Lamarga

Archive for the ‘pinturas’ Category

Portada y portafolio Margarita García Alonso, revista DELATRIPA, México, junio 2017

In AmiGos, Margarita Garcia Alonso, pinturas, prensa on 11 juin 2017 at 12:43

18738636_315416942225475_60160079928929079_orevista delatripa: narrativa y algo más. Con el trabajo visual de Margarita García Alonso.

 

Margarita García Alonso (Matanzas, Cuba, reside desde 1992 en Francia ) Poeta, periodista y artista visual. Autora de poemarios, novelas, cuadernos de arte, pinturas, creaciones digitales y animados. En Cuba fue directora del semanario cultural Yumurí y editora de Casa de las Américas. Dirige Editions Hoy no he visto el Paraíso.

Expo en Italia: »Ecco il tuo posto « / « Aqui tienes tu plaza » 2015 Margarita García Alonso

In Margarita Garcia Alonso, pinturas on 19 janvier 2017 at 6:34

16114293_1218800918209392_7884104290972791087_n

Elba, the Napoleon Experience
Titolo :« Ecco il tuo posto « / « Aqui tienes tu plaza »
2015 Margarita García Alonso

Dimensioni : A4
Tecnique: collage, acrylic and pencil on cardboard
Submission from , Le Havre,France con Margarita Garcia Alonso Donato Grieco Maristella De Giuseppe

Tema Nel 2014 si è celebrato il bicentenario dell’ultimo anno vissuto da Napoleone ancora come protagonista della storia d’Europa, tra il 1814 e il 1815, tra l’esilio elbano e l’epocale disfatta nei pressi del villaggio belga di Waterloo, ed si intende celebrarlo con una chiave diversa dall’iconografia corrente dell’imperatore, solitamente legata alla sue imprese militari, o al suo autoritarismo progressista: tale chiave è il viaggio e l’esperienza ad esso legata. In un’epoca dove il viaggio “turistico” era già appannaggio di grandi intellettuali, scrittori, ed artisti, Napoleone usa le campagne da lui stesso ideate, come spedizioni alle quali potersi aggregare, con tutto l’interesse per i luoghi e le genti, che il suo spirito brillante poteva nutrire. Attrezzato, come un comune viaggiatore contemporaneo, di tenda – famosa quella per il suo acquartieramento durante le campagne militari –, e qualche buon libro – era sempre accompagnato da una ben fornita e selezionata biblioteca –, già prima di farsi incoronare imperatore aveva viaggiato in tutta la Francia, attraversato l’Italia, visitato Malta, l’Egitto, e la Siria. Prima della fine delle sue imprese, avrà calcato le terre dalla penisola iberica, gli infiniti spazi russi, e tutta l’Europa che vi è nel mezzo. L’Elba, e la sperduta isola atlantica di Sant’Elena, fanno di lui sicuramente uno dei più grandi viaggiatori della storia, capace di conferire un fascino particolare ad ogni locanda, dimora, reggia o castello, ove abbia messo piede, anche solo per una sosta, tanto da meritare in ciascuno di questi posti una epigrafe in ricordo del suo passaggio. Con gli occhi curiosi di un conquistatore non distruttore, ripercorriamo le distanze che il viaggio può far percorrere nell’immenso spazio dell’animo di chi lo compie. Molta letteratura della seconda metà del ‘700 è caratterizzata dai racconti di grandi viaggiatori, viaggi effettuati non per dovere o per lavoro, ma per puro diletto della scoperta o di semplice conoscenza di luoghi che si ritengono esotici finché non li si è visitati e visti coi propri occhi. Elba the Napoleon Experience®: Mail-art. Il secondo progetto, che è stato in realtà il primo che AB-OUT ha ideato nel Agosto del 2014, utilizza come forma di espressione artistica la mail art, pratica artistica dell’avanguardia storica, che consiste nell’inviare per posta a uno o a più destinatari cartoline, buste e simili, rielaborate artisticamente. La mail art è contemporaneamente il messaggio spedito e il mezzo attraverso cui è spedito (arte postale). Questo genere artistico si presta perfettamente al tema del viaggio. Il progetto nasce dall’idea di operare la rigenerazione urbana esperienziale attraverso l’idea del viaggio come una metafora della propria concezione di vita. Ogni artista secondo il proprio vissuto e secondo il proprio locus, espresso attraverso simboli linguaggi e tecniche libere e differenti, creerà delle mail art legate al tema del viaggio, dell’isola d’Elba, e di Napoleone. Dopo il termine stabilito per il ricevimento delle cartoline, sarà allestita una mostra di mail art itinerante sull’isola d’Elba ed in luoghi di importanza storica o culturale in giro per l’Europa legati a Napoleone sempre sotto la direzione artistica degli architetti ideatori e curatori del progetto Donato Grieco e Maristella De Giuseppe e del gruppo AB-OUT. Pagina Facebook del progetto “Elba The Napoleon Experience

Creaciones visuales #‎Margarita‬ García Alonso

In gra-sofismos, Margarita Garcia Alonso, pinturas on 2 novembre 2016 at 12:29

01-animation

Margarita‬ García Alonso pinta poesía, la materializa, le da color y texturas

In AmiGos, Margarita Garcia Alonso, pinturas, prensa on 30 octobre 2016 at 12:46

01

02

03

Por

Juan Carlos Cuba Marchán, Madrid, Communauté de Madrid, Espagne

Os invito a conocer a las muchachas de ojos tristes y a las pequeñas bestias que componen los otros poemas, los pintados, de Margarita García Alonso en su blog de Tumblr

Poemas donde el verso es pincelada y desarraigo, la pintura de Margarita García Alonso es dura y amarga y también ingenua casi infantil, llena de personajes reconocibles en nuestro recuerdo, en nuestro acervo, cuenta esa fábula de la que todos somos protagonistas y a la vez espectadores extrañados que vemos y nos vemos en sus cuadros desde esa resonancia que tienen las cosas cuando las miramos desde muy cerca o desde muy lejos.

Nuestra Reina de Groenlandia pinta poesía, la materializa, le da color y texturas y si me dejáis soñar tiene el olor de Matanzas lejana en el tiempo y en el espacio.

9no número de Signum Nous _Margarita Garcia Alonso. La maravillosa duda. Una reseña de Jorge Tamargo

In AmiGos, pinturas, prensa on 28 août 2016 at 8:51

margarita

9no número de Signum Nous _Margarita Garcia Alonso. La maravillosa duda. Una reseña de Jorge Tamargo

Margarita Garcia Alonso. La maravillosa duda. Una reseña de Jorge Tamargo

Quienes la conocemos, sabemos que Margarita García Alonso, además de escribir poesía de alta calidad y editar libros para la inmensa minoría, pinta; o, por decirlo más ancha y precisamente: compone escenas que alegran los ojos a los inquietos, en la misma medida que los importunan a los remolones. Y es que Marga (perdonen la economía nominal, que nada tiene que ver aquí con el colegueo barato) lleva muchos años decorando la cabaña donde vive el mismísimo porquero de Agamenón; dando razones al célebre mozo para que sostenga su higiénica duda con relación a la Verdad.

Jamás tuvo Marga una vocación analgésica. Es la madre de un bestiario muy singular (todo “bestiario es una revisión de la condición humana partiendo de la condición animal…”, nos dice Piñero Moral) con el que previene a su cliente-pupilo frente a cualquier vademécum doctrinal, también en las artes plásticas. Sus composiciones son un remedio eficaz contra la fascinación aristotélica. Su obra toda es un verdadero cajón de sastre para los locos de este mundo: los que dudan, quiero decir, los de atar; no los sobrecargados de certidumbre, que, con nuestra cómplice indolencia, y como se diría en el barrio donde nací: andan sueltos y sin vacunar, pontificando en las cátedras y las tribunas de ese otro mundo tan ajeno al arte.

Hablo de una autora que escucha el estruendo provocado por el Edificio mientras se desploma, y, lejos de obviarlo, lo graba; lejos de atenuarlo, lo amplifica. Con ese ruido, no obstante, sustenta la cabaña de su protegido: entretiene los cimientos de barro con un sonoro, pero divertido y fructífero, no sé. ¿Cómo?

LA VETA SURREALISTA

Los más ortodoxos surrealistas del XX representaron en estado de vigilia, o eso dijeron, la parte que lograron retener de los sobresaltos que padecían durante el sueño. Yo no lo creo del todo, pero aceptémoslo para no introducir aquí un problema que nos distraiga. El caso es que, de esa manera, pretendieron sustraerse a cualquier atisbo de control racional sobre su obra. Los surrealistas emergieron entonces como “artistas puros”, porque su movimiento, cual cándida estela del psicoanálisis, fue siempre de la subconsciencia a la consciencia, nunca en sentido contrario.

Bien, la aparente digestión de la Primera Gran Guerra por la vía de un arte-laxante que no sacaba la cabeza de la caja negra, al parecer no fue posible tras su gravísima réplica. Occidente no pudo digerir el colmo y la consecuente caída de la modernidad, (“todo lo que llega a su apogeo comienza a declinar”, decía Abd Allāh) cerrando o entornando de nuevo los ojos tras la toma de Berlín por los aliados. Los delirios imperiales alemanes y soviéticos, de muy distinto signo que los anglosajones, y la respuesta de estos últimos, menos alucinada pero igualmente beligerante, impidieron echar otra vez la capa sobre la caja de cristal. Todas las tendencias artísticas acentuaron el pathos, y creyeron compensarlo, acaso esconderlo con el uso (y abuso) del logos. La mayoría de ellas optaron entre lo patético y lo razonante, otras fueron sometidas a una latencia más o menos vigente. La abstracción se hizo expresionista, (que no al revés, como su nombre sugiere) el cubismo se tornó a ratos discursivo, el surrealismo quedó arrinconado, el dadaísmo abandonó la escena; sólo el realismo socialista se mantuvo en sus escuetas casillas; y antes de que pudieran llegar el refresco pop o la hamaca postmoderna, surgió el llamado arte conceptual. Nunca más los surrealistas, ni siquiera los que son tan incorregibles como Marga, pudieron trabajar al margen de semejante influjo.

Y como desde entonces ya no vale cerrar tramposamente los ojos para espantar a la pertinaz vigilia, Marga sueña con los suyos abiertos. Su obra tiene una clara veta surrealista, pero dista mucho de limitarse a lo que retiene la almohada. Su discurso no es sólo formal, no sólo regala forma a sus ensoñaciones, sino que está atravesado por una línea conceptual, que, en algunos casos, llega incluso a remedar el horizonte. Es normal, o al menos comprensible: ningún gorrión puede vivir, como gorrión, mucho tiempo en un gallinero. ¿Es Marga una artista puramente conceptual? No. ¿Es una artista puramente surrealista? Tampoco. Si el porquero de Agamenón preguntara por la génesis de la obra que ella estampó en el techo de la cabaña donde duerme, Marga le respondería: ―Es más que un sueño soplado y menos que un sueño razonado. No es gaseosa ni sólida… ¿Una invitación al juego…? No sé… ¿Y entonces?

LA CORRIENTE LÍQUIDA EN EL CAUCE POSTOMERNO

Joaquín Esteban Ortega ha dicho: “la clave de este asunto [el carácter inaprensible del arte postmoderno-líquido] se encuentra en la desontologización de la obra a favor de su conceptuación.” O sea, la obra que renuncia a ser para representar un concepto, y se convierte en mera noticia del concepto representado. ¿Hay algo más impropio para la obra de arte que un concepto, ya no sólo presente en su fórmula genitora, sino también suplantando su fin? Pero, si el arte líquido (Bauman) surge de una transitoriedad determinante, de un substrato social también líquido, en continua mutación, opuesto al que permitía, o más aún, demandaba, la sociedad egipcia, ¿qué tipo de concepto debe sustentarlo, si no ese que se derrame con igual laxitud, ese que, apenas haya alcanzado su aparente forma, sienta la urgencia de trans-formarse?

Sometido a semejante sobrexcitación conceptual y formal, el hombre postmoderno no es capaz de imantar sus ripios. Se cargó de pasado, colocó la razón en el sitio inadecuado, delegó en la estética académica (los estetas) el arbitraje de su relación con la naturaleza, se puso en manos de la ciencia experimental y la tecnología; y ahora no parece merecer la belleza si no sometida a una liquidez simétrica a la suya propia. Porque, según Schiller, realmente “bella […] es aquella forma que no exige ninguna explicación, o bien aquella que se explica sin concepto.” Además, se pregunta y se responde el genio alemán: “¿Por qué cada uno de los griegos puede erigirse en representante de su tiempo, y no así el hombre moderno? Porque al primero le dio forma la naturaleza, que todo lo une, y al segundo el entendimiento, que todo lo divide.”

Así que tenemos un tiempo líquido (cuasi forme, por no decir informe), un arte también líquido, cuyo estado, unido a su extrema conceptuación, lo hace prácticamente inaprensible; y el artista postmoderno, hecho pedazos por “el entendimiento, que todo lo divide”, persiguiendo una belleza que se ajuste a circunstancias tan problemáticas… Y ahí aparece Marga con un surrealismo transido de postmodernidad, con esa tara conceptual inevitable, pero también con un salvavidas maravilloso: la locura y su consecuente duda sobre la Verdad. Marga se deja llevar por la Duda. Se monta un rollo cuántico que avala su relativismo y permite obrar a sus fantasmas. Según Corinne Enaudeau, “el hombre racionalista, con espíritu de sistema, que ve la unidad de las ideas incluso antes de que hayan nacido, nunca inventa nada. La flema del genio consiste en dejar hacer al extravío, dejar que se tejan las analogías, dejar que se multipliquen los espectros.” Eso hace Marga. La traza conceptual y sistémica logra atravesar e intoxicar su veta surrealista, pero no extinguir la locura que ventila su aparente irracionalidad.

¿Y la belleza? Como bien dijo Hume: “la belleza [por más que se piense] no es una cualidad del círculo. No reside en ninguna parte de la línea cuyos puntos son todos equidistantes de cualquier centro común. Es sólo el efecto que esa figura produce sobre una mente, cuya particular fábrica o estructura la vuelve susceptible de tales sentimientos.” El círculo parecerá bello a la mente aristotélica que se regocija con la Verdad-Una-Toda-Inmóvil-Imperecedera. La malla infinita y cuántica parecerá bella a quienes vean esa Verdad como una leyenda convenida, débilmente asida a sus mutantes nudos. Sobre todo para estos últimos, trabaja Marga: para los locos que mantengan muy activos los canales sensibles y desistan de buscar en sus obras, sólo, la quinta pata al gato: la discursiva… Si el porquero de Agamenón preguntara por la esencia de la obra que ella colgó en la cara interior de la puerta de su cabaña, Marga le respondería: ―Es más que mentira prescindible y menos que mentira imprescindible. No es gaseosa ni sólida… ¿Una invitación al juego…? No sé… ¿Y entonces?

CODA PARA LA RESIGNACIÓN Y EL DISFRUTE

Para qué tanta pregunta? “Por raro que sea el modo con que el mosto se agite, siempre acaba por contener más o menos vino.” (Goethe). Marga agita su mosto de manera que el vino resultante plazca a los locos de su tiempo. Y junto a ellos, mientras beben entretenidos, suelta a sus bestias polivalentes donde “todo el espacio juega con el grito ¡No sé!” (Mallarmé) Un grito femenino, sí, que en el caso de Marga es lanzado con una sobreabundancia que a veces abruma, por (y especialmente para) una omnipresente mujer… Me resigno. Sin que haga falta un saber demasiado, ya está: Marga puede engendrar las cosas que más disfruto, esas que gracias a Dios no sé, y que gracias a mis dioses, aunque a veces me ponga a manosearlas en voz alta, no tengo intención alguna de averiguar a fondo. Porque, como dijo Nietzsche, (madre mía, hoy tengo el estro polémicamente franco-germánico) “todo conocimiento profundo es una corriente fría.” ¿A que no debo terminar hablando de herramientas digitales, mecanismos del collage, psicología del color o leyes de la simetría? ¿A que no?

Comparta el texto en las redes sociales!

Jorge Tamargo
Jorge Tamargo nace en La Habana en 1962. Es poeta, ensayista, arquitecto y diseñador. Desde 1992 reside en Valladolid, España, donde ha publicado seis poemarios, entre ellos Avistándome (Betania, 2004), Radiografía de la inocencia (Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, 2007) y Penúltima espira (Difácil, 2007). Escribe regularmente sobre literatura, arte y pensamiento en su cuaderno digital Encomio de la imagen.
Un comentario

Yamila Perez 2016-07-27 at 3:39 pm – Reply

Muy buen artículo acerca de su alteza Margarita , la Reina de Groenlandia; a mi me encanta ella, tiene la facilidad de hablar lo que le da la gana y hace que cualquiera opine, animando a todos los principiantes, gracias a ti por dedicar éste espacio a ella.

Portada para colección Poesía de la Editorial Letras Cubanas, La hija del reo, Sonia Díaz Corrales. Ilustraciones: Margarita García Alonso.

In AmiGos, pinturas, prensa on 18 avril 2016 at 8:09

Portada para colección Poesía de la Editorial Letras Cubanas, La hija del reo, Sonia Díaz Corrales. Ilustraciones: Margarita García Alonso.13000266_829789173831435_4515023775620068993_n

Acaba de salir, por la colección Poesía de la Editorial Letras Cubanas, La hija del reo, de nuestra entrañable poeta y narradora Sonia Díaz Corrales. Ilustraciones: Margarita García Alonso.
Comparto el prólogo que Ileana Álvarez escribió para esta edición:

A UN PUENTE NO SE LLEGA DESDE EL MIEDO: SONIA DÍAZ CORRALES EN LA HIJA DEL REO

Sonia Díaz Corrales, en uno de los poemas que conforman La hija del reo, exclama: «La libertad le cuesta a una mujer / innumerables pérdidas». En esta cortante confesión, expresada con naturalidad, y no sin dramatismo, puede hallarse quizás la clave sobre la cual descansa la poética de este libro. Es la arquitectura de la búsqueda de la libertad interior, la situada más allá de los estereotipos y normas que entretejen la sociedad, las tradiciones y los convencionalismos, con más estrechez en las pequeñas ciudades de provincia, espacio donde vivió y creció la autora. En este viaje exploratorio hacia el centro de sí, en un intento de alcanzar «su definición mejor», la poeta paradójicamente experimenta la fragmentación del universo mínimo labrado en el espacio de la ensoñación. Vivencias, miedos, dudas, querencias, los paisajes en los que creció, o los que alimentó con su imaginación, solo son recuperables a través del movimiento en espiral de la palabra poética, que ella sabe evocativa y liberadora.

Sonia pertenece a la generación de los años ochenta, de la que muchas voces principales —como luego pasaría con la de los noventa— andan desperdigadas por el mundo, asiéndose a universos íntimos que beben del tronco común de la memoria y el paraíso perdido de la infancia que dejaron atrás. Defienden espacios fracturados por la partida y el exilio, a los que vuelven una y otra vez por el acto emancipatorio del sueño y la palabra que corporiza la nostalgia y el dolor. De esta generación, que fragmentó el centro de poder cultural habanocentrista y patriarcal, al hacer surgir desde el interior del país un grupo de poetas de una innegable y variada calidad —algunas mujeres—, se destaca la voz tenaz, natural y desgarradora de esta escritora nacida en Cabaiguán. Los poemas que conforman La hija del reo fueron escritos en esos años de búsquedas estéticas y reafirmaciones utópicas, no obstante lo perturbador que pudiera aparentar una concepción de la poesía que pretendía subvertir las pautas marcadas por el discurso decadente y vacío oficializado en la década anterior, y que tanto daño provocara a la cultura nacional.

En La hija del reo están presentes muchas de las obsesiones de esta generación del cambio. El libro, solo después de muchos años de haber sido escrito, hoy termina su examen como inédito, y va a salvarse para los fieles lectores de la poesía cubana. Aquí se percibe una lectura inteligente y dialógica con la tradición literaria hispánica y la cultura judeocristiana, donde la poeta, en su avidez por iluminar lo que hay de oscuro e inteligible en su dimensión ontológica, descubre los puntos que la acercan o alejan de esa tradición y cultura. Sobresale, dentro de la poética de Sonia, un manifiesto interés confesional y testimonial. Con una desnudez a veces ríspida, a veces tierna, revela un mundo complejo y agónico: «vacía estoy / y harta / como el más abominable de los seres». Busca con fuerza el sitio que le corresponde, y es un lugar diferenciado de la manada que la rodea y amenaza anularla, un espacio muy personal, con toda su gama de claroscuros, sus texturas delicadas y ásperas. Cuando se muestra frágil o inasible, no deja de practicar un arte de la resistencia y recurre a cierto matiz irónico y hasta cínico, en legítima defensa: «necesito pastar con elefantes / son vegetarianos y tiernos». Para sortear excesos emotivos y evitar el desdibujo catártico, acude al contrapunteo de planos sentimentales y maneja con sutileza, entre otros recursos de distanciamiento, la ironía. Así explora salidas menos trágicas a sus angustias, a sus propias incongruencias, soledades, pérdidas, en un manejo de su respiración con consecuencias lógicas y lúcidas, que la aleja del pesimismo estéril y del melodramatismo, aunque, por cierto, tampoco le teme a este, pues la imagen de sí misma que prefiere está, de tan natural y espontánea, también asimilada dentro de los tópicos y rasgos comunes de la sensibilidad poética: «aún tengo corazón / vean que digo corazón / en público / sin miedo a que me acusen de neorromántica».

El uso de la ironía provee a sus versos de una hilaridad que la llena de ímpetu y la lleva a seguir viaje, que la levanta y le limpia la sangre de las uñas, el fango del cuerpo mutilado por el desamor y las interrogantes sin respuestas: «Lástima / no se puede tener al unísono/ una casa de cristal / y una manada de elefantes / cosas tan absolutamente necesarias / y hermosas».

En la necesidad de afianzarse en su condición fabuladora, Sonia subvierte también los roles tradicionales achacados a la mujer. Desde el título, La hija del reo, que contiene las marcas de opuestos géneros y lazos de consanguinidad y culpa, la poeta avisa sobre su situación dolorosa, al margen. La imagen en Sonia se construye a partir de parábolas que tocan su experiencia personal; se trasluce una especie de ficcionalización de la angustia, pues el lector lee cada poema como pequeñas ficciones engendradas por la pérdida y la exploración de sí misma. En su obcecada indagación, sus versos transitan múltiples y arduos laberintos que a la vez contienen, a pesar de su singularidad, preocupaciones sintomáticas de mujeres que le son afines y padecen similares angustias. Todas las mujeres que contienen a Sonia y que nos hablan en estas confesiones descarnadas, y de cuidada transparencia, permanecen, aun en la caída —o el balanceo pertinaz de la existencia— por la fuerza del amor, por la valores consolidados en una intimidad esencial que detesta las fatuidades, por un heroísmo y un coraje silenciado en la cotidianidad, sin aspavientos épicos, y por esa búsqueda de la libertad interior y reafirmación del ser individual de que hablamos al inicio: «Mis mujeres se balancean sobre la cuerda tensa de su vida».

«Con el derecho absoluto de los que esperan en la oscuridad / con la tenue lastimadura de los tristes», innumerables pérdidas le ha costado a esta mujer la búsqueda de una libertad interior situada más allá de lo imperecedero de las normas que crean los círculos de poder, sean de la raigambre que sean; innumerables angustias que buscan, en un gesto generoso, compartirse sin mezquindades; sí, innumerables pedazos de su cuerpo y espíritu arrancados a sus años más hermosos. Pero, ciertamente, la poesía nunca la ha abandonado, pues como ella misma asevera en una entrevista: «Cuando todo se ha ido, la poesía sigue ahí».
Sonia pudo ser en realidad «alguien que se perdió en el frío / y ya no supo más / de los caminos del regreso», pero estaba la poesía, que la ha sostenido durante largos, duros años de ausencia, para indicarle que no todo son pérdidas. Ahí, su abrazo, su caricia, su mano redentora lavando heridas de la niña triste que deambula entre estos versos y que rehúsa ser sierva. Cerca, ahí, bien cerca, la poesía que le ha devuelto el viejo «tronco de almácigo que se llenaba de orquídeas enormes, violetas, y que tenían un raro perfume de canela», allá, en su natural Cabaiguán, y que ahora, con la siempre frescura del verso perdurable, puede compartir.

Sonia Diaz Corrales

Queridos amigos, por fin está disponible « La hija del reo », un libro de poemas mios de hace muchos años. Agradezco a Maylén Domínguez la bondad y esperanza con que trabajó en el y a Margarita García Alonso ( Margo de Groenlandia, mi querida Chacha) las bellísimas ilustraciones de portada e interior. Agradezco a Ileana Álvarez González por el hermoso prólogo que le escribió al libro y a Ricardo Riveron Rojas, en Letras Cubanas, por la valentía de retomarlo y apoyar su publicación.

Margarita García Alonso, vision onirique de la physique et des fondements de notre monde.

In gra-sofismos, pinturas, prensa on 16 février 2016 at 10:22

Garcia-Alonso-8-IN UTOOPICS MAGAZINE

Margarita Garcia Alonso – Quantum Quantum

Une artiste poète quantique; c’est ainsi que se qualifie Margarita Garcia Alonso! Elle crée des compositions surréalistes qui nous plongent dans un univers atomique et poétique. Elle nous offre ainsi une vision onirique de la physique et des fondements de notre monde.

Renversant n’est-ce pas?

SELECTION D’OUVRES POUR LA REDACTION

MUSEUM of MODERN aRT OF SAN FRANCISCO -SFMOMA-

MARGARITA GARCIA ALONSO

OBRA      —–  OBRA

en el Museum of Modern Art of San Francisco- SF MOMA- Margarita Garcia Alonso

In Margarita Garcia Alonso, pinturas on 25 janvier 2016 at 10:41

tumblr_static_27h6b03ss3dw08ccs84scw8g4 tumblr_nz8wt8Ekm51r064gzo1_1280 tumblr_o1aw2pJPNm1r064gzo1_1280

SFMOMA MARGARITA GARCIA ALONSO

SFMOMA MARGARITA GARCIA ALONSO

 

Para comprar mis creaciones -Margotina Shop

In gra-sofismos, Margarita Garcia Alonso, pinturas, prensa on 8 octobre 2015 at 4:47

Margotina shop

libros, oleos, creaciones digitales… 
To purchase the same- Available as T-Shirts & Hoodies, Stickers, iPhone Cases, Samsung Galaxy Cases, Posters, Home Decors, Tote Bags, Pouches, Prints, Cards, Leggings, Pencil Skirts, Scarves, iPad Cases, Laptop Skins, Drawstring Bags, Laptop Sleeves, and Stationerie
caf,294x416,2016,MjAxNg==.2

Grasofismos y poemas, de Margarita García Alonso, en HUESO LOCO

In Mis libros, pinturas on 6 novembre 2013 at 7:29

 

Grasofismos y poemas, de Margarita García Alonso, en HUESO LOCO

 

Grasofismos y poemas, de Margarita García Alonso , en HUESO LOCO

 Margarita García Alonso is a poet, journalist, writer, editor, and visual artist. A graduate in journalism from the University of Havana, she studied Master Industries graphics-creation, pagination and videos, in Fodeno, France. Born in Matanzas, Cuba, she lives in France since 1992.

Grasofismos y poemas, de Margarita García

Huidas

“No me he hecho, me han hecho”. Goethe

Huí de lo que representaba esfuerzo y sobre todo
de la ventana donde vi pasar a Madame Bovary,
al perro, al descendiente de vikingo
con el pelo rojizo en las axilas.

Huí del óleo que latiga mi vientre,
envenena las manos y salta a los muebles,
se enmaraña en mi pelo como una legión de enemigos.

Huí del aguarrás que come iris, vista, desvelo
Huí de la cola de conejo que seca, mata, e impone
esta imagen de drogada que deambula
hasta el estante de cigarrillos negros.

Huí de la palabra que doma,
del frasco en que piensa la gente,
del murmullo que desmiembra si mi nombre
no aparece en la sección de conocidos locales,
autorizados o negados poetas que chocan dientes
en el interior de pequeños envases
donde depositan la herencia.

Huí del campo donde jamás asenté cabeza
en noche silenciosa, sin grillo, luna,
huí de donde perdí el gusto por la charla,
enfundada en botas de cuero rústico, enlodadas
por la marcha en el bosque, vi el reflejo
de todo lo que vendrá al humano.
Huí del barranco en el que solía ser
Mer de la Manche sin interesarme
el último estreno.
Huí de mi apego a rumiar pasiones despiadadas,
huí de mi madre que cuenta el pulso,
desde la sombra me retiene en muchacha.

Huí de mi hija,
huí pavorosa arrastrando el mantel,
la alivié de mi inútil presencia
con mi carreta desvencijada
por los viajes que no puedo hacer
a cierta isla, y los largos inviernos.

Huí de las cajas repletas de cartas,
veinte años de exilio en sobres amarillos,
sellos de mariposas de un país que encierra
al Hombre en un friso que nunca acaba.

Huí del indolente, del acuchillador
con la herida redonda del ombligo
la tripa colgando, enredándose en los caminos.

Huí del pasajero incierto que toma vino
en la despedida aclaré que no hago promesas.

Huí de mí que era la muerte y la escasez de recursos.
No existe aún una sola razón para quedarme.

grasofismo3

Eje de cuentos

Cuando te fuiste al chalé de la montaña
con cuatro turbios desconocidos
a fumar todo el fin de semana,
mi vientre engendraba un feto que temía.

Recuerdo que la angustia nublaba las calles
y me preguntaban direcciones
y atrozmente entregaba
lo último que recuerdo estando viva.

Hubiese podido quedarme si no fuera
por mi frágil corpulencia y esa antigua
seducción hacia el desastre.

Heme de regreso al hueco de la aguja,
cabeza de alfiler donde las brumas queman,
los mediodías son plomizos lamentos
las tardes deshacen el mundo,
la anoche aterra.

grasofismo1

Los espejos atormentados de Egon Schiele

(Tulln, Austria, 1890-Viena, 1918)

Cruzando la Ringstrasse frente a la Ópera,
sorteando tranvías bajo la ventisca,
me pregunto si somos si pensamos
o deseamos ir al confesionario
con la lengua mutilada por la angustia
de sentirnos monstruos en el espejo de la mañana.

La negrura pinta hasta la extenuación
un Rembrandt de ejercicio narcisista,
en un adusto receptáculo
de hormigón y cristal donde mi cabeza
otorga al cuerpo dislocado
esta mirada de pobre diablo
plagado de tristeza.

Egon Schiele no responde, es un fantasma
de 28 años que tose la gripe española,
tras 24 días en la cárcel por pintar desnudo
               niñas y niños
en la velocidad del vértigo.

Shiele rastrea, olisquea la bien-pensante
y conservadora sociedad vienesa
que excluye la muerte por chic y banal.

Shiele en mil pedazos arrogante
como el emisario de otro mundo
se ha asomado a un lugar horrible,
ha visto cosas que los demás no han visto,
pero no puede contar el trasunto del diablo,
es solo el sacerdote que murmura mensajes.

Un trazo poderoso me cruza el ojo
en guisa de respuesta.

grasofismo2

El ángel negro taladra el muro

“¿Por qué es pesado tu vuelo,/por qué se atrasa?/-He pasado quince años/ hablando al muro/ y ese muro lo arrastro yo solo/ desde mi infierno/ para que ahora/ os lo diga todo…” WH.

Vladimír Holan no tenía Dios,
pero creía en los milagros del encierro,
donde no compran no venden lengua
y la razón es una piedra resistente
al traspiés de las sombras.

En 1948 le prohibieron
-los comunistas le vetaron el verso-
y se encerró por Kampa,
en La gruta de las palabras
de las islas del río Moldava,
donde cada amanecer las brumas
abanican delirios.

En su casa de Praga.
echó cortinas y dormía de día,
vivía de noche.
De muro a muro el poema rebotaba
como una pelota de palabras
mal acentuadas,
junto a cacofonías del eco
que abruma si calla,
cuando calla
y el vacío se instala.

Acariciando el muro escribió
cinco novelas que luego destruyó,
diez libros de poemas de poca suerte,
y tradujo a Baudelaire, Rilke, Góngora.

Para Holan el reloj era escurridizo,
arena ahumada en el paladar,
rendija hiriente en el ojillo.

Como un Mozart alcohólico
prefería al fantasma de su madre
que le visitaba con el canto del gallo,
-jazmín y taza humeante de té,
espantando las trompetas
de la afamada coreografía mundana.

Nunca acudió a recoger premios,
recorrió todas las distancias de la vida
cuando tenía seis años
y caminaba cuatro kilómetros

– día a día aprendiendo
el nombre de las plantas-

               para estudiar latín
en un convento cercano a Podolí.

En 1980, cuando salió de su casa
con 75 años para morir en un hospital,
arrastraba cuatro paredes descorchadas.

En el lugar de la puerta,
Holan había abierto a cabezazos
un hueco tan inmenso que su cuerpo
sobrevolaba el horizonte
donde un pájaro en simple atuendo
graznaba, libre.