Lamarga

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La VIDA, Margarita García Alonso, videos de arte

In gra-sofismos, Margarita Garcia Alonso on 15 août 2017 at 8:55

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Amarar, un excelente libro de Margarita García Alonso

In AmiGos, Margarita Garcia Alonso, Mis libros on 23 juin 2017 at 10:31

Amarar, Sin noticias de Itaca

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Amarar en el puerto donde nacen y mueren los manuscritos del encierro . Amarar junto a seres que han encontrado protección y consuelo en un muchacho clandestino, un ángel contemporáneo que decide bordear las costas de Europa y desamarrar en los puertos a quienes intentan llegar más lejos que su supuesta destinée. La novela de la errancia interior.

Por Mabel Cuesta

Amarar/Desamarrar en Porto Matanzas

Es una novela que bien podría comenzar de este modo:

Las paredes del salón del té se desintegran. Las litografías de Matanzas, a principios de siglo XX, se agrietan con la humedad. Los muros expulsan el cemento, mientras las arcadas resisten, a duras penas, a las filtraciones del techo. La antigua cochera recibe una clientela fiel en la conspiración de versos y viajes. (García Alonso 233) Y es que Amarar/Desamarrar (El Barco Ebrio, 2012)* de Margarita García Alonso, es un homenaje a Matanzas, los viajes y los versos. O al menos así se aposenta en la lectura, en las estructuras que teje, en los laberintos a los que invita.Matanzas La ciudad trazada a partir de 1693 en torno a la bahía de bolsa en donde una vez murieran  algunas decenas de españoles en manos de nativos y que en el siglo XIX deviniera primera exportadora de azúcar en el mundo (sangre, dolor y manos negras al servicio de esta última conquista) encuentra aquí un iluminado homenaje desde el siglo XXI. Aunque el escenario que la novela recrea no es otro que el del florecimiento,  decadencia y caída de la Revolución (desde 1959 hasta aproximadamente 1992); el peso de la historia colonial matancera nos se hace esperar. Todo se reifica en sus leyendas, sus míticos personajes enloquecidos y allí muertos, en el aura majestuosa de sus puentes, ríos y claro está en su “valeriano” mar (La mer, la mer, toujours recommencée). Una vez que se ha dado vuelta a la última página de la historia, siento el lector la absoluta certeza de que a pesar de los desplazamientos a los que son sometidos por fuerza o voluntad propia los personajes, no habría otro posible escenario mayor para ellos que el de esa ciudad de nombre cruel. Queda entendido al fin ese peligroso, impresionista axioma de Vitier cuando en Lo cubano en la poesía asegura que: “la matanceridad es la luz tamizada entre irónica y nostálgica en el paisaje”.
Viajes
Signado como ha estado el sujeto cubano desde que pensó a pensarse como tal por el exilio, las diásporas y migraciones, no resulta ajeno o novedoso que Amarar… sea también una novela de viajes, desplazamientos, dislocaciones. Su protagonista Fernando Tamiz es iniciado en esta prácticas por sus padres desde sus propios orígenes. Su desembarque en la ciudad de Matanzas parece una estación natural que se convierte en el ojo desde el que la ciudad se va construyendo lenta, dormida, delirante, imposible y vívida. Tamiz-poeta-navegante-pintor es trayectoria en sí mismo. Viaja desde los viejos continentes hasta México, de ahí a la ciudad cubana y en ella hacia los paraísos ignotos que habitó José Jacinto Milanés para poder partir hacia La Habana y la muerte.
 La co-protagonista Marina (otro nombre parece imposible) matancera por carta natal, emprende junto a Tamiz algunos viajes y lo lleva dentro y de regreso hacia esas viejas ciudades Europeas en donde también la signan el delirio y una soledad que se fractura en la última línea de la obra.  Sólo así parece tener sentido el largo viaje de Tamiz. Su asimilación al cuerpo de Marina Maud es su única certeza de conquistar esos ciclos de retorno que Nietzche nos contara.
Versos
La poesía finalmente entremezcla las dos estancias anteriores. Poetas y pintores (entendamos la imagen como un verso más y también al revés) invaden estas páginas en las que sólo Matanzas puede ser telón de fondo. La enorme banda de soñadores que García Alonso nos retrata (enloquecidos o no) tienen el don de la versificación orgánica, el surrealismo inmediato, la posible naturalidad de vivir en clave poética -si se me permitiera hacer uso del anacronismo. Como antes insinuaba, casi tres siglos de historia local facilitan en la novela la formación de sus protagonistas. Bildungsroman y crónica de viaje se juntan en la epopeya lírica (revival de Homero) que sirve como marco de referencia a las vidas de Tamiz y Maud. Homenaje también a grandes hombres y mujeres de esa ciudad con brumas. Referencias que cualquier mínimo conocedor de literatura cubana sabrá apreciar.
 Por Matanzas, puerto y hogar de viajeros en estos casi trescientos veinte años de fundación, azúcar, glorias, neblinas y fantasmas. Por los poetas que Tamiz y Maud cargan consigo en esta historia, por el tiempo ido y una esperanza de futuro a la que aún nos aferramos, doy las gracias a Margarita García Alonso por la entrega y pongo una flor junto a la estatua de José Jacinto, pidiendo que pueda reconocerme aún entre los vivos*.Por Hector García Quintana:Érase una vez un tiempo sin esperanzas. Un lugar donde sólo la poesía abría caminos en el monte. Un territorio donde el futuro es el perpetuo instante de un presente que no termina.

Dos vidas, Maud y Tamiz, que se encuentran más allá del tiempo, más allá de la geografía, más allá de la realidad o la fantasía, para compartir algo que se vive sólo en las grandes historias. Como dos mundos que colapsan como una fatalidad y se mantienen unidos por lazos que van más allá del simple azar.

Todos tenemos, como Maud y Tamiz, nuestros fantasmas, nuestros eternos conflictos que nos impiden soltar las libertades que nos hacen más felices; pero a la vez esos mismos fantasmas, bien sometidos, nos ayudan a vivir

Muestrario de Sirik, poemas de Margarita García Alonso

In Margarita Garcia Alonso, Mis libros on 22 mai 2017 at 4:23

sirik

En Groenlandia, las distancias se miden en Sirik, palabra que en la lengua inuit o inupiak significa: sueños y noches que dura un desplazamiento.

El libro reúne poemas publicados entre 1988 y 2016. Es mi cartografía de pasiones y descentramientos. 14 Libros en un tomo. EDITIONS HOY NO HE VISTO EL PARAISO, 2017
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y en AMAZON

14 libros en un tomo, dibujos para colorear y papel suave para otros menesteres.

En el día de la poesía

In AmiGos, Margarita Garcia Alonso, prensa on 21 mars 2017 at 8:19

Bruno F. Felipe Morales

Hoy, día 21 de marzo de 2017, día de los poetas. Por tanto, día del hacedor de escrituras, videntes de emociones, dotados de esa locura que nos llega y nos emociona. Descubrí no hace tanto a una poetisa cubana llamada Margarita García Alonso, instalada en las bravuras de la Normandia, que generó en mí una fascinación maravillosa, porque desde que tuve la oportunidad de conocer parte de su obra supe que su fuerza llena de cromatismos, su ingenio, su carácter indomable, su irreverencia y su mágica ternura me enredarían en su lectura. Felicidades a todos los poetas de este Universo, pero especialmente a Margarita García por darle magia poética a mi vida de esta forma tan especial que yo siento.
Dejo prueba de ello, de su obra El Centeno que corta el aire….

Confesiones de una vagabunda
¿Cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo?
Francisco de Quevedo
Antes de perder la cabeza
pondré sobre la mesa
la herida.
Quiero esconderme
en la plaza pública,
donde siempre he estado
al alcance,
a la mano
sin perturbar
o llamar la atención.
Quiero tener paz
al nombrar cada esencia
que me ha matado.
De nada os sirvo,
podéis cerrar el cuaderno,
quemarlo,
escupirlo
depositarlo en el bolsillo
del suicida.
De todas formas
soy culpable:
he bebido poco
he fornicado menos
pero embriago
—borracha,
no admito finuras
en carne descompuesta—
ebria de sentir
cómo olisqueas en un verso
buscáis consuelo donde no hay,
buscáis compañía
cuando huyo.
Escasea el tiempo,
me voy a traicionar,
voy a vender
como postalita
mi circunstancia.
Decorticaré cada ciudad,
cada perro,
seré breve como un rayo:
no me ha acompañado
la suerte.
Desde que partí de mi tierra
no he recomenzado,
solo cuadernillos,
mendicidad
y este breviario
de vagabunda estacada.
Me dijeron calla,
pero no he obedecido.
Aprende: no soy perla
de altar, ni manto
que busque espalda.
Quizás hasta posea
lo que necesitas,
pero puedo mancharte,
estoy sucia como una
frase de usurpación
a la deriva del Danubio.
He fallado:
quise retenerme adolescente,
quise que mi hija fuese siempre niña,
pero usé el santo que no conviene,
jugué el número que no tocaba,
usé la bárbara costumbre nórdica
de la sal
sal gruesa en la acera,
sal en la puerta
para espantar la nieve,
el mal ojo, la escasez,
la fatalidad.
Pero llueve
y sobre el nueve la lluvia,
rastrojos de mudanza,
ropa usada,
fotos en el cajón de cocina
junto a utensilios oxidados
como tú y yo,
extranjeros de especie.
Una mujer común,
con una camisola de hospicio
rasgada, amarillenta,
sin identificación.
que te confiesa
llamarse Margarita.

AGRADECIDA

Raccolta di margherita (Italian Edition), POESIA,Margarita García Alonso, editor, traductor Diego Dal Medico

In Margarita Garcia Alonso, Mis libros on 9 février 2017 at 12:44

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Margarita García Alonso, poetessa, scrittrice, giornalista, artista visiva cubana, vive dal 1992 in Francia.
Autrice di quattordici raccolte di poesia e di due romanzi. Traduzione: Diego Dal Medico, editor italiano a
Venezia. Margarita García Alonso è una poetessa di luce che costruisce i testi in base all’impatto visivo
delle parole. La sua opera interroga le cause originarie della provocazione, dell’intensità e della bellezza
contemporanea: un valido motivo per leggere le poesie di Margarita, pubblicate per la prima volta in Italia.
Ci auguriamo che con questo libro inizi la traduzione integrale del suo proficuo ed eccellente lavoro.
Margarita García Alonso è nata a Matanzas, Cuba. Dal 1992 vive in Normandia, Francia. Ha pubblicato le
raccolte di versi: ‘Sustos de muchacha’, (Edizioni Vigía, 1988); ‘Cuaderno del Moro’,
(Edizioni Letras Cubanas, 1990); ‘Maldicionario’, ‘Mar de la Mancha’, ‘La aguja en la manzana’,
‘La costurera de Malasaña’, ‘Cuaderno de la herborista’, ‘El centeno que corta el aire’,
‘Breviario de margaritas’, ‘Cuaderno de la vieja negra’ e ‘Zupia’,
(Edizioni Hoy no he visto el paraíso); ‘El centeno que corta el aire”,
(Edizioni Betania, 2013). Autrice di romanzi: ‘Amarar’, (2012) e
‘La pasión de la reina era más grande que el cuadro’ (2014). Ha illustrato il primo libro di José Lezama Lima:
“Lezamillos habitados ». Ha anche scritto opere per i bambini: ‘Garganta’, ‘Señorita No y señora sí’.
Ha ricevuto numerosi riconoscimenti in concorsi letterari e come pittrice. A Cuba è stata direttrice
del settimanale culturale « Yurumi » ed editrice della Casa de las Americas. Ha fondato e diretto dal
2009 le Edizioni Hoy no he visto el paraíso. Edizioni Saltilibro. Traduzione: Diego Dal Medico,
editor italiano a Venezia.
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Mi taller

In Margarita Garcia Alonso on 16 janvier 2017 at 6:40

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la mia poesia in italiano

In Margarita Garcia Alonso, Mis libros, prensa on 14 décembre 2016 at 12:59

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9no número de Signum Nous _Margarita Garcia Alonso. La maravillosa duda. Una reseña de Jorge Tamargo

In AmiGos, pinturas, prensa on 28 août 2016 at 8:51

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9no número de Signum Nous _Margarita Garcia Alonso. La maravillosa duda. Una reseña de Jorge Tamargo

Margarita Garcia Alonso. La maravillosa duda. Una reseña de Jorge Tamargo

Quienes la conocemos, sabemos que Margarita García Alonso, además de escribir poesía de alta calidad y editar libros para la inmensa minoría, pinta; o, por decirlo más ancha y precisamente: compone escenas que alegran los ojos a los inquietos, en la misma medida que los importunan a los remolones. Y es que Marga (perdonen la economía nominal, que nada tiene que ver aquí con el colegueo barato) lleva muchos años decorando la cabaña donde vive el mismísimo porquero de Agamenón; dando razones al célebre mozo para que sostenga su higiénica duda con relación a la Verdad.

Jamás tuvo Marga una vocación analgésica. Es la madre de un bestiario muy singular (todo “bestiario es una revisión de la condición humana partiendo de la condición animal…”, nos dice Piñero Moral) con el que previene a su cliente-pupilo frente a cualquier vademécum doctrinal, también en las artes plásticas. Sus composiciones son un remedio eficaz contra la fascinación aristotélica. Su obra toda es un verdadero cajón de sastre para los locos de este mundo: los que dudan, quiero decir, los de atar; no los sobrecargados de certidumbre, que, con nuestra cómplice indolencia, y como se diría en el barrio donde nací: andan sueltos y sin vacunar, pontificando en las cátedras y las tribunas de ese otro mundo tan ajeno al arte.

Hablo de una autora que escucha el estruendo provocado por el Edificio mientras se desploma, y, lejos de obviarlo, lo graba; lejos de atenuarlo, lo amplifica. Con ese ruido, no obstante, sustenta la cabaña de su protegido: entretiene los cimientos de barro con un sonoro, pero divertido y fructífero, no sé. ¿Cómo?

LA VETA SURREALISTA

Los más ortodoxos surrealistas del XX representaron en estado de vigilia, o eso dijeron, la parte que lograron retener de los sobresaltos que padecían durante el sueño. Yo no lo creo del todo, pero aceptémoslo para no introducir aquí un problema que nos distraiga. El caso es que, de esa manera, pretendieron sustraerse a cualquier atisbo de control racional sobre su obra. Los surrealistas emergieron entonces como “artistas puros”, porque su movimiento, cual cándida estela del psicoanálisis, fue siempre de la subconsciencia a la consciencia, nunca en sentido contrario.

Bien, la aparente digestión de la Primera Gran Guerra por la vía de un arte-laxante que no sacaba la cabeza de la caja negra, al parecer no fue posible tras su gravísima réplica. Occidente no pudo digerir el colmo y la consecuente caída de la modernidad, (“todo lo que llega a su apogeo comienza a declinar”, decía Abd Allāh) cerrando o entornando de nuevo los ojos tras la toma de Berlín por los aliados. Los delirios imperiales alemanes y soviéticos, de muy distinto signo que los anglosajones, y la respuesta de estos últimos, menos alucinada pero igualmente beligerante, impidieron echar otra vez la capa sobre la caja de cristal. Todas las tendencias artísticas acentuaron el pathos, y creyeron compensarlo, acaso esconderlo con el uso (y abuso) del logos. La mayoría de ellas optaron entre lo patético y lo razonante, otras fueron sometidas a una latencia más o menos vigente. La abstracción se hizo expresionista, (que no al revés, como su nombre sugiere) el cubismo se tornó a ratos discursivo, el surrealismo quedó arrinconado, el dadaísmo abandonó la escena; sólo el realismo socialista se mantuvo en sus escuetas casillas; y antes de que pudieran llegar el refresco pop o la hamaca postmoderna, surgió el llamado arte conceptual. Nunca más los surrealistas, ni siquiera los que son tan incorregibles como Marga, pudieron trabajar al margen de semejante influjo.

Y como desde entonces ya no vale cerrar tramposamente los ojos para espantar a la pertinaz vigilia, Marga sueña con los suyos abiertos. Su obra tiene una clara veta surrealista, pero dista mucho de limitarse a lo que retiene la almohada. Su discurso no es sólo formal, no sólo regala forma a sus ensoñaciones, sino que está atravesado por una línea conceptual, que, en algunos casos, llega incluso a remedar el horizonte. Es normal, o al menos comprensible: ningún gorrión puede vivir, como gorrión, mucho tiempo en un gallinero. ¿Es Marga una artista puramente conceptual? No. ¿Es una artista puramente surrealista? Tampoco. Si el porquero de Agamenón preguntara por la génesis de la obra que ella estampó en el techo de la cabaña donde duerme, Marga le respondería: ―Es más que un sueño soplado y menos que un sueño razonado. No es gaseosa ni sólida… ¿Una invitación al juego…? No sé… ¿Y entonces?

LA CORRIENTE LÍQUIDA EN EL CAUCE POSTOMERNO

Joaquín Esteban Ortega ha dicho: “la clave de este asunto [el carácter inaprensible del arte postmoderno-líquido] se encuentra en la desontologización de la obra a favor de su conceptuación.” O sea, la obra que renuncia a ser para representar un concepto, y se convierte en mera noticia del concepto representado. ¿Hay algo más impropio para la obra de arte que un concepto, ya no sólo presente en su fórmula genitora, sino también suplantando su fin? Pero, si el arte líquido (Bauman) surge de una transitoriedad determinante, de un substrato social también líquido, en continua mutación, opuesto al que permitía, o más aún, demandaba, la sociedad egipcia, ¿qué tipo de concepto debe sustentarlo, si no ese que se derrame con igual laxitud, ese que, apenas haya alcanzado su aparente forma, sienta la urgencia de trans-formarse?

Sometido a semejante sobrexcitación conceptual y formal, el hombre postmoderno no es capaz de imantar sus ripios. Se cargó de pasado, colocó la razón en el sitio inadecuado, delegó en la estética académica (los estetas) el arbitraje de su relación con la naturaleza, se puso en manos de la ciencia experimental y la tecnología; y ahora no parece merecer la belleza si no sometida a una liquidez simétrica a la suya propia. Porque, según Schiller, realmente “bella […] es aquella forma que no exige ninguna explicación, o bien aquella que se explica sin concepto.” Además, se pregunta y se responde el genio alemán: “¿Por qué cada uno de los griegos puede erigirse en representante de su tiempo, y no así el hombre moderno? Porque al primero le dio forma la naturaleza, que todo lo une, y al segundo el entendimiento, que todo lo divide.”

Así que tenemos un tiempo líquido (cuasi forme, por no decir informe), un arte también líquido, cuyo estado, unido a su extrema conceptuación, lo hace prácticamente inaprensible; y el artista postmoderno, hecho pedazos por “el entendimiento, que todo lo divide”, persiguiendo una belleza que se ajuste a circunstancias tan problemáticas… Y ahí aparece Marga con un surrealismo transido de postmodernidad, con esa tara conceptual inevitable, pero también con un salvavidas maravilloso: la locura y su consecuente duda sobre la Verdad. Marga se deja llevar por la Duda. Se monta un rollo cuántico que avala su relativismo y permite obrar a sus fantasmas. Según Corinne Enaudeau, “el hombre racionalista, con espíritu de sistema, que ve la unidad de las ideas incluso antes de que hayan nacido, nunca inventa nada. La flema del genio consiste en dejar hacer al extravío, dejar que se tejan las analogías, dejar que se multipliquen los espectros.” Eso hace Marga. La traza conceptual y sistémica logra atravesar e intoxicar su veta surrealista, pero no extinguir la locura que ventila su aparente irracionalidad.

¿Y la belleza? Como bien dijo Hume: “la belleza [por más que se piense] no es una cualidad del círculo. No reside en ninguna parte de la línea cuyos puntos son todos equidistantes de cualquier centro común. Es sólo el efecto que esa figura produce sobre una mente, cuya particular fábrica o estructura la vuelve susceptible de tales sentimientos.” El círculo parecerá bello a la mente aristotélica que se regocija con la Verdad-Una-Toda-Inmóvil-Imperecedera. La malla infinita y cuántica parecerá bella a quienes vean esa Verdad como una leyenda convenida, débilmente asida a sus mutantes nudos. Sobre todo para estos últimos, trabaja Marga: para los locos que mantengan muy activos los canales sensibles y desistan de buscar en sus obras, sólo, la quinta pata al gato: la discursiva… Si el porquero de Agamenón preguntara por la esencia de la obra que ella colgó en la cara interior de la puerta de su cabaña, Marga le respondería: ―Es más que mentira prescindible y menos que mentira imprescindible. No es gaseosa ni sólida… ¿Una invitación al juego…? No sé… ¿Y entonces?

CODA PARA LA RESIGNACIÓN Y EL DISFRUTE

Para qué tanta pregunta? “Por raro que sea el modo con que el mosto se agite, siempre acaba por contener más o menos vino.” (Goethe). Marga agita su mosto de manera que el vino resultante plazca a los locos de su tiempo. Y junto a ellos, mientras beben entretenidos, suelta a sus bestias polivalentes donde “todo el espacio juega con el grito ¡No sé!” (Mallarmé) Un grito femenino, sí, que en el caso de Marga es lanzado con una sobreabundancia que a veces abruma, por (y especialmente para) una omnipresente mujer… Me resigno. Sin que haga falta un saber demasiado, ya está: Marga puede engendrar las cosas que más disfruto, esas que gracias a Dios no sé, y que gracias a mis dioses, aunque a veces me ponga a manosearlas en voz alta, no tengo intención alguna de averiguar a fondo. Porque, como dijo Nietzsche, (madre mía, hoy tengo el estro polémicamente franco-germánico) “todo conocimiento profundo es una corriente fría.” ¿A que no debo terminar hablando de herramientas digitales, mecanismos del collage, psicología del color o leyes de la simetría? ¿A que no?

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Jorge Tamargo
Jorge Tamargo nace en La Habana en 1962. Es poeta, ensayista, arquitecto y diseñador. Desde 1992 reside en Valladolid, España, donde ha publicado seis poemarios, entre ellos Avistándome (Betania, 2004), Radiografía de la inocencia (Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, 2007) y Penúltima espira (Difácil, 2007). Escribe regularmente sobre literatura, arte y pensamiento en su cuaderno digital Encomio de la imagen.
Un comentario

Yamila Perez 2016-07-27 at 3:39 pm – Reply

Muy buen artículo acerca de su alteza Margarita , la Reina de Groenlandia; a mi me encanta ella, tiene la facilidad de hablar lo que le da la gana y hace que cualquiera opine, animando a todos los principiantes, gracias a ti por dedicar éste espacio a ella.

Los versos que le cuadran a Denis Fortun

In AmiGos, Cuadernomar, Mis libros, prensa on 28 juillet 2016 at 3:09

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Por Denis Fortun
Doral, Floride, États-Unis ·

El 22 de julio del 2010, luego de que leyera una reseña que le hiciera Juan Carlos Recio a « Maldiccionario », cuaderno de Margarita Garcia Alonso, Margo Reina de Groenlandia, decidí crear en formato digital mi propia antología que recogiera las voces que habitan fuera de la Isla, sin importar razones -en su mayoría similares-. Para tal empeño abrí un blog unos días más tarde, que nombré de la única manera que podía: « Los versos que me cuadran en la diaspora ». Los dos primeros poemas publicados pertenecen a Margarita Garcia Alonso, la de Groenlandia, la Reina; y luego le sigue Joaquín Gálvez. Así, durante dos años, estuve posteando los textos de más de medio centenar de poetas que tan sólo uno de sus versos me cuadraban, y créanme que lo disfrutaba enormemente y además me proporcionaba una invaluable enseñanza. Gracias a todos los que están…


Huidas, de Margarita García Alonso

No me he hecho, me han hecho.
Goethe.

Huí de lo que representaba esfuerzo y sobre todo de esa ventana
donde vi pasar a Madame Bovary, al perro,
al descendiente de vikingo
con el pelo rojizo en las axilas.

Huí del óleo que da látigos a mi vientre,
envenena las manos y salta a los muebles,
se enmaraña en mi pelo como una legión de enemigos.

Huí del aguarrás que come iris, vista, desvelo

Huí de la cola de conejo que seca, mata, e impone
esta imagen de drogada que deambula
hasta el estante de cigarrillos negros.

Huí de la palabra que doma,
del frasco en que piensa la gente,
del murmullo que desmiembra si mi nombre no parece
en la sección de conocidos locales,
autorizados o negados poetas que chocan dientes
en el interior de pequeños envases donde depositan la herencia.

Huí del campo donde jamás asenté cabeza
en noche silenciosa, sin grillo, luna,
huí de donde perdí el gusto por la charla,
enfundada en botas de cuero rustico, enlodadas
por la marcha en el bosque, vi el reflejo
de todo lo que vendrá al humano.

Huí del barranco en el que solía ser Mer de la Manche
sin interesarme el último estreno.

Huí de mi apego a rumiar pasiones despiadadas,
huí de mi madre que cuenta el pulso,
desde la sombra me retiene en muchacha.
Huí de mi hija, huí pavorosa arrastrando el mantel,
la alivié de mi inútil presencia con mi
carreta desvencijada por los viajes que no puedo hacer
a cierta isla, y los largos inviernos.

Huí de las cajas repletas de cartas,
veinte años de exilio en sobres amarillos,
sellos de mariposas de un país que encierra
al Hombre en un friso que nunca acaba.

Huí del indolente, del acuchillador
con la herida redonda del ombligo
la tripa colgando, enredándose en los caminos.

Huí del pasajero incierto que toma vino
en la despedida aclaré que no hago promesas.

Huí de mí que era la muerte y la escasez
de recursos.

No existe aún una sola razón para quedarme.
Publicado 31st August 2010 por Denis Fortun
Etiquetas: Margarita García Alonso (Maldiccionario)

X José M. Fernández Pequeño X Margarita García Alonso X Memorias del equilibrio

In AmiGos, articulos, Margarita Garcia Alonso, prensa on 13 juillet 2016 at 10:49

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Entrevista a José M. Fernández Pequeño sobre su más reciente colección de cuentos, Memorias del equilibrio. 24/06/2016

Tu libro cuenta con una edición especialmente hermosa. ¿Cómo surgió la idea de ilustrarlo con los dibujos de Margarita García Alonso?

Soy un admirador entregado de Margo. De su obra contradictoria, aguda, inconforme, repleta de confrontaciones visuales y discursivas. Me encontré con ella un día en las redes sociales (tomen nota los detractores de Facebook) y a partir de ahí ha sido como si compartiéramos vecindario. ¡Somos tan distintos y tenemos tantas cosas en común! Cierta tarde estaba viendo unos trabajos nuevos en su página y me golpeó un detalle. Aquel gusano verde que caminaba por una correíta iba diciendo exactamente lo que yo quería decir en los cuentos de Memorias del equilibrio, que entonces era un proyecto en desarrollo. Le escribí y el gusano se encaramó en la portada del libro con el descaro de quien hubiera nacido para estar ahí.

Nunca hablamos de los restantes dibujos, los que aparecen en el interior del libro. Margarita los hizo porque se le ocurrió hacerlos; al fin, no tenía que pedir permiso. Y realizó el trabajo con una condición: no haber leído el libro antes para dejar que su imaginación adivinara lo que allí se contaba. El resultado está a la vista. En rigor, Margarita García Alonso no ilustró el libro, más bien me ayudó a soñarlo. ¿Explicación? No hace falta. Como tú, nací en el llano de Oriente, que es la capital del espiritismo de cordón cubano, y estoy seguro de que en algún sentido eso debe dotarnos de una cualidad especial para las comunicaciones subyacentes.

El cuidado de edición y diseño es de Karenia Guillarón, reina de K ediciones. Pero bueno, ¿qué cosa de mi vida no está bajo su cuidado?