Poemas de Margarita García Alonso, en ISLIADA

dibujo-margarita-garcia-alonsoAntes de perder la cabeza/ pondré sobre la mesa la herida./ Quiero esconderme en la plaza pública, /donde siempre he estado/ al alcance, a la mano/ sin perturbar, sin llamar la atención…

Poemas de Margarita García Alonso, en ISLIADA 
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Poemas de Margarita García Alonso en MAR DESNUDO

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Poemas de Margarita García Alonso en MAR DESNUDO

MAR DESNUDO (ISNN 2307-2415).Revista Cubana de Arte y Literatura auspiciada por el Centro Provincial del Libro  y la Dirección Provincial de Cultura. Matanzas.Cuba.

Escritores de MATANZAS, Cuba, 1982

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Una foto de los escritores y artistas de MATANZAS, 1982, estaba embarazada de mi hija LAURA, camino junto a Isolina, en un extremo de la foto, vamos hacia Marti para depositarle flores. Algunos MATANCEROS SE RECONOCERAN

Fue tomada por Ramón Pacheco Salazar, de GIRON, quien debe tener un enorme archivo de la vida cultural en la ciudad, pues ESTABAMOS  bien jovencitos y nos enviaban a todas partes.

Para la novela El corredor de las ninfas,  de Adán Echeverría. Portada de Margarita García Alonso.Catarsis Literaria El Drenaje. Ensenada, Baja California, México.

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Tengo el inmenso honor de haber realizado la portada de la novela

El corredor de las ninfas.

1a. Edición en Portable Document Format (PDF) en 2017. por Catarsis Literaria El Drenaje. Ensenada, Baja California, México. Cel. 646 2704993

Imagen de portada: « Encontrarse » de Margarita García Alonso.

D. R. © Adán Echeverría. D. R. © de la presente edición Catarsis Literaria El Drenaje.

Este libro no puede ser reproducido parcial o totalmente sin autorización escrita del titular del copyright.

HECHO EN MÉXICO.

Portada y portafolio Margarita García Alonso, revista DELATRIPA, México, junio 2017

18738636_315416942225475_60160079928929079_orevista delatripa: narrativa y algo más. Con el trabajo visual de Margarita García Alonso.

 

Margarita García Alonso (Matanzas, Cuba, reside desde 1992 en Francia ) Poeta, periodista y artista visual. Autora de poemarios, novelas, cuadernos de arte, pinturas, creaciones digitales y animados. En Cuba fue directora del semanario cultural Yumurí y editora de Casa de las Américas. Dirige Editions Hoy no he visto el Paraíso.

En el día de la poesía

Bruno F. Felipe Morales

Hoy, día 21 de marzo de 2017, día de los poetas. Por tanto, día del hacedor de escrituras, videntes de emociones, dotados de esa locura que nos llega y nos emociona. Descubrí no hace tanto a una poetisa cubana llamada Margarita García Alonso, instalada en las bravuras de la Normandia, que generó en mí una fascinación maravillosa, porque desde que tuve la oportunidad de conocer parte de su obra supe que su fuerza llena de cromatismos, su ingenio, su carácter indomable, su irreverencia y su mágica ternura me enredarían en su lectura. Felicidades a todos los poetas de este Universo, pero especialmente a Margarita García por darle magia poética a mi vida de esta forma tan especial que yo siento.
Dejo prueba de ello, de su obra El Centeno que corta el aire….

Confesiones de una vagabunda
¿Cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo?
Francisco de Quevedo
Antes de perder la cabeza
pondré sobre la mesa
la herida.
Quiero esconderme
en la plaza pública,
donde siempre he estado
al alcance,
a la mano
sin perturbar
o llamar la atención.
Quiero tener paz
al nombrar cada esencia
que me ha matado.
De nada os sirvo,
podéis cerrar el cuaderno,
quemarlo,
escupirlo
depositarlo en el bolsillo
del suicida.
De todas formas
soy culpable:
he bebido poco
he fornicado menos
pero embriago
—borracha,
no admito finuras
en carne descompuesta—
ebria de sentir
cómo olisqueas en un verso
buscáis consuelo donde no hay,
buscáis compañía
cuando huyo.
Escasea el tiempo,
me voy a traicionar,
voy a vender
como postalita
mi circunstancia.
Decorticaré cada ciudad,
cada perro,
seré breve como un rayo:
no me ha acompañado
la suerte.
Desde que partí de mi tierra
no he recomenzado,
solo cuadernillos,
mendicidad
y este breviario
de vagabunda estacada.
Me dijeron calla,
pero no he obedecido.
Aprende: no soy perla
de altar, ni manto
que busque espalda.
Quizás hasta posea
lo que necesitas,
pero puedo mancharte,
estoy sucia como una
frase de usurpación
a la deriva del Danubio.
He fallado:
quise retenerme adolescente,
quise que mi hija fuese siempre niña,
pero usé el santo que no conviene,
jugué el número que no tocaba,
usé la bárbara costumbre nórdica
de la sal
sal gruesa en la acera,
sal en la puerta
para espantar la nieve,
el mal ojo, la escasez,
la fatalidad.
Pero llueve
y sobre el nueve la lluvia,
rastrojos de mudanza,
ropa usada,
fotos en el cajón de cocina
junto a utensilios oxidados
como tú y yo,
extranjeros de especie.
Una mujer común,
con una camisola de hospicio
rasgada, amarillenta,
sin identificación.
que te confiesa
llamarse Margarita.

AGRADECIDA

En el 2018, 30 aniversario de Sustos de Muchacha, Margarita García Alonso, ediciones Matanzas, 1988

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Enorme impacto en las redes sociales recordando mi primer poemario,

agradecida a todos.

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Mis à jour : il y a environ 4 ans
Sustos de una antigua muchacha

Esa blancura
me hace propenso
como si todos fueran otros. Lezama Lima

I

La blancura del cuarto
me repone de los otros.

Soy la salamandra del techo
que bojea en la memoria
a la mujer que no la mató
la sicuta ni el ácido de 1878.

Nada le salva del buque fantasma
anegaré en la bahía la porcelana
donde duerme una muchacha asustada
de bestias y extranjeros.

La mujer no huye al espejo
y sube donde Charlot atrapa a la luna
Cabalga un delfín que morirá en el puerto
desesperado de la tarde.

La muchacha no encontró a su hombre
hora es que el mundo ruede,
ruede y se estremezca.

Menciona las claves del laberinto
de Isadora
y danza.

Ella no fenecerá con la primera grieta
de los ojos.

II
Lo que muere no son sus ojos en las
luces de Pompeya, o los dientes parejos
que destrozan el melón de castilla.

Lo que muere crece se acostumbra
a los sitios vacíos
enrarece y fecunda.

Lo que muere se asemeja al hombre
primitivo que busca las estrellas.

Lo que muere en 1988 es el incendio de la paja
y el rugido en la cabeza de los boyardos
que pelean frente al bosque dividido en
frutales, sombra y veneno.

Lo que muere son las nieves
la catedral blanca.

Lo que muere es el caballo que huyó
con la daga enrojeciendo los adoquines,
el beduino con cientos de cartas,
el azul de las falencias.

Lo que muere es el error de creer
la adolescencia un oficio del siglo.

III

Hablar mucho y atinado del amor
como un pájaro de circo, raro y múltiple
despierto en los niños y los crédulos
y negarlo, pero seguir tras él.

Olvidar la ciudad muerta, las catedrales,
la parodia de las leyes, los salmos
y la parcialidad de esperar.

Caer como el que encuentra
a su asteroide.

Los malentendidos resultan interminables.
Sentarse a ver el campo,
aterrada del visitante y de su luz.

Como Liliput flotando en la habitación
de Jonathan Swift.

Como la nave cansada que desciende al mar
o el animal escogido por el hambre.

Como el ebrio en las destilerías
cambiando palabras
con ese algo trágico e inmaterial
que hemos perdido en las ofensas del siglo.

IV

¿Cómo era entonces la muchacha de los otros
que perecía en amores reticentes?

¿Cómo era asesinos?

Sólo descenderá a la bahía
el hombre de la blancura.

Ultimo poema del libro Sustos de muchacha, Margarita García Alonso, ediciones Matanzas, 1988, prólogo de Carilda Olivier Labra, portada de Fayad Jamis, al cuidado de Luis Marimón., impreso en el Taller de Divulgación Provincial de Cultura, en septiembre de 1988 , según reza: « Año 30 de la Revolución ».