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Breviario de margaritas, de Margarita García Alonso -Por Juan Carlos Recio, en Sentado en el Aire.

In AmiGos, articulos, Margarita Garcia Alonso, Mis libros, prensa on 5 juin 2016 at 10:23

marga erte

martes, 27 de mayo de 2014
Breviario de margaritas, poemario de Margarita García Alonso Por Juan Carlos Recio, en Sentado en el Aire.

Escribir sobre Breviario, no se me daba. Como suelo escribir mejor desde el lector, confieso me dio cierta desazón de que la vejez ya estaba dándome duro en el espinazo. Entonces lo entendí todo. La poesía que desmadra de esta mujer (que además no esta loca de remate y por contradicción es la mejor parte de ella para descubrirla). Resulta que sí, a veces se escribe contra uno mismo, contra los demonios que nos hacen sangrar y porque los ovarios puestos en su justo sitio, con dignidad, digo, hacen que hablar por los codos no sea un defecto, a lo sumo, es un acto a contracorriente de cualquier cobardía.

Muchos escritores con razones de peso y leyes de lo que suponemos es poesía, defienden que no debemos ponernos a contar. Lo cierto que hace mucho me vale un tarro y mil, y parece que a la autora le ocurre parecido, ella cuenta. Su narración no es un hilo, son cortes, tampoco, desde el yo ramplón, todo lo suelta sin ingenuidad ni falso criterio, cuando se vive a quemarropa de un disparo, se enviuda, el amor nos calienta, a cada rato explota, incluso, se reconquista aquello que parecía frustrado, y hasta el gato de la casa da sus contiendas por un alimento de calidad, no existe metáfora ni falta de juicio, ni dualidad de ser dos, al revés, la poeta es múltiples partes de la mujer que es, y a cada cosa le da su espacio, igual que nos intimida como lectores para entenderla. No lo hace como una amenaza, es la reflexión del espejo, de esa imagen nítida que deberíamos tener a mano.

Ya la neblina aquella cuando pastábamos en el potrero nacional, ha pasado, y Margarita no se anda por las ramas, nos da ese hachazo de cuaje, uno necesita dejar de rodar, poner cable a tierra y de eso se trata. Pero si cree que el arte del elogio es incorrecto, quizás no me crea, no necesitas creer realmente en nada, debes tocarlo. Ve y advierte dar un clip y encontrarte ante la poesía del último libro de Margó, Reina de Groenlandia, le ánimo, a que entre, lo único que necesita es llevarse a ud mismo, es decir, no pretenda buscar al otro, la mujer que escarba en sus viseras, tiene un objetivo muy preciso, no hay otra forma de vivir que no sea desde una realidad a la que se penetre desde el sudor y la lágrima, porque desde que le dijeron que se callara y no lo hizo, es:

Una mujer común,
con una camisola de hospicio
rasgada, amarillenta,
sin identificación.
que te confiesa
llamarse Margarita.

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Di Margacode
02

«Un demonio, al nacer,
me dio el arte cruel de ensangrentar
la peña y de escarbar en la herida».
Charles Baudelaire.

03

Confesiones de una vagabunda.

 ¿Cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo?
Francisco de Quevedo

Antes de perder la cabeza
pondré sobre la mesa
la herida.

Quiero esconderme
en la plaza pública,
donde siempre he estado
al alcance,
a la mano
sin perturbar
o llamar la atención.

Quiero tener paz
al nombrar cada esencia
que me ha matado.

De nada os sirvo,
podéis cerrar el cuaderno,
quemarlo,
escupirlo
depositarlo en el bolsillo
del suicida.

De todas formas
soy culpable:
he bebido poco
he fornicado menos
pero embriago

-borracha,
no admito finuras
en carne descompuesta-

ebria de sentir
como olisqueas en un verso
buscáis consuelo donde no hay,
buscáis compañía
cuando huyo.

Escasea el tiempo,
me voy a traicionar,
voy a vender
como postalita
mi circunstancia.

Decorticaré cada ciudad,
cada perro,
seré breve como un rayo:
no me ha acompañado
la suerte.

Desde que partí de mi tierra
no he recomenzado,
solo cuadernillos,
mendicidad
y este breviario
de vagabunda estacada.

Me dijeron calla,
pero no he obedecido.

Aprende: no soy perla
de altar, ni manto
que busque espalda.

Quizás hasta posea
lo que necesitas,
pero puedo mancharte,
estoy sucia como una
frase de usurpación
a la deriva del Danubio.

He fallado:
quise retenerme adolescente,
quise que mi hija fuese siempre niña,
pero usé el santo que no  conviene,
jugué el número que no tocaba,
usé la bárbara costumbre nórdica
de la sal

sal gruesa en la acera,
sal en la puerta
para espantar la nieve,
el mal ojo, la escasez,
la fatalidad.

cohen


Leonard Cohen reza la mecánica sagrada

Escucha, cae el tejado,
una teja tras otra se desliza al suelo
y suena a cráneo que quiebra.
En casa de mi madre
mi padre ha muerto,

nadie grita orden
frente a la escasa cena
para una persona

viene de un fogón de leña
donde pavorosamente
se juntan los hermanos.

Cada paso es lento,
marcado por la tristeza del alero.

Me aconsejan que visione

un mar de flores blancas,
pero hoy relampaguea,
me aprieta el pecho
como si fuese
un botín de cuero

hasta que comienza a rezar
Leonard Cohen,
el pie en una carta
de tarot mal dibujada,
bajo un cielo inexistente
que me devuelve la virginidad.

Leonard reza y su voz desmaya
a querubines y Delfos amanerados,
me ampara de estruendos,
confina la puerta

con su mecánica sagrada
y mi seno derrama amor
en la hierba
bajo el primer extraño,
que tengo a mano.

balada regenta
Balada de la regente.

No he tenido que matar,
mis esposos han muerto
de viejos, de cáncer,
de exceso de droga,

no cuentan,

copié versos de muchos poetas
en la esquela mortuoria
insistí en los vivos: « vengan a casa,
copulen mientras duermo,
quiero despedir a mis esposos »
pero fue pretexto para fiesta.

Nadie sabe
a quién dedico textos,
si son míos.

Iré a quejarme,
nadie comprende que
en cualquier momento
suprimo la palabra humano.

Fertilizaré la cabellera
de los ausentes, cortaré cabezas,
siempre corto el pelo
a quien amo,
antes de que sea gris y apeste a
cocaína de novato
que perfora coños
y vende boletas de podredumbre.

Dejaos de celebrar
no escribo para entretener,
me suda la loca,
soy la puta sílaba,
sobre la goma pegajosa que ensucia
la hoja y deja un ciclé
semejante al culo de una perra.

Me voy a ver mis pastizales de vaca,
plastas de mi poder
soy I’ am
la que ha nacido para perder.

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Margarita García Alonso. Matanzas, Cuba, desde 1992 reside en Francia. Periodista, poeta, y artista visual. Autora de diez poemarios, cuatro novelas y de cuadernos de arte. Licenciada en periodismo de la Universidad de la Habana. En Francia obtuvo el Máster en Industrias gráficas. Posee numerosos premios de pintura, artes visuales y literatura. Aparece en más de cinco antologías y variadas revistas. Premio de la Taberna de poetas francesas en el 2006. Premio de la Fundación cultural Miguel Hernández por su creación gráfica Pájaros azules para el poeta, 2014. Su trabajo en el arte contemporáneo es considerado Patrimonio de la Normandía. Ha sido facturada en la Colección « Spotlight on France », de la galería Saatchi- on line, de Londres. Dirige la poco rentable, desconocida pero histórica Editions Hoy no he visto el paraíso.
confesiones de una vagabunda

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Carencias y dádivas en el Breviario de margaritas , por Ena Columbié

In Mis libros, prensa on 11 février 2016 at 9:31

 

Carenciasy dádivas en el Breviario de margaritas

Por   Ena Columbié

 

 

El poemario Breviario de margaritas (Editions Hoy no he visto el paraíso, 2013) de Margarita García Alonso, me ha llamado particularmente la atención, ya que hay un aparente interés de la autora por desechar, —o por lo menos disminuir, la utilización de los colores como símbolos cromáticos indicadores de emociones, y situaciones, que han sido utilizados frecuentemente en otros poemarios anteriores. Luego de la lectura encontré la trampa. Como artista de formación multigenérica, Margarita sustituye los colores por imágenes plásticas, que muestran la materia real, el objeto en sí, en un tipo de situación que genera un retrato completo, e imprime colorido a la frase: hierro caliente, carne descompuesta, utensilios oxidados, flores secas, hotel barato, poema manchado, sangre corrompida, cuerpo caliente, manos sucias, cuerpo estrujado, bellotas podridas, yerbas secas, algodón húmedo…Estas imágenes y otras un tanto más abstractas: turbulencias poéticas, breviario cabalístico, semillas pálidas, lujo intransferible… convierten el libro en un corto que narra el sentimiento que la prende; un manojo de poemas, que ensartados cinematográficamente, funcionan como escenas de una hecatombe interior.

 

 

 

He fallado:

quise retenerme adolescente,

quise que mi hija fuese siempre niña,

pero usé el santo que no conviene,

jugué el número que no tocaba,

usé la bárbara costumbre nórdica

de la sal

sal gruesa en la acera,

sal en la puerta

para espantar la nieve,

el mal ojo, la escasez,

la fatalidad.

 

 

La poesía de Margarita García Alonso se determina por la fortaleza y los recuerdos. Con un discurso íntimo, como si contara la historia de su debacle —pasado y reciente, relata tal si fuera un cuento de ciencia ficción: Tan lejos como un agujero negro/ serpenteo el infinito golpeada / por desperdicios terrenales; y también: A quién importa/ si su santo cuerpo/ ha desaparecido/ de las rutas astrales.

 

Esta es también poesía de la carencia. Falta mucho para la conformidad de Alonso, ella ya ha visitado el planeta, consciente e inconscientemente, lo ha vivido, y por eso grita que está: sin tiempo, sin fuego, sin que el gris [le] abandone, sin verde, sin rocío, sin salida, sin rostro, sin que el alma sepa, sin sentido, sin sombra y en silencio. Su tono coloquial, acrecienta la cercanía a esas carencias íntimas.

 

 

Si le beso, todos los ruidos

dejarán de existir,

y le beso

sobre el lienzo difunto

de los pretéritos.

 

Como si fuera conciente de todas esas faltas que la acosan, Margarita, desde su enajenación, recuerda también todo lo dado por obligación y por amor:

 

cuidar hermanos,

cuidar a ancianos,

cuidar a enfermos,

cuidar de los castigados,

cuidar la limpieza,

cuidar la bata,

cuidar los zapatos,

cuidar de escupir,

cuidar el himen,

cuidar cuidar cuidar

 

 

Es tanta la desazón por lo desposeído y lo regalado, que decide por último, en un acertado final, gritar su angustia formal y solemnemente, esperando el contacto redentor que conduce a la calidez y la mejora.

 

estoy parada a contra viento

para que lleguen a tocarme.

 

 

Breviario de margaritas, es el libro litúrgico de García Alonso, su confesionario. En él vuelca el conjunto de obligaciones y deberes que ha sobrellevado a través de su sacerdocio íntimo. Como todo breviario, expone y comparte, desde su mundo interior, y logra que el lector no pase de largo.

 

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