetas en sus Ediciones Hoy no he visto el Paraíso con grandes limitaciones como suele pasarnos a todos.  Falta de apoyo económico es solo el comienzo de una larga lista que nos acecha. Sin embargo esta matancera trasplantada a un mundo totalmente ajeno a sus raíces ha sobrepasado muchas carreras de obstáculos creciéndose ante cada situación y vertiendo cada experiencia en su amplia obra.

Esta ventana que me regala la revista Sub-Urbano al mundo es un lujo para mí. Un lujo de poder mostrarles a los poetas que admiro, a los que me hacen decir… me hubiera gustado escribir esto…y mi admirada poeta Margarita García Alonso a diario me sorprende con un verso, con una imagen, con un suspiro que tiene una dimensión grandiosa…y vuelvo y repito…

Margarita, me hubiera gustado escribir esto.

 

Oficio paciencia

Cuento los fósforos,

he de entretenerme hasta que pase

la nevada,

con los que han perdido cabeza

levanto palizadas

contra  la tormenta.

Escucha, no son los elementos

que golpean la ventana

es esta furia que desata en mí

la huida de mi isla,

es esta furia la que me apaga.

Estoy contando fósforos

voy por tres cajas

dos con cabezas rojas,

una de muertos,

y no me equivoco.

Oficio despedidor de horas.

He escrito  poemas en un papelucho,

he garabateado  en el borde,

más estrellas que todas las de la vía láctea

y sigo

como ciega

en la noche

en que  murió mi padre.

He quedado ausente, como si me hubiesen

otorgado visa para la niebla.

Me queda pan, aceite, olivas y vino barato.

Puedo inventar  una vida de huérfana,

tengo tiempo, no llego y si llego

no pueden reconocerme.

Oficiado aguador

El aguador está para repartir sorbos de fama,

la sed es inmensa, la aridez aplana

la callejuela donde tarda la primavera.

Viene de muy adentro la nieve que quema

he leído a Maupassant, Rilke,

Rimbaud , Céline,

a cuanto buen francés, chino, japonés,

inglés, español de letras

supo antes que no alivian.

Me he sentado en sus camas

he tocado  sus puertas,

me he inclinado en la ventana

que da al Sena

y he llorado por Hugo,

quien  escucha a su hija

ahogarse frente

a los granos de tulipa

que viene de sembrar.

Me he apoderado de energías

que deambulan en aposentos normandos,

energías que destruyen la cuerda

con que le jardinero traza

un sendero de helechos bifurcado,

a prueba de racionalidad.

Van a repartir versos,

inspirados en inviernos

que se repiten como trenes de carga,

año tras año amaestran al Hombre.

Ahora mismo el puntero escribe nieve

como si degollara un toro,

con la destreza de un soldado

que se da a la lírica.

La sangre en el recipiente

huele a crimen mal pagado.

Si se me escapa la gota que mancha

la gota que salva de la sed,

de la esencia de la muerte

arrastro un  coro de niños al

oficio del domingo

pero me da por repetir salmos

hasta que escampe.

Me consuela pensar que

si llega a ultramar este texto

podrán traducir la soledad,

podrán traducirme,

ya acepto

que no hablamos la misma lengua.

La campana de la iglesia

de Santa María de Le Havre

llama a los sedientos

han cortado flores en jardines orientales

han adornado el altar con encajes antiguos

la mano se desliza del bolsillo

a la jarra anunciadora de líquenes

putrefactos y todo en medio de escalones

que ascienden a una línea divisoria del vitral.

El vagabundo a la puerta del templo,

el sin techo en la palizada de Europa

duerme en el canto  donde reparten,

como si fuese porción bestial,

la nota del angel,

como si pudiesen abaratar la hambruna

y convocar tras el meadero público

una súbita caída de vino a tropel.

No hay mérito en vivir en esta cuadra del mundo

no hay mérito ni imaginación cuando cuento

lo que  regala  mi calle pues

el sordo organillero de la iglesia

machaca  con sus pies el instrumento

y en cada pestañeo el mendigo alza la nota.

Estoy en la fila, siempre he estado en colas

que avanzan como culebrillas por comida,

por ropa, por papeles,

por  los poetas muertos

sin inventar el himno que me salve

de esta visión apocalíptica.

Margarita García Alonso (Matanzas, Cuba). Periodista, poeta, y artista visual. Licenciada en periodismo de la Universidad de la Habana.  Master en Industrias gráficas- creación, paginación y videos, en Fodeno, Francia.  Ha publicado los poemarios Sustos de muchacha, (Ediciones Vigía, 1988), Cuaderno del Moro, (Editora Letras Cubanas, 1990).Maldicionario,  Mar de la Mancha,   L’aiguille dans la pomme,  La costurera de Malasaña, y Cuaderno de la herborista en Editions Hoy no he visto el paraíso, donde publica, además, el primer libro ilustrado sobre la obra de José Lezama Lima: Lezamillos habitados; las novelas para niños: Garganta, y Señorita No y señora sí. Y las novelas: Amarar, (también publicada en Ediciones El barco ebrio, 2012.) y La pasión de la reina era más grande que el cuadro, 2012. Ha obtenido numerosos premios en concursos literarios y otros tantos como pintora. Su obra se encuentra catalogada dentro del Patrimonio de arte contemporáneo de la Seine Maritime, y facturada en la colección « Spotlight on France », de Satchi Gallery On Line, por la curadora Rebecca Wilson. Laureada en la Taberna de poetas franceses, y publicada por “Yvelinesédition”, en Marzo 2006. Creadora de Editions Hoy no he visto el paraíso, donde ha  editado poemarios a David Lago González, Alberto Lauro, Sonia Díaz Corrales, Odette Alonso, Juan Carlos Recio, Pedro Assef, Maya Islas, Carlos Augusto Alfonso,  Jesús Díaz y ensayos a Javier Guzmán Simón. Reside desde 1992 en Francia. En Cuba fue directora del semanario cultural Yurumí y editora de Casa de las Américas.

© 2013, Manuel A López. All rights reserved

 

 

 

 

Margó Reina de Groenlandia ·  Mejor comentarista · Trabaja en Herborista

Gracias a la revista SUB URBANO y al poeta Manny Lopez por esta columna donde he recibido tan buena vibra y calor humano.

Beatriz M. Frankquez-Nodarse

A la noche voy a leerla. Ahora ando de nuevo poco por facebook.. pero leere el articulo este!. Muchas cosas buenas para ti!.
Responder · 2 · Ya no me gusta · 16 de agosto a la(s) 16:35
 
 
 

 

Me desperté durante tres años con un gato que me acariciaba, se llamaba Wiczy.

In Cuadernomar, fotos on 9 septembre 2012 at 11:30

Me desperté durante tres años con un gato que me acariciaba , se llamaba Wiczy. Estuve en su nacimiento y le di nalgaditas para que respirara. Si me ponía triste, Wiczy saltaba a mi pecho, ronroneaba.

Hasta que enfermé de un amor inmenso por un jinetero cubano, de los que no respeta ni a sus compatriotas. Cuando me preparaba a seguir a este príncipe de la mentira, a quitar todo por vivir a su lado en Madrid, una pareja de amigos se empeñó en guardar a mi gato; normalmente cuando viajo la guardiana del edificio los alimenta, en plural porque vivo con Mimi, la mama de Wiczy.

Insistieron tanto que acepté, se llevaron a Wiczy a la fuerza, a su casona de inmenso jardín , donde lo soltaron. Mi gato extrañaba y se fugó en minutos.

 Durante quince días de la lluviosa primavera del 2006 recorrí el bosque de Montgeon, todas las calles de la ciudad hasta el mar y no le hallé. Estos amigos que le cuidaban no movieron las nalgas del canapé porque, en definitiva « era un animal ».

Wiczy era mi niño. No podia postergar la partida y me fui a Madrid donde lloré meses. Le escribí poemas, puse affiches, e inundé los sitios de « búsqueda » en  francés con la descripción . No tuve respuestas.

 Fue en el verano del 2006 cuando perdí el gato

y bajo la lluvia busqué su maullido.

En el bosque normando, envuelta en sombras,
deposité un platillo de leche y vigilé
siete noches seguidas a la vieja de la casona.

Pongo a consideración mi caso: 
es en el lado izquierdo que el vaso roto invoca
a la escama que desciende al pie
y me brusca el vientre donde escarban hormigas.

Yo tuve un hombre,
nada le era suyo, 
le inventé del gemido 
hasta el poro que cierra.

Pero tuvo éxito, engranaba 
palabras zurcía la creencia.

Durante años fui su puta
me inventé humana 
y nada me pertenecía
-del aire hasta el pulmón-
sonaba hueco.
Pero tuve éxito: colmé 
el exceso y la demencia.

No le faltaría razón: el resto ha sido 
de una humillación tremenda.

Estoy dispuesta a emprender el mismo viaje 
aunque el viento barra las callejuelas
y oculte al animal en cualquier parte.

Pasó entonces la catástrofe amorosa, un fin de semana en que el mancebo que me humillaba partió a fumar porros a la Sierrita, desperté subitamente, había dormido tres años con un rabioso callejero, que arañaba hasta cuando miraba y rompí con aquella pesadilla amorosa, regresé a Le Havre, donde pensaba morir. 

Pero el invierno del 2011, Wiczy regresó, muy delgado y salvaje. Regresó a los bajos del edificio donde vivo. Es la única persona a quien he traicionado, con quien no tuve palabra ni alma, y regresó .

 No quiere volver a casa, me responde por su nombre secreto « Bubu ». Nos damos cariños y todos los días le llevo su plato, su taza de leche, una manta, agua, le curo, pero tiene miedo de encariñarse y que le abandone otra vez. 

Este es el salvaje Wiczy del garaje , le amo porque es libre, como quisiera ser.

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mis diarios íntimos a la basura 1990-2012

In Cuadernomar on 9 septembre 2012 at 10:37

 

mis diarios íntimos a la basura 1990-2012
Acabo de tirar cuatro sacos de basura de los grandes con las libretas íntimas donde con letra minúscula apuntaba desde 1992 hasta ayer, cuanto detalle me sucedía, desde ir a comprar el pan hasta cuando me bajaba la menstruación, los amoríos , e ilustraciones erráticas.

También han partido las fotos de quienes no me importan y estaban frente al lente, las invitaciones y afiches a mis exposiciones, los recortes de periódico con críticas, y cuanto arrastraba de ego.

Siempre pensando en qué podía hacer mi hija cuando me vaya, con toda esa inútil vida pasada de exiliada. No sé que extraño mecanismo se mete en la cabeza que te dice de guardar estas cosas, si en vida no le interesaste a persona, realmente hay que tener un ego desmedido para imaginar que puedan ser importantes para alguien.

A la mierda. Bon débarras!

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nuevas en el reinado

In Cuadernomar, gra-sofismos on 5 juin 2012 at 9:29

 

ahora es esta…

 

En el koljós – Колхоз- donde vivo -se empatan las ramas

In Cuadernomar, fotos on 6 avril 2012 at 8:05

La estación de trenes, Cours de la République, al fondo el tunnel, a la derecha mi barrio.

En el koljós – Колхоз- donde vivo -se empatan las ramas del futuro Tramway. Ya se puede pasear por algunas aceras, muchos pequeños comercios no han soportado los meses y meses de trabajo y han cerrado y se puede conducir si tienes la agilidad de no panicar cuando te enfrentas con la monstruosidad de un aparato. Todo en la absoluta discreción del vecindario que soporta cualquier penuria, desastre, o inconformidad, pues están muertos. Son descendientes de la II guerra mundial.

Le Havre Tramway.

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Ha muerto Luisa Valero Valero.

In Cuadernomar on 3 novembre 2011 at 9:01

Ha muerto mi abuelita Luisa Valero Valero . Ha muerto mi universo, la infancia, su voz y gestos para detenerme al bordo de la cama, para que no saltara a los vacíos. Ha muerto en el Km 101, en la colina donde tejía manteles, vestidos, pañuelos y las olas de la bahía de Matanzas. Quizás tejiera también las nubes, mis pestañas y todas las palabras que he pronunciado, impregnadas de los genes caprichosos, cabezones de mi natura. Se fue dormida, soñando con Gerardo Sabas quien repartía leche en un carromato por la ciudad, y le esperaba con un ramo de romerillos. Ella no faltó jamás a la cola del pan, consoló y alimentó hasta el ùltimo. Las mujeres de casa son la familia. Ella no vio mis cuadros, no leyò mis poemas,  yo no la ayudé, ni le dije adiós.

A muerto la dueña de los calderos, la que espantaba el tizne con sus ojos azules; ha muerto Luisa Valero Valero , noble dama, la reina abuela, abeja de mi miel.

Estamos desconsoladas, mi hijta Laura y yo.

Fue ayer, miércoles 2 de noviembre, a las ocho de la mañana; la enterraron a las tres.